Un gran estudio confirma que la vacuna del VPH protege frente al cáncer de útero

Por vez primera un gran estudio confirma que la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) protege frente al cáncer de cuello uterino. Investigadores del Instituto Karolinska (Suecia) publican en The New England Journal of Medicine el mayor estudio en mujeres vacunadas contra el VPH que demuestra que estas tienen un riesgo significativamente menor de desarrollar cáncer de cuello uterino y que el efecto positivo es más pronunciado para aquellas vacunadas a una edad más temprana. «Esta es la primera vez que, a nivel de población, podemos demostrar que la vacunación contra el VPH protege no solo contra los cambios celulares que pueden ser precursores del cáncer de cuello uterino, sino también contra el cáncer de cuello uterino invasivo», subraya Jiayao Lei, autor del estudio. «Es algo que sospechábamos desde hace mucho tiempo, pero que ahora podemos demostrar en un gran estudio nacional que vincula la vacunación contra el VPH y el desarrollo de cáncer de cuello uterino a nivel individual». El VPH (virus del papiloma humano) lo forman un grupo de virus que comúnmente causa verrugas genitales y diferentes tipos de cáncer, incluido el cáncer de cuello uterino, una enfermedad que en todo el mundo mata a más de 250.000 mujeres al año. Más de 100 países han implementado programas nacionales de vacunación contra el VPH, entre ellos España, y Suecia incluye, desde agosto de 2020, también incluye a los niños en estos programas. Más de 100 países han implementado programas nacionales de vacunación contra el VPH, entre ellos España, y Suecia incluye, desde agosto de 2020, también incluye a los niños en estos programas Estudios anteriores ya había demostrado que la vacuna contra el VPH protege contra la infección por VPH, las verrugas genitales y las lesiones cervicales precancerosas que podrían convertirse en cáncer de cuello uterino. Sin embargo, faltan grandes estudios poblacionales que, a nivel individual, hayan estudiado el vínculo entre la vacuna contra el VPH y el llamado cáncer de cuello uterino invasivo, que es la forma más grave de la enfermedad. Desde agosto de 2020, también incluye a los niños en estos programas. - Archivo En este estudio, los investigadores durante un período de 11 años siguieron a casi 1,7 millones de mujeres de edades comprendidas entre los 10 y 30 años. De esas mujeres, más de 500.000 fueron vacunadas contra el VPH, la mayoría antes de los 17 años. Un total de 19 mujeres vacunadas fueron diagnosticadas de cáncer de cuello uterino en comparación con 538 mujeres no vacunadas, lo que corresponde a 47 y 94 mujeres por cada 100.000, respectivamente. Las vacunadas entre los 17 y los 30 años disminuyeron a la mitad su riesgo de cáncer de cuello uterino en comparación con las mujeres no vacunadas. El análisis de los investigadores muestra que la vacunación contra el VPH se relacionó con un riesgo significativamente reducido de cáncer de cuello uterino y que, además, las niñas vacunadas antes de los 17 años reducían su riesgo de cáncer de cuello uterino en un 88 por ciento. Las vacunadas entre los 17 y los 30 años disminuyeron a la mitad su riesgo de cáncer de cuello uterino en comparación con las mujeres no vacunadas. «Las niñas vacunadas a una edad temprana parecen estar más protegidas, probablemente porque es menos probable que hayan estado expuestas a la infección por VPH y, debido a que la vacuna contra el VPH no tiene ningún efecto terapéutico contra una infección preexistente», señala el coautor del estudio Pär Sparén. El estudio se ha ajustado en cuanto a variables que pueden influir en el resultado: edad, el área residencial, el tiempo de seguimiento y las características de los padres, como la educación, los ingresos, el país de nacimiento y el historial de enfermedades. «En conclusión, nuestro estudio muestra que la vacunación contra el VPH puede reducir significativamente el riesgo de cáncer de cuello uterino, especialmente si se aplica a una edad temprana -asegura Pär Sparén-. Nuestros datos respaldan firmemente la vacunación continua contra el VPH de niños y adolescentes a través de los programas nacionales de vacunación».

Un nuevo estudio analiza el papel de la dieta para evitar el cáncer colorrectal

En 2030 se prevén en el mundo más de 2,2 millones de nuevos casos de cáncer de intestino (de colon o de recto) y 1,1 millones de muertes anuales por esta enfermedad. Aunque las pruebas de cribado pueden detectarla en una etapa temprana tratable, la aceptación de estos exámenes varía considerablemente de un país a otro. Como el cáncer de intestino tarda más de 15 años en desarrollarse, los expertos consideran probable que un estilo de vida saludable tenga un papel clave para detener su progreso. Ahora, un nuevo estudio muestra el análisis de 80 ensayos clínicos y estudios de observación publicados entre septiembre de 1980 y junio de 2019 que evalúan el impacto de factores dietéticos (vitaminas o suplementos; café; té; pescado y ácidos grasos omega 3; productos lácteos; fibra; frutas y verduras; carne; y alcohol) y farmacológicos (aspirina; los antiinflamatorios no esteroideos (AINE); y las estatinas) en el riesgo de este tipo de tumor. Como el cáncer de intestino tarda más de 15 años en desarrollarse, los expertos consideran probable que un estilo de vida saludable tenga un papel clave para detener su progreso Los resultados, publicados en la revista Gut, revelan que el ácido fólico, el magnesio y los productos lácteos pueden ayudar a evitar el cáncer de intestino, pero no hay pruebas de que el ajo o las cebollas, el pescado, el té o el café protejan contra la enfermedad. Los investigadores –de centros franceses, canadienses y holandeses– advierten que no pudieron definir «una dosis y duración óptimas de exposición o ingesta para cualquiera de los productos, incluso en el caso de la aspirina de baja dosis y otros compuestos que han sido evaluados extensamente». No obstante, sugieren que sus hallazgos podrían ayudar a los médicos a aconsejar a los pacientes sobre la mejor dieta para reducir el riesgo de este tipo de tumor y orientar la dirección de futuras investigaciones. Menores riesgos asociados Según la revisión actual, la aspirina probablemente protege contra el cáncer de intestino, reduciendo el riesgo entre el 14 y el 29 % a dosis tan bajas como 75 mg/día, con un efecto dosis-respuesta informado hasta 325 mg/día. El uso de AINE durante un máximo de cinco años se asoció con una caída significativa (de 26 a 43 % menos riesgo) en la incidencia de cáncer de intestino. Por otro lado, la ingesta de magnesio de al menos 255 mg/día se asoció con un riesgo 23 % menor en comparación con una ingesta más baja, y la alta ingesta de ácido fólico se relacionó con un riesgo 12-15 % menor, aunque no fue posible determinar con exactitud una dosis umbral a partir de los datos disponibles. Del mismo modo, el consumo de productos lácteos se asoció con un riesgo entre un 13 y un 19 % menor de la enfermedad. No obstante, según subrayan los autores, la variedad de productos lácteos y el gran número de estudios incluidos hacen que sea difícil sacar conclusiones firmes sobre las cantidades necesarias para prevenir la enfermedad. Además, la ingesta de fibra se asoció con un riesgo 22-43 % menor, mientras que la ingesta de fruta y verdura se asoció con un riesgo hasta un 52 % menor, con un beneficio añadido por cada 100 g/día adicional de aumento en la ingesta. El consumo de soja en la dieta se asoció con una modesta, pero significativa, caída (8-15 %) en el riesgo. Los investigadores advierten que no pudieron definir una dosis y duración óptimas de exposición o ingesta para cualquiera de los productos y serían necesarios más estudios Eso sí, no se obtuvieron pruebas de que las vitaminas E, C o multivitaminas fueran protectoras. Del mismo modo, no había pruebas de que el caroteno o el selenio de β ayudara a evitar la enfermedad. Los datos eran débiles en cuanto al impacto del té, el ajo o la cebolla, la vitamina D sola o combinada con el calcio, el café y la cafeína, el pescado y el omega 3, e inconsistentes en cuanto al efecto protector de la vitamina A y las vitaminas B. Factores de riesgo En los estudios de observación se encontró un modesto efecto protector de la ingesta elevada de calcio, pero una revisión de los datos de los ensayos clínicos no encontró ningún efecto protector, e incluso un aumento del riesgo. Del mismo modo, aunque los análisis de los estudios de observación sugieren que las estatinas pueden reducir el riesgo de cáncer, no se observó ningún efecto positivo en los metaanálisis de los datos de los ensayos clínicos. La mayoría de los metaanálisis disponibles de los estudios de observación informaron de un aumento del riesgo de entre el 12 y el 21 % en el caso de la carne, en particular la carne roja y la carne procesada. Así, los estudios de dosis-efecto informaron de un aumento del riesgo del 10 al 30 % por cada 100 g/día adicionales de carne roja consumida. Por último, el alcohol se asoció con un riesgo significativamente mayor. Cuanto mayor sea la ingesta, mayor será el riesgo. Esto fue evidente incluso en el nivel más bajo de consumo estudiado: 1-2 bebidas al día.

Regeneron anuncia resultados positivos de su tratamiento contra covid-19

La firma estadounidense biotécnica Regeneron ha anunciado este pasado martes que su cóctel de anticuerpos contra el coronavirus reduce la carga viral y el tiempo de recuperación de los pacientes no hospitalizados en una etapa temprana del tratamiento. «Estamos muy alentados por la robusta y consistente naturaleza de estos datos iniciales», dijo George Yancopoulos, presidente y director científico de la compañía. «Hemos empezado a discutir nuestros hallazgos con las autoridades regulatorias mientras continuamos nuestro ensayo en curso», agregó. El estudio se hizo con 275 pacientes seleccionados para el ensayo de la fase 1 de Regeneron. Los pacientes fueron asignados al azar para recibir aleatoriamente una dosis baja, una dosis alta o un placebo del fármaco, y también fueron clasificados según la respuesta positiva o negativa de anticuerpos que habían generado. Molecula en 3D - Archivo El mayor beneficio del tratamiento ha sido en pacientes que no han generado su propia respuesta efectiva inmunológica, lo cual sugirió que el medicamento, conocido como REGN-COV2, podría actuar como sustituto en ausencia de los anticuerpos, que se generan naturalmente, de acuerdo con Yancopoulos. Regeneron ampliará el ensayo a 1.300 pacientes para las siguientes etapas. Por otro lado la fármaceutica está llevando a cabo simultáneamente ensayos de fase tardía para pacientes hospitalizados de covid-19 y para el uso potencial del fármaco como profilaxis. Los anticuerpos son proteínas que combaten las infecciones y que son producidas por el sistema inmunológico y que pueden unirse a estructuras particulares en superficies de los patógenos y evitar que invadan las células. Las vacunas funcionan enseñando al cuerpo a crear sus propios anticuerpos, mientras que los científicos están probando anticuerpos ya preparados de sangre de pacientes que se han recuperado, llamada plasma de convalescencia. Sin embargo,hasta el mmento, no es posible hacer un tratamiento masivo de plasma de convalescencia. Está llevando a cabo simultáneamente ensayos de fase tardía para pacientes hospitalizados de covid-19 y para el uso potencial del fármaco como profilaxis. Los investigadores también pueden examinar los anticuerpos producidos por los pacientes recuperados y seleccionar los más efectivos de entre miles, y luego fabricarlos a escala. Regeneron utiliza una estrategia multicuerpos para disminuir las posibilidades de que el virus mute con el fin de evadir la acción de bloqueo de un solo anticuerpo, un enfoque que la compañía detalló en un estudio reciente publicado en Science. El año pasado, un cóctel de triple anticuerpo desarrollado por Regeneron había mostrado actuar efectivamente contra el virus del Ébola. También el martes, la empresa de biotecnología Moderna, una de las principales en la carrera por una vacuna contra la covid-19, informó de los resultados de la fase 1 de su ensayo clínico, según los cuales su medicamento era seguro y generaba una fuerte respuesta inmunológica entre un grupo de 40 adultos mayores. La fase 3 de Moderna, la etapa final previa a la aprobación, está también en marcha y sus primeros resultados podrían conocerse a fines de año.

Un factor genético aumenta el riesgo de covid-19 puede heredarse de los neandertales

Las variantes genéticas que están asociadas con el mayor riesgo de COVID-19 grave pueden haber sido heredadas de los neandertales, asegura un artículo publicado en Nature. Este es solo uno de los muchos factores de riesgo de enfermedad grave, otros incluyen la edad avanzada y el sexo masculino. Investigaciones anteriores han identificado un grupo de genes en el cromosoma 3 que se asocia con insuficiencia respiratoria tras la infección por SARS-CoV-2. Para determinar los orígenes del grupo de genes, Hugo Zeberg y Svante Pääbo, del Instituto de Antropología Max Planck, analizaron los genomas antiguos de los neandertales y los denisovanos (homínidos antiguos que contribuyeron con variantes genéticas a los primeros humanos modernos). De esta forma descubrieron que las variantes genéticas en esta región se derivan de un gran grupo de genes (conocido como haplotipo) que se han heredado de los neandertales. Este haplotipo está más estrechamente relacionado con un neandertal de aproximadamente 50.000 años de Croacia, sur de Europa. Este haplotipo está presente en alrededor del 16% de la población en Europa y en el 50% de las personas en el sur de Asia. Este haplotipo está presente en alrededor del 16% de la población en Europa y en el 50% de las personas en el sur de Asia. La frecuencia más alta ocurre en Bangladesh, donde se estima que el 63% de la población porta al menos una copia del haplotipo de riesgo neandertal. La prevalencia variable de este haplotipo de riesgo puede contribuir a las diferencias en la gravedad de COVID-19 que se han observado entre diferentes poblaciones. Por ejemplo, las personas de ascendencia bangladesí en el Reino Unido tienen aproximadamente dos veces más riesgo de morir por COVID-19 que la población general, señalan los autores.

Dos estudios muestran cómo tratar a las pacientes mayores con cáncer de mama con mayor eficacia

Las mujeres con cáncer de mama mayores de 70 años no siempre reciben el tatamiento adecuado -cirugía, quimioterapia o radioterapia- porque algunos médicos creen que no podrán tolerarlos y que, de recibirlos, apenas les supondrán una mejora en su enfermedad. Este tipo de decisiones pueden contribuir a empeorar los índices de supervivencia al cáncer de mama de las mujeres mayores con respecto a las más jóvenes, aunque sean muchas las mujeres de edad avanzada que no obtengan beneficio de los tratamientos más agresivos y eviten el daño que les supondrían. Ahora una nueva investigación que se presentará mañana viernes, 1 de octubre, en el Congreso Europeo del Cáncer de Mama, ha demostrado que la mayoría de las mujeres de edad avanzada pueden tolerar bien la cirugía y que a todas, salvo aquellas en condiciones más frágiles, se les debe ofrecer la posibilidad de ser operadas. Es decir, que la mayoría de las mujeres de edad pueden ser operadas sin causarles mayores problemas posteriormente. Lynda Wyld, de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) presentará en el congreso, que se celebra de forma virtual, los resultados de un estudio realizado en 3.416 mujeres de 56 unidades de tratamiento del cáncer de mama en suelo británico que demuestran que entre las 2.979 mujeres con cáncer ER+, un 82% (2.354) fueron tratadas con cirugía y el 18% restante (500) con pastillas antiestrógenos solamente. «La media de las mujeres tratadas solo con antiestrógenos era ocho años mayor que las operadas -señala Wyld-. Y no es ninguna sorpresa que cuando se analizó la supervivencia media se encontrara que después de 52 meses 203 de las 486 mujeres tratadas solo con fármacos hubieran muerto frente a 336 de las 2.307 operadas». Tras aplicar al estudio los factores de edad, estadio del tumor, concurrencia de otras enfermedades y nivel de actividad, identificaron a 426 mujeres que recibieron cirugía y a otras 240 que recibieron solo fármacos que estaban en el mismo grupo de edad, de estado físico y de niveles de fragilidad. De este grupo seleccionado, el 34,5% (79 de 229 mujeres) tratadas solo con pastillas había muerto por el cáncer u otras causas a los 52 meses del tratamiento, frente al 25,6% (106 e 414) de fallecidas que habían sido operadas. La mayoría de las mujeres tolera bien la cirugía y por eso debe ser un tratamiento a contenplar cuando sea posible Y, sin embargo, en este grupo, se halló que el 3,1% (7 de 223 mujeres) de las mujeres tratadas con pastillas había muerto de cáncer de mama frente al 6,6% (27 de 408) de mujeres operadas que habían muerto específicamente por el cáncer de mama. No se encontraron casos de muertes atribuibles a las operaciones en el grupo total de 3.416 pacientes de edad avanzada y solo un 2% de las 2.354 mujeres operadas sufrieron efectos secundarios graves derivados de las operaciones, como ictus o infartos. «La mayoría de las mujeres tolera bien la cirugía y por eso debe ser un tratamiento a contenplar cuando sea posible», asegura Wyld. «Sin embargo, cuando miramos qué ocurre en las mujeres tratadas de una manera u otra en el grupo de mujeres en situación más débil de las de mayor edad, esas diferencias en la supervivencia entre unas y otras desaparecen. Además, la calidad de vida y su capacidad de retomar las actividades cotidianas se deterioraron más después de la cirugía que en las mujeres que solo habían tomado hormonas». «Estos resultados sugieren que para las mujeres mayores, en peor estado físico y más frágiles con cáncer ER + la terapia hormonal por sí es probablemente tan buena como la sugería si su esperanza de vida es menor a cuatro o cinco años», añade. Hemos visto que la elección de un tratamiento u otro varía en función de que se hayan usado estas herramientas y también de que las pacientes estuvieran mejor informadas sobre las posibilidades de tratamiento El segundo estudio reclutó a un total de 1.339 mujeres del mismo grupo del primero. Todas tenían 70 años o más y un cáncer de mama operable. 46 clínicas de cáncer de mama participaron en el ensayo y fueron aleatorizadas: 21 de ellas usaron las herramientas para la toma de decisión y 25 recurrieron a los procesos habituales, en todos los casos para valorar en qué casos convenía aplicar cirugía y tratamiento hormonal o solo tratamiento, y también en cuáles convenía aplicar quimioterapia después de la cirugía o no hacerlo. «Hemos visto que la elección de un tratamiento u otro varía en función de que se hayan usado estas herramientas y también de que las pacientes estuvieran mejor informadas sobre las posibilidades de tratamiento», afirma Wyld. La investigadora concluye. «Esperamos que el uso de las herramientas ayude a reducir en parte la variabilidad de la práctica médica en cuando al tratamiento de las mujeres de las mujeres y confiemos que también mejoren los resultados y se refuerce el papel del paciente en la toma de una decisión informada». Los hallazgos de estos dos estudios ayudarán a las pacientes y a sus médicos a adoptar decisiones en función de la mejor evidencia disponible Para el copresidente del Congreso Europeo del Cáncer (EBCC 12), Javier Cortes, del Instituto de Oncología Vall d’Hebrón en Barcelona estos resultados muestran que es difícil decidirse por un tratamiento en estos casos. «Cuando son frágiles, tienen mala condición física y presentan varios problemas de salud, además, la calidad de vida puede importarles más que el tiempo de vida. Sin embargo, a menudo la cirugía es el tratamiento primario más eficaz». Y concluye, «los hallazgos de estos dos estudios ayudarán a las pacientes y a sus médicos a adoptar decisiones en función de la mejor evidencia disponible, con el apoyo añadido de las herramientas digitales que aseguren que se escoge el mejor tratamiento según las circunstancias individuales de la paciente pero también de sus deseos. Es importante ver qué nos dirá un seguimiento a más largo plazo de las pacientes en lo que a supervivencia se refiere».

Los adolescentes tienen el doble de probabilidades de infectarse con covid-19 que los niños más pequeños

Los adolescentes tienen aproximadamente el doble de probabilidades de infectarse con el coronavirus que los niños más pequeños, según un análisis publicado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. Los datos publicados en MMWR se basan en una revisión de 277.285 casos entre niños de 5 a 17 años cuya enfermedad fue diagnosticada de marzo a septiembre. Los hallazgos se producen cuando millones de niños en muchos países reanudan sus estudios en medio de polémicos debates sobre su seguridad. Los científicos se esfuerzan por comprender la frecuencia con la que los niños se infectan y con la que transmiten el virus, pero los hallazgos no han sido sólidos. Este nuevo estudio se suma a las evidencias que sugieren que los adolescentes más mayores, en secundaria y la universidad, tienen más probabilidades de infectarse y de transmitir el coronavirus que los menores de 10 años. El informe muestra que la incidencia semanal promedio de covid-19 fue, aproximadamente, el doble entre los niños de entre 12 y 17 años en comparación con los niños de entre 5 y 11 años. Cada semana, el grupo de mayor edad promedió 37,4 casos de covid-19 por cada 100.000 niños en comparación con 19 casos entre los niños de 5 a 11 años, según el informe coordinado por Rebecca T. Leeb, del Equipo de Respuesta COVID-19 de los CDC. El informe de los CDC Americanos refleja lo mismo que estamos viendo en nuestro entorno: «la creciente contribución de los adolescentes en el número de nuevas infecciones detectadas»., señala a ABC Salud Quique Bassat, coordinador del Grupo de Trabajo de la Asociación Española de Pediatría (AEP) para la Reapertura de la Escolarización. Los datos del estudio, aseguran los investigadores de EE.UU., podrían servir, al menos a nivel loca, a decidir cuáles son las estrategias de control más efectivas para prevenir la propagación de covid-19 en los centros educativos. Los jóvenes podrían estar desempeñando un papel cada vez más importante en la transmisión comunitaria Según el documento, de los 277.285 casos confirmados por laboratorio de covid-19 en niños en edad escolar en EE.UU., 175.782 niños eran de 12 a 17 años (63%) y 101.503 niños de 5 a 11 años (37%). En España, añade Bassat, epidemiólogo de ISGlobal, «los niños y adolescentes apenas representaban una pequeña porción de todos los casos detectados en la primera ola, pero esto ha cambiado de forma radical, y las infecciones detectadas en los menores de 15 años son ya hasta un 14% del total de infecciones nuevas detectadas». No es que estemos viendo un aumento de la importancia de las infecciones en niños o adolescentes, sino que hemos mejorado en la detección de infecciones específicamente en este grupo Según este experto, esto está motivado porque en la primera ola los niños y adolescentes tuvieron los movimientos completamente restringidos, «recordemos que los menores de 16 años no pudieron salir de casa durante más de 5 semanas», y porque en la actualidad el sistema de detección de casos en los contactos de un caso índice funciona especialmente bien en las escuelas, y está resultando en una muy buena detección de infecciones (aunque sean asintomáticas) entre los niños que son rutinariamente estudiados». En su opinión, en nuestro país, «no es que estemos viendo un aumento de la importancia de las infecciones en niños o adolescentes, sino que hemos mejorado en la detección de infecciones específicamente en este grupo». Es cierto también que entre los adolescentes y adultos jóvenes, probablemente por una falsa percepción de ausencia de riesgo a enfermar, se están siguiendo peor las medidas de prevención del contagio, y esto también ayudaría a explicar una proporción de los nuevos casos detectados. Estos datos sugieren que «los jóvenes podrían estar desempeñando un papel cada vez más importante en la transmisión comunitaria», escriben los investigadores en su artículo. Los autores proponen, desde un punto de vista de salud pública, que los colegios y las comunidades monitoricen los múltiples indicadores de covid-19 entre los niños en edad escolar y promuevan estrategias de prevención para reducir el riesgo para los estudiantes, maestros, personal escolar y familias.

Covid-19: ¿Son seguras las mascarillas de tela?

La mascarilla se ha convertido en parte de nuestra indumentaria. Ya no se puede salir de casa sin ella, por lo que muchos han decidido que mejor llevar una textil, acorde a su gusto, que la clásica de celulosa. El problema es que no vale ponerse cualquier trozo de tela. Para que realmente se considere una mascarilla higiénica, con alta capacidad de filtrado, tiene que cumplir con una serie de requisitos de fabricación y estándares de calidad, y la única manera de asegurarnos de ello es que esté homologada. Ante la dificultad de diferenciar a simple vista una mascarilla de tela casera de una que cumple con los requisitos, el País Vasco ha decidido prohibir el acceso a sus centros de salud y hospitales con este tipo de cubrebocas. Cada centro entrega una de tipo quirúrguico de un solo uso para garantizar la seguridad en las instalaciones. «Si la mascarilla tiene acreditación de que es higiénica, garantizas que se ha fabricado en base a una normativa y que cumple con el porcentaje de filtración. Si no, es un trozo de tela que no sabes cuánto protege», advierte a ABC Antonio Blanes, director de Servicios Técnicos del Consejo General de Colegios Farmacéuticos. Dentro de las mascarillas higiénicas, que son las que debe utilizar la población general sana, encontramos de dos tipos: la no reutilizables (de celulosa) y las reutilizables (textil) que deben lavarse conforme a las instrucciones del fabricante. Para asegurarnos de que cumplen con la normativa y los estándares europeos, María Enríquez, enfermera del Consejo General de Enfermería consultada por ABC, recomienda fijarse en que lleven la marca CE y que en la etiqueta aparezcan los siguientes códigos: UNE 0064-1 (adultos) y 0064-2 (niños) si son no reutilizables (eficacia de filtración bacteriana igual o superior a 95%); y UNE 0065 si son reutilizables (eficacia de filtración bacteriana igual o superior a 90%). En ambos casos, respetar el tiempo de uso es muy importante. Nada de llevar la misma varios días seguidos, ni siquiera toda una jornada. «La mascarilla hay que cambiarla cada cuatro horas, aunque sea lavable», advierte María Enríquez. Y en el caso de las reutilizables, hay que desecharlas definitivamente cuando se alcance el número máximo de lavados recomendado por el fabricante. Si ya hay síntomas de infección respiratoria, hay que optar por una mascarilla quirúrgica. Deben cumplir con la normativa UNE EN 14683 y, según su capacidad de filtración, pueden ser de tipo I (más del 95%) o II (más del 98%). Deberían cambiarse cada cuatro horas. Tanto higiénicas como quirúrgicas tienen como objetivo que el que las lleva no disperse sus gotitas respiratorias. Si buscamos una protección comunitaria pero también individual, que filtre el aire inhalado, habría que optar por las autofiltrantes, consideradas como Equipos de Protección Individual (EPI). Son las FPP2 (más de un 95% de filtración) y las FPP3 (más del 98% de filtración). Son las recomendadas para sanitarios o para grupos vulnerables por indicación médica. Deben cumplir con la normativa UNE EN-149 y llevar el marcado europeo CE. Ambos expertos consultados matizan además que las KN95, también autofiltrantes, no dejarán de venderse en España a partir del 1 de octubre sino que solo podrán comercializarse aquellas que lleven el marcado CE. En plena pandemia y ante la falta de EPIS se permitió importar mascarillas KN95 sin esta certificación, pero este permiso expira el 30 de septiembre. Dentro de las autofiltrantes, las que sí están absolutamente desaconsejadas para la población general en estos momentos son las que portan una válvula, ya que dejan escapar los fluidos del que la lleva. Son las conocidas popularmente como «mascarillas egoístas» y algunas comunidades autónomas ya han prohibido su uso. Consejo General de Enfermería

¿Desaparecerá la gripe en España este invierno como ha ocurrido en el hemisferio sur?

La gripe estacional en el hemisferio sur ha desaparecido prácticamente en 2020. A diferencia de cada año, Australia, Argentina, Sudáfrica y Chile, entre otros, apenas han tenido casos este invierno. Los gobiernos de todo el mundo han aplicado duras restricciones para combatir el coronavirus. Al hacerlo, los países del hemisferio sur no solo han reducido su expansión, sino que también han detenido la proliferación de la gripe. En las dos primeras semanas de agosto, la Organización Mundial de la Salud procesó 200.000 test de la gripe, y solo encontró 46 positivos. En un año normal, el número estaría cerca de los 3.500. En Argentina, el Sistema de vigilancia y respuesta global de la OMS registró una media de 4.400 casos de mayo a agosto de 2015 a 2019. En 2020 han sido 53. En Chile, de 3.600 positivos de media en ese periodo en los cinco años anteriores se ha pasado a seis este año. La misma situación se ha dado en Sudáfrica: de una media de 910 se ha pasado a tan solo un positivo de virus de la gripe en 2020. Estas cifras no recogen el total de casos, sino las muestras de laboratorio analizadas y remitidas al Sistema de vigilancia y respuesta global de la OMS. Así, en Australia, según recoge la muestra de la OMS, de una media de 4.700 positivos en el virus de la gripe entre los meses de mayo a agosto de los años 2015 a 2019 se ha pasado a tan solo cuatro en 2020. Las cifras totales recogidas por las autoridades sanitarias australianas para esos periodos son 86.000 casos de media entre mayo y agosto de 2015 a 2019, y 627 contagiados en el mismo periodo de 2020. La explicación de este fuerte descenso no está en la caída del número de test practicados por el colapso de los sistemas de salud. Según apunta «The Economist», la cifra de pruebas realizadas ha bajado solo un 20%, mientras que el porcentaje de test con resultado positivo se ha desplomado a niveles mínimos. Los casos de gripe todavía pueden subir este año y el próximo, puesto que poca gente ha desarrollado inmunidad. Mientras tanto, los países del hemisferio norte pueden esperar menos casos importados del extranjero, y, con la mayor distancia social y otras medidas contra el coronavirus, podrían reducir también sus casos de gripe. Una buena noticia contra un virus que mata anualmente entre 300.000 y 650.000 personas en todo el mundo. Vacunación de gripe La gripe causa un gran daño cada año en España. En la temporada 2019-2020, se estima que hubo 619.000 casos confirmados en atención primaria, 27.700 hospitalizados con gripe confirmada, 1.800 admitidos en la UCI y 3.900 muertes atribuibles a la gripe. En la temporada anterior, 2018-2019, hubo todavía más fallecidos, 6.300 defunciones, según las estadísticas del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). La campaña de vacunación de la gripe comenzará en toda España durante la primera quincena de octubre. La vacuna en la pasada campaña en los mayores de 64 años evitó el 26% de los hospitalizados, el 40% de los ingresos en UCI y el 37% de las muertes atribuibles a la gripe, según los cálculos del CNE. La cobertura de la vacunación antigripal en mayores de 64 en España alcanzó al 53,5% de los mayores de 64 años en la temporada 2019-2020. El objetivo de la Unión Europea es llegar al 75%. Las cobertura de la pasada campaña es inferior a las dos anteriores, 54,4% en la 2018-2019, y 55,6% en la 2017-2018. El Gobierno y las comunidades autónomas se han comprometido a alcanzar una tasa de vacunación del 75 % en mayores, preferentemente a partir de los 65 años, y en el personal sanitario y sociosanitario, así como superar el 60 % en embarazadas y en personas con condiciones de riesgo. Recomendación OMS La OMS recomienda vacunarse contra la gripe ante la llegada de la temporada alta de la enfermedad en el hemisferio norte, para mejorar así también la lucha contra el Covid-19 en la segunda oleada de la pandemia. Una combinación de las dos infecciones podría abocar a la atención sanitaria a un nuevo colapso. Por eso, su mensaje es vacunarse de la gripe cuanto antes y de forma masiva. El director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan, en una rueda de prensa a mediados de septiembre, expresó que la principal preocupación ahora es que «el aumento de casos de coronavirus y gripe se produzca al mismo tiempo y ello dificulte enormemente a médicos y enfermeras a la hora de tratar a los casos más graves». Algunos casos graves de gripe podrían requerir atención hospitalaria, añadiendo un segundo frente en redes sanitarias que ya estarían atendiendo numerosos casos de Covid-19, y en ocasiones los síntomas de una y otra enfermedad podrían confundirse y causar alarma, por ejemplo en las escuelas, según explicaron los expertos de la OMS. Exceso de mortalidad La reducción en el número de casos de gripe podría causar indirectamente un problema en las estadísticas del Covid-19, puesto que algunos países están registrando un aumento de la mortalidad más pequeño de lo que corresponde por las muertes por coronavirus. Por ejemplo, Chile ha registrado cerca de 9.800 muertes por Covid-19 desde junio a agosto, pero las muertes solo han aumentado en 8.800 en comparación con los datos del mismo periodo en los años de 2015 a 2019, según cuenta «The Economist». Es posible que Chile esté contando de menos cuántas personas han muerto; pero la casi eliminación de la gripe también ha ayudado.

La obesidad mórbida en adultos jóvenes puede multiplicar por 14 el riesgo de covid-19 grave

El riesgo de experimentar complicaciones graves de covid-19 se multiplica por 14 en personas con obesidad mórbida menores de 50 años, según indica un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP). El estudio, realizado en el grupo de Jesús Castilla –en el Instituto de Salud Pública de Navarra–, ha analizado el riesgo que supone en función de la edad. El trabajo, publicado en Obesity, analiza la población navarra de entre 25 y 79 años. Los investigadores se plantearon si el hecho de tener obesidad mórbida incrementaba el riesgo de experimentar covid-19 grave y, en tal caso, si variaba en función de la edad, género o presencia de otras patologías. Las personas con obesidad mórbida tenían el doble de riesgo de ser hospitalizadas por coronavirus, y también se multiplicaba por dos el riesgo de sufrir complicaciones graves Para ello, compararon el riesgo de ser hospitalizado y sufrir complicaciones graves de la enfermedad, como el hecho de tener que ser atendido en UCI o incluso morir, de las personas con obesidad mórbida respecto al de personas que no la presentan. Así, los autores observaron que las personas con obesidad mórbida tenían el doble de riesgo de ser hospitalizadas por coronavirus, y también se multiplicaba por dos el riesgo de sufrir complicaciones graves. El mayor riesgo, en los más jóvenes Entre todas las personas con obesidad mórbida, se vio que aquellos que eran menores de 50 años tenían un riesgo notablemente superior en comparación a personas de su misma edad sin obesidad mórbida: 5 veces más de probabilidades de ser hospitalizados por covid-19 e incluso 14 veces más de experimentar complicaciones graves de la enfermedad. Este mayor riesgo se producía tanto en hombres como en mujeres, e independientemente de si tenían o no otras patologías. De hecho, los investigadores observaron que estas personas podrían tener un riesgo similar al que presenta la población mayor de 65 años sin obesidad mórbida. De izq a dcha: Ujué Fresán, Cristina Burgui, Marcela Guevara y Jesús Castilla. / CIBERESP - Archivo Primer estudio en población española Según explica Castilla, este es el primer estudio que encuentra diferencias importantes en el efecto de la obesidad mórbida sobre el riesgo y gravedad de la covid-19 en función de la edad de las personas. Asimismo, la primera autora, Ujué Fresán, recalca la necesidad de implementar más políticas para combatir la otra pandemia de nuestra sociedad, la obesidad, pues tendría beneficios en la lucha no solo contra enfermedades crónicas, sino también infecciosas.
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