Los otorrinos alertan sobre las webs que ofrecen métodos falsos para tratar la sordera

La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) desmiente la existencia de fórmulas para recuperar la audición de forma natural y recuerda la importancia de frenar la expansión de noticias y métodos falsos para tratar la sordera. La SEORL-CCC colabora con el Instituto #SaludsinBulos para detectar y advertir sobre bulos en otorrinolaringología y evitar así que los pacientes tengan falsas esperanzas sobre la curación de patologías como la hipoacusi a. Recientemente han detectado en internet una página de información en castellano, Auditorynews, en la que se habla de la existencia de un nuevo método para regenerar el oído a través de una fórmula natural creada por un profesor español. «Sin embargo, no solo está ofreciendo información falsa sobre métodos para curar la sordera, sino que, además, lo hace en menosprecio de los beneficios que los audífonos proporcionan a tantas personas, incluyendo incluso un listado de supuestos fallos de estos dispositivos. Se trata de algo muy grave, ya que hoy en día las únicas soluciones que permiten recuperar la audición con garantías y buenos resultados son los audífonos y los implantes cocleares, y no en todos los casos, pues no son aplicables a todo el mundo», denuncia el doctor Raimundo Gutiérrez Fonseca, secretario general de la SEORL-CCC. Los otorrinos recuerdan que ya ha advertido sobre este tipo de páginas en ocasiones anteriores, además de intentar obtener información acerca del producto que publicitan. «No está registrado ni tenemos datos acerca de su evidencia científica por lo que recordamos que, si se detecta un problema de audición, la única medida eficaz es acudir a un otorrinolaringólogo para que evalúe e identifique el problema y determine la mejor solución a seguir», sostiene el doctor Gutiérrez Fonseca. También han observado que las páginas con información falsa encontradas en internet tienen una serie de características similares. Por ello, han elaborado un listado para detectarlas: - Prometen curar la sordera de forma fácil y barata. - Realizan informaciones falsas acerca de la recuperación de la audición y los tratamientos eficaces y con evidencia contrastada. - Hacen publicidad de un medicamento natural para cuidar la audición. - Utilizan a un supuesto médico o profesor español, pero tal figura no existe. - Incluyen supuestas experiencias de pacientes acerca del mencionado método, con fotos de personas felices, sonrientes, etc. - Suelen ser páginas en las que no se especifica el propietario o responsable de la misma e incluyen formularios de pedido.

«Eating jet lag»: Retrasar la hora de comer los fines de semana se asocia con más obesidad

El ‘eating jet lag’ o irregularidad en los horarios de las comidas durante los fines de semana está asociado a un mayor índice de masa corporal, indicador de un peso saludable. Los resultados muestran que el mayor efecto sobre este marcador se produce a partir de 3,5 horas de diferencia horaria con respecto al resto de días de la semana. Un nuevo estudio de la Universidad de Barcelona (UB) ha concluido que la irregularidad en los horarios de las comidas durante los fines de semana, denominada por los autores como eating jet lag, podría estar relacionada con un aumento en el índice de masa corporal (IMC), una fórmula que relaciona el peso con la altura para determinar si se tiene un peso saludable. Estos resultados, publicados en la revista Nutrients, se obtuvieron independientemente de factores como la calidad de la dieta, el nivel de actividad física, el jet lag social (la diferencia en los horarios de sueño durante el fin de semana) o el cronotipo (la predisposición natural a un determinado horario de sueño y vigilia). El mayor impacto sobre el IMC se produce cuando existe una diferencia de horarios de 3,5 horas o más entre las comidas de fines de semana y resto de días. El mayor impacto sobre el IMC se produce cuando existe una diferencia de horarios de 3,5 horas o más entre las comidas de fines de semana y resto de días. Según los investigadores, se trata del primer trabajo que demuestra la importancia de la regularidad en los horarios de las comidas —incluyendo fines de semana— para el control del peso, y podría ser un elemento a tener en cuenta como parte de las pautas nutricionales para prevenir la obesidad. El estudio, conjuntamente liderado por María Izquierdo Pulido y Trinitat Cambras, es parte de la tesis doctoral de María Fernanda Zerón Rugerio, primera autora del artículo. En los últimos años se ha demostrado que el cuerpo asimila de manera diferente las calorías en función de la hora del día. Por ejemplo, comer o cenar tarde se ha relacionado con un mayor riesgo de obesidad. Según explica Izquierdo Pulido, «esta diferencia está relacionada con nuestro reloj biológico, el cual organiza temporalmente nuestro organismo para asimilar y metabolizar las calorías que consumimos durante el día». Por la noche, sin embargo, «prepara al cuerpo para el ayuno que se produce mientras dormimos». «En consecuencia –continúa la investigadora–, cuando la ingesta tiene lugar de una manera regular, el reloj circadiano asegura que en el organismo se pongan en marcha las vías metabólicas para asimilar los nutrientes. Sin embargo, cuando se ingieren alimentos en una hora inusual, los nutrientes pueden actuar sobre la maquinaria molecular de los relojes periféricos (fuera del cerebro), alterando su horario y, por lo tanto, modificando las funciones metabólicas del organismo». En el nuevo estudio, realizado en una población de 1.106 personas jóvenes (de 18 a 25 años de edad) en España y México, los investigadores han analizado la relación entre el índice de masa corporal y la variabilidad en los horarios de las comidas en el fin de semana respecto al resto de días. Para ello, han utilizado un nuevo marcador que engloba los cambios en los horarios de las comidas (desayuno, comida y cena) durante los fines de semana: el llamado eating jet lag, que se ha propuesto por primera vez en este trabajo. «Nuestros resultados indican que cambiar los horarios de las tres comidas durante los fines de semana está asociado a obesidad. El mayor impacto sobre el IMC se produciría cuando tenemos una diferencia de horarios de 3,5 horas o más. A partir de este punto, es cuando el riesgo de obesidad podría verse incrementado, ya que hemos observado que los individuos que presentaban más de 3,5 horas de eating jet lag incrementaban su IMC en 1,3 kg/m2, apunta Zerón Rugerio». Falta de sincronía entre el tiempo del organismo y el social Para explicar la relación entre el eating jet lag y la obesidad, los autores sugieren que cada fin de semana los individuos se someten a una ligera cronodisrupción, es decir, a la falta de sincronía entre el tiempo interno del organismo y el social. El cuerpo es como una máquina, y como tal está preparado para desencadenar la misma respuesta fisiológica o metabólica a la misma hora del día, cada día de la semana «Nuestro reloj biológico es como una máquina, y como tal está preparado para desencadenar la misma respuesta fisiológica o metabólica a la misma hora del día, cada día de la semana. Unos horarios definidos de alimentación y sueño ayudan a mantener la organización temporal del organismo y a promover la homeostasis energética. Por tanto, las personas que tienen una mayor alteración de horarios serían más propensas al sobrepeso y a la obesidad», subraya Cambras. Unos horarios definidos de alimentación y sueño ayudan a promover la homeostasis energética «Todavía serán necesarias más investigaciones para revelar los mecanismos fisiológicos y las alteraciones metabólicas que hay detrás del eating jet lag y su relación con la obesidad. No obstante, los autores destacan la importancia de mantener la regularidad en los horarios de comida y sueño para preservar la salud y el bienestar». Además de la dieta y el ejercicio, que son dos pilares en el tratamiento de la obesidad, también se deberían tener en cuenta factores como la regularidad en el horario de las comidas, ya que hemos comprobado que tiene un impacto en nuestro peso corporal», indica Izquierdo Pulido. Efectos a largo plazo del eating jet lag El estudio también señala la importancia de investigar la relación entre la irregularidad horaria y la evolución del peso a lo largo del tiempo, así como de hacerlo en poblaciones con distintas franjas de edad o con características metabólicas y socioeconómicas diferentes. «La variabilidad en el horario de las comidas durante los fines de semana respecto a los días laborables podría producirse crónicamente durante la vida de un individuo. Los estudios futuros deberían evaluar el efecto de esta variabilidad crónica, a través del eating jet lag, sobre la evolución del peso», concluyen los investigadores.

El pigmento vegetal antioxidante que ayuda a bajar la tensión alta

La ingesta de quercetina, un tipo de flavonoide (antioxidante), presente en muchos vegetales, puede reducir en gran medida la hipertensión en pacientes con enfermedades cardiovasculares, según una investigación que publica «Nutrition Reviews». Los investigadores consultaron 17 estudios que evaluaron el impacto de la quercetina en la presión arterial y los niveles de glucosa de 886 participantes. La quercetina es un pigmento vegetal que se encuentra comúnmente en muchas plantas y alimentos, como cebollas, tés, manzanas y vino tinto. Cada estudio analizado evaluó la glucosa en sangre, el colesterol total y/o la insulina. El resultado mostró que la administración de quercetina redujo notablemente la presión arterial sistólica. Los participantes que consumieron este pigmento vegetal durante ocho semanas o más mostraron cambios significativos en sus niveles de colesterol malo. Sin embargo, no influyó notablemente en el colesterol total ni alteró significativamente las concentraciones de glucosa en sangre en ayunas. Tampoco causó eventos adversos graves en ninguno de los estudios incluidos. La revisión concluyó que una reducción en la presión arterial de más de 10 mmHg reduce el riesgo cardiovascular en un 50% para la insuficiencia cardíaca, 35% - 40% para el accidente cerebrovascular y aproximadamente del 20% al 25% para el infarto de miocardio. Los investigadores concluyeron que los efectos favorables de la quercetina sobre la presión arterial apoyan el uso de este flavonoide para pacientes con hipertensión.

Realidad virtual y robótica para reparar el cerebro tras una lesión

El daño cerebral adquirido es toda aquella lesión que se produce de manera repentina e inesperada en el cerebro como consecuencia de múltiples factores e independientemente de la edad. Dicha lesión puede ocasionar un gran abanico de dificultades tanto físicas como mentales, desde alteraciones en el lenguaje, problemas de memoria o la parálisis de una parte del cuerpo. La unidad de daño cerebral del Hospital Beata María Ana, premio ABC Salud 2019, dispone de un equipo de profesionales capaz de detectar y minimizar estas dificultades mediante un plan de rehabilitación que combina el tratamiento convencional con la tecnología robótica. A su vez, ha puesto en marcha diferentes proyectos de investigación donde evalúa la eficacia de nuevas terapias, como la realidad virtual o la estimulación magnética extracraneal. La unidad del Hospital Beata Ana María, perteneciente a la congregación de las Hermanas Hospitalarias, se fundó en el año 1999 en Madrid con el objetivo de atender adecuadamente a los pacientes con daño de cerebral. No son precisamente pocos. Según la Federación Española del Daño Cerebral, en España hay más de 420.000 personas afectadas por daño cerebral adquirido o DCA. Una lesión causada principalmente por el ictus y el traumatismo craneoencefálico. Desde su fundación, más de 4.000 pacientes han sido tratados por el equipo de expertos de la unidad. Un equipo transdisciplinar que aglutina todas las disciplinas necesarias para el diagnóstico y tratamiento de las lesiones cerebrales. Desde un médico rehabilitador, un neurólogo, médico internista, así como un psiquiatra. Por otro lado, según informa el jefe de la unidad de daño cerebral, Marcos Ríos, una serie de especialistas se encarga de realizar la terapia en sí. Estos son, el fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, logopeda y neuropsicólogo. «El fisioterapeuta se encarga sobre todo de aspectos físicos, miembros inferiores y la recuperación de la deambulación. Mientras que el terapeuta ocupacional de las actividades de la vida diaria (aprender de nuevo a vestirse, asearse, cocinar, etc)», según explica el doctor Marcos Ríos. El paciente no es el único que recibe la atención de los especialistas, también las familias. Así lo indica el doctor: «Tenemos una psicóloga que trabaja específicamente con las familias. Las familias son coterapeutas que ayudan a realizar la terapia y tienen además un papel como paciente. Ya que sufren también las consecuencias de la lesión al perder a su persona de apoyo». El terapeuta ocupacional también es responsable de la rehabilitación de miembros superiores. De acuerdo con el doctor Marcos Ríos, «en los últimos 10 años se han adquirido muchos robots que permiten optimizar el tratamiento de miembros superiores, así como plataformas de deambulación para recuperar la marcha». Más funcionalidad en tres meses La incorporación de la tecnología robótica ha mejorado la recuperación de los pacientes. De tal forma que, según afirma el terapeuta ocupacional especializado en tecnología robótica de la unidad, Pedro Serrano: «En tres meses se recupera más del 60% de la funcionalidad del miembro superior utilizando la sinergia de la rehabilitación convencional más las nuevas tecnologías». Así, el uso de robots se recomienda actualmente como un complemento del tratamiento rehabilitador convencional. Ya que, como señala el terapeuta Pedro Serrano, «todavía no hay evidencia de que utilizar las nuevas tecnologías de forma aislada vaya a conseguir el mismo resultado». Aparte del uso del robot, existen una serie de tecnologías que, pese a que aún no forman parte del servicio del Hospital Beata Ana María, actualmente se evalúa su eficacia mediante distintos proyectos de investigación. Entre ellos, destaca la realidad virtual y técnicas como la estimulación magnética extracraneal o la estimulación transcraneal con corriente continua o TDCS, por sus siglas en inglés. Estas nuevas terapias se están poniendo a prueba en pacientes con ictus y traumatismo craneoencefálico desde hace cuatro años. En cuanto a los resultados, según asevera el doctor Marcos Ríos, «estamos viendo que en los pacientes donde se utiliza estas tecnologías, siempre acompañados de procesos de rehabilitación convencional, mejoran más que los que solamente se someten a uno estándar». Esto será de práctica clínica de aquí a tres años como parte de los tratamientos habituales. Por otro lado, la realidad virtual va a adquirir un mayor protagonismo. Así lo cree el terapeuta ocupacional Pedro Serrano. «Nos permitirá acelerar el aprendizaje motor y lograr así los mismos resultados en menos tiempo. Si estimulamos antes las áreas de control motor de un dedo antes de pedirle que mueva la mano, sabemos que estamos preparando ese cerebro para lo que viene después, la ejecución motora». Aún con todas sus virtudes, no todos los pacientes son candidatos para someterse a este tipo de tecnología. Así, como explica la responsable de fisioterapia de la unidad, Paloma Fernández, se evalúa previamente el perfil psicológico de cada paciente para ver si encaja en la rehabilitación con robótica. «Las personas mayores suelen tener menor adherencia al tratamiento, aunque te puedes llevar alguna sorpresa», según indica la fisioterapeuta. De esta forma, cuándo y cómo hacer uso de la robótica dependerá de cada paciente, de su evolución e incluso puede ser de ayuda para que se adhiera al tratamiento convencional. No existe una terapia estándar para los pacientes con daño cerebral. Los programas de rehabilitación de la unidad son personalizados. Como explica la médica rehabilitadora de la unidad, Paulina Oliva, «no puedes trabajar con la misma técnica en todos los pacientes. Por ejemplo, no puedes aplicar la punción seca (técnica en la que se utilizan agujas similares a la acupuntura para relajar los músculos) si tienen pavor a las agujas». El equipo de rehabilitación trabaja con objetivos a corto plazo, de mes a mes. Con el fin de que los pacientes reanuden la mayor parte de las actividades que realizaban antes de su lesión cerebral. La duración de los tratamientos puede cambiar en función de la gravedad de cada paciente. Como indica el coordinador de la unidad, Marcos Ríos, «un paciente que haya sufrido un traumatismo craneoencefálico leve se recupera completamente en un periodo máximo de seis meses». En cambio, los tratamientos suelen ser más largos en los casos moderados y graves. Pueden durar un año o incluso prolongarse durante más tiempo. «En algunos pacientes es recomendable que se mantenga un tratamiento de mantenimiento», según asevera el doctor. Tras el tratamiento, las posibilidades de recuperación van a depender de la gravedad de los síntomas. Así lo explica el jefe de la unidad: «Muchos se recuperan como para reincorporarse al trabajo con algunos cambios y adaptaciones. En cambio, otros pacientes quedan en una situación de dependencia. En cualquier caso, la rehabilitación siempre es necesaria.

El marcapasos de izquierdas

Los profesionales de la Unidad de Arritmias y Electrofisiología del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda han realizado, por primera vez en la Comunidad de Madrid, un implante de un marcapasos con estimulación de la rama izquierda. Se trata de un procedimiento novedoso, que implica una técnica compleja, apta para un determinado grupo de pacientes que puede sufrir un deterioro de la función cardiaca si se le implanta un marcapasos mediante la técnica tradicional. Los marcapasos son dispositivos cuyo objetivo es mantener la frecuencia cardíaca en pacientes que tienen alterado su sistema de regulación del ritmo cardíaco. Consta de un generador de impulsos eléctricos y un cable que conecta el generador de impulsos con el corazón. Habitualmente, estos dispositivos se implantan en la punta del ventrículo derecho del corazón. Se ha comprobado que en aquellos pacientes que tienen un bloqueo de la rama izquierda y que además tienen deterioro de la función cardíaca, el implante del marcapasos en la rama izquierda consigue generar una estimulación fisiológica del corazón y evita el deterioro de la función cardiaca. Se ha comprobado que en aquellos pacientes que tienen un bloqueo de la rama izquierda y que además tienen deterioro de la función cardíaca, el implante del marcapasos en la rama izquierda consigue generar una estimulación fisiológica del corazón Para la implantación del dispositivo en la rama izquierda se requiere manejar una técnica compleja en la que se han formado los Cardiólogos de la Unidad de Arritmias del Servicio de Cardiología del Hospital Puerta de Hierro. Es la primera vez que se realiza en la Comunidad de Madrid si bien otros hospitales de España tienen experiencia en ella y han cosechado excelentes resultados con sus pacientes. En el caso de Puerta de Hierro se ha empleado en un varón de 50 años que presentaba un deterioro leve de la función cardiaca por lo que este nuevo sistema redundará en un mejor estado del paciente a medio y largo plazo. Se calcula que en torno a un 10% de los pacientes que requieren este implante se podrían beneficiar de esta nueva técnica.

La sepsis, asociada con 1 de cada 5 muertes a nivel mundial

Una de cada cinco muertes en todo el mundo está relacionada con la sepsis, el doble de lo que se creía hasta ahora, entre ellos hay un número desproporcionadamente alto de niños en zonas pobres, según un análisis que publica la revista «The Lancet» y anunciado en la reunión anual de Critical Care Reviews en Belfast (Irlanda del Norte). Dirigido por investigadores de las escuelas de Medicina de la Universidad de Pittsburgh y la Universidad de Washington, el estudio reveló 48,9lo miles de casos globales de sepsis en 2017 y 11 millones de muertes, lo que representa 1 de cada 5 muertes en todo el mundo. La sepsis ocurre cuando los órganos de una persona dejan de funcionar correctamente como resultado de una respuesta inmune fuera de control a la infección. Incluso si la sepsis no mata a sus víctimas, puede crear discapacidades de por vida en los sobrevivientes. La gran mayoría de los casos de sepsis (85% en 2017) ocurrieron en países de ingresos bajos o medios. La mayor carga se encontró en el África subsahariana, las islas del Pacífico Sur cerca de Australia y el sur, este y sudeste de Asia. La incidencia de sepsis fue mayor entre las mujeres que entre los hombres. Por edad, la incidencia de sepsis alcanza su punto máximo en la primera infancia, con más del 40% de todos los casos en niños menores de 5 años. La mayor carga se encontró en el África subsahariana, las islas del Pacífico Sur cerca de Australia y el sur, este y sudeste de Asia «He trabajado en las zonas rurales de Uganda, y la sepsis es lo que vimos todos los días. Ver a un bebé morir de una enfermedad que podría haberse prevenido con medidas básicas de salud pública realmente te afecta», lamenta la autora principal Kristina E. Rudd, profesora asistente en el Departamento de Medicina de Cuidados Críticos de Universidad de Pittsburgh. «Quiero contribuir a resolver esta tragedia, así que participo en una investigación sobre sepsis --explica--. Sin embargo, ¿cómo podemos saber si estamos progresando si ni siquiera sabemos el tamaño del problema? Si nos fijamos en los 10 principales lista de muertes a nivel mundial, la sepsis no está en la lista porque no se ha contado ». Para su análisis, Rudd y sus colegas aprovecharon el Estudio Global de la Carga de Enfermedades, un análisis epidemiológico integral coordinado por el Instituto de Evaluación y Métrica de Salud (IHME) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington. El estudio GBD 2017 actualmente informa sobre 282 causas primarias de muerte, sin incluir la sepsis, que se considera una causa intermedia de muerte. Una causa principal de muerte es la afección subyacente (por ejemplo, cáncer), que conduce a la causa intermedia (sepsis) que finalmente resulta en la muerte. Las estimaciones globales anteriores para la sepsis eran limitadas, ya que dependían de las bases de datos de hospitales de un grupo selecto de países de ingresos medios y altos. Las estimaciones anteriores pasaron por alto la carga sustancial de sepsis que ocurre fuera del hospital, especialmente en países de bajos ingresos. Estos hallazgos no tienen precedentes, ya que representan la mortalidad tanto dentro como fuera del hospital. «Nos alarma ver que las muertes por sepsis son mucho más altas de lo estimado previamente, especialmente porque la condición es prevenible y tratable» «Nos alarma ver que las muertes por sepsis son mucho más altas de lo estimado previamente, especialmente porque la condición es prevenible y tratable, reconoce el autor principal, Mohsen Naghavi, profesor de ciencias de la métrica de salud en IHME en el Facultad de medicina de la Universidad de Washington. «Necesitamos un enfoque renovado en la prevención de la sepsis entre los recién nacidos y en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos, un factor importante de la enfermedad», añade. Los autores del estudio analizaron la incidencia anual de sepsis y las tendencias de mortalidad desde 1990 hasta 2017 y encontraron que las tasas están mejorando. En 1990, hubo un estimado de 60.2 millones de casos de sepsis y 15.7 millones de muertes; para 2017, la incidencia había disminuido en un 19% a 48,9 millones de casos y las muertes en un 30% a 11 millones. La causa subyacente más común de muerte relacionada con sepsis tanto en 1990 como en 2017 fue la infección de las vías respiratorias inferiores. Entonces, ¿cuál es la solución? Bueno, para comenzar con su infraestructura básica de salud pública. Las vacunas, asegurándose de que todos tengan acceso a un inodoro y agua potable, una nutrición adecuada para los niños y la atención de la salud materna abordarían muchos de estos casos, enumera Rudd, quien también es médico de cuidados críticos de UPMC. Hay que hacer un mejor trabajo en la prevención de infecciones adquiridas en el hospital y enfermedades crónicas, como la diabetes «Pero la sepsis sigue siendo un problema también en Estados Unidos, donde es la principal causa de muerte de pacientes de hospitales. Todos pueden reducir sus probabilidades de desarrollarla vacunándose contra la gripe y la vacuna contra la neumonía cuando sea apropiado --prosigue--. Más allá de eso, necesitamos para hacer un mejor trabajo en la prevención de infecciones adquiridas en el hospital y enfermedades crónicas, como la diabetes, que hacen que las personas sean más susceptibles a las infecciones». «Finalmente, para las personas en países de altos ingresos que desean ayudar a reducir las tasas de sepsis en áreas de bajos ingresos, necesitamos apoyar la investigación sobre tratamientos y abogar por nuestros funcionarios electos por la importancia de apoyar los esfuerzos de prevención y control de la sepsis en bajos comunidades de ingresos», concluye Rudd.

Cuando tragar se convierte en un problema: cómo contrarrestar la disfagia

Una de cada 17 personas a lo largo de su vida padecerá disfagia, o lo que es lo mismo, problemas a la hora de tragar un alimento (que puede también ser líquido, o incluso saliva), según datos de la Organización Mundial de Gastroenterología. Además, y según precisa la Fundación para la Investigación en Gastroenterología (FUREGA), la incidencia de este trastorno está creciendo y afecta al 25% de la población mayor de 70 años, y a entre unos 30 y 40 millones de europeos. «Podemos definir la ‘disfagia’ como la dificultad para la deglución o, de una forma más coloquial, como problemas para el paso de los alimentos desde la boca hasta el estómago. Dentro de la disfagia, además, hay niveles. Puede ir desde grados muy leves hasta formas muy severas, en las que incluso no se pueda deglutir absolutamente nada, que es lo que se conoce como ‘afagia», explica la Fundación Española de Aparato Digestivo (FEAD). Esta dificultad para la deglución, según advierte la Dra. María Benavides, especialista en Otorrinolaringología y miembro de la Unidad de Disfagia de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, puede dar lugar a la aparición de problemas de deshidratación, al no poder ingerir los líquidos de forma adecuada, así como a una pérdida de peso, y a problemas de desnutrición. También puede tener como consecuencia complicaciones pulmonares como las infecciones respiratorias, tales como, por ejemplo, neumonías de repetición, consecuencia de las llamadas «aspiraciones», es decir, del paso de alimento a la vía aérea. Puede dar lugar a la aparición de problemas de deshidratación, al no poder ingerir los líquidos de forma adecuada, así como a una pérdida de peso, y a problemas de desnutrición Además, la disfagia puede presentarse como una dificultad para iniciar la deglución, o lo que ocurre con mayor frecuencia, como una sensación de parada del alimento en algún lugar del cuello o la región anterior del tórax, es decir, en cualquier tramo desde la garganta hasta la entrada en el estómago. Esto puede provocar la aparición de dolor e incluso náuseas y vómitos o la presencia de regurgitación, que el alimento vuelva a la boca, o la necesidad de disminuir la cantidad total que la persona come, lo que conlleva en ocasiones problemas de desnutrición. Sobre sus causas, éstas dependen del tipo de disfagia, siendo diversas las etiologías. Las causas más frecuentes son debidas al padecimiento de enfermedades neurológicas, bien agudas como el ictus, o degenerativas como las demencias, el parkinson, la esclerosis lateral amiotrófica… Además, también pueden producir disfagia los tumores intraesofágicos, de mediastino, de laringe o de tiroides, por ejemplo; o bien infecciones como la candidiasis esofágica, o patologías de la musculatura esofágica. En cuanto empiezan a notarse los primeros síntomas, la miembro de la Unidad de Disfagia de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid subraya que son los profesionales de Atención Primaria la puerta de entrada al abordaje, así como los que garantizan la continuidad asistencial del proceso. Los profesionales de Atención Primaria son la puerta de entrada al abordaje, así como los que garantizan la continuidad asistencial del proceso El diagnóstico de disfagia comienza con una correcta historia clínica al paciente, dirigida a definir las posibles causas y la localización de la afectación. «Es por ello por lo que resulta muy importante definir en qué momento se produce la dificultad para la deglución, si es continua o intermitente, y si se han asociado síntomas acompañantes como pérdida de peso, dolor, fiebre, si existe tos durante la ingesta o se han producido infecciones pulmonares, por ejemplo», remarcan los especialistas relacionados con la disfagia, al mismo tiempo que aseguran que las pruebas complementarias permiten alcanzar un diagnóstico definitivo (pruebas endoscópicas, radiológicas y funcionales). El tratamiento hospitalario Para tratar a estos pacientes a nivel hospitalario, la Fundación Jiménez Díaz cuenta con una Unidad de Disfagia formada por otorrinolaringólogos, rehabilitadores, logopedas, endocrinos y personal de Enfermería. «En ella, y desde el Servicio de Endocrinología se realiza una valoración del estado nutricional del paciente y se dan indicaciones para la adaptación de su dieta», afirma la Dra. Carmen Aragón, especialista de dicho servicio en el hospital, señalando que «en aquellos casos en los que no es posible la alimentación por vía oral, se indica la colación de una sonda en el tubo digestivo a través de la que se administra nutrición.» A juicio de esta experta, y en el caso de que la nutrición enteral (artificial) sea necesaria en el domicilio, tanto el paciente como sus cuidadores deben recibir educación para el manejo de ésta. «Puede constatarse que el tratamiento es adecuado cuando el paciente recupera y/o mantiene peso, mejora su masa muscular, y los parámetros proteicos en la analítica se encuentran dentro de la normalidad», constata la endocrinóloga. Tras el alta hospitalaria, el paciente debe continuar en el domicilio con la dieta pautada en el hospital, y con la adaptación de líquidos, así como con las recomendaciones posturales y ambientales pautadas. «Aquí es fundamental que el equipo de Atención Primaria esté al corriente del problema que tiene el paciente, conozca la pauta y vigile de cerca las posibles complicaciones que puedan acontecer en el tiempo», indica por su parte la Doctora Cutillas, especialista en Rehabilitación del centro y también miembro de su Unidad de Disfagia. El papel de la rehabilitación Finalmente, la rehabilitación, mediante tratamientos en Logopedia, puede ser clave a la hora de que el paciente recupere la calidad de vida perdida y ésta, según subraya la Dra. Cutillas, especialista de este servicio en la Fundación Jiménez Díaz, debe ser individualizada y adaptada al déficit del paciente, con el objetivo de ayudarles a mejorar la función de tragar, normalizando en lo posible la dieta y el entorno en el que se realiza. Es muy importante el trabajo del logopeda en el entrenamiento de la movilidad, tono, recorrido muscular y sensibilidad de todos los órganos implicados, así como la implicación del paciente y de la familia para obtener los mejores resultados, añade por su parte Cristina García, logopeda del mismo servicio. «El objetivo es disminuir el riesgo de complicaciones de la disfagia: neumonía broncoaspirativa, desnutrición y deshidratación», advierte la rehabilitadora. Los pacientes son instruidos en reconocer los signos de alerta, como la tos y el carraspeo durante la comida, los atragantamientos o las infecciones respiratorias de repetición, así como en monitorizar su peso y su estado de hidratación. Además, se valora cómo el paciente y su entorno se relaciona con la comida, aconsejándoles en este sentido para disminuir el desinterés por esta y el aislamiento que pueden producir las modificaciones en la dieta Los pacientes son instruidos en reconocer los signos de alerta, como la tos y el carraspeo durante la comida, los atragantamientos o las infecciones respiratorias de repetición, así como en monitorizar su peso y su estado de hidratación La Dra. Carmen Mateos, rehabilitadora de la Fundación Jiménez Díaz, llama la atención sobre el hecho de que, si bien la incidencia de esta enfermedad es mayor a medida que avanza la edad de las personas, no sólo es un problema que tenga lugar en las personas de edad más avanzada, sino que también puede ocurrir en niños. En concreto, según cita la experta, suele afectar a niños con enfermedades neurológicas, entre otro tipo de patologías, y requiere de un abordaje específico y distinto a los procedimientos empleados en el adulto. En concreto es necesario presenciar una comida completa, en la que se recree en consulta una situación lo más similar posible a la que ocurre en el domicilio, utilizando sus alimentos y utensilios habituales, y observando la técnica de alimentación empleada por los padres o cuidadores. La disfagia, por tanto, es un problema aún muy desconocido para la sociedad e incluso en el entorno sanitario, pero de gran trascendencia y con complicaciones potencialmente muy graves, en el que la clave radica en su detección precoz, tratamiento y seguimiento adecuados.

Colitis ulcerosa: Una enfermedad incapacitante cada vez más extendida

Los síntomas que provoca la colitis ulcerosa incapacitan a la persona que la sufre y aparecen de manera constante en forma de brotes. Es la enfermedad inflamatoria intestinal más común y afecta a las personas a partir de los 15 ó 30 años, aunque suele observarse un repunte de actividad a partir de los 50. «Estamos hablando de gente joven que sufre diarrea con sangre y un fuerte dolor y que tiene que ir siete u ocho veces al baño, con varias deposiciones nocturnas, por lo que te incapacita para hacer tu día a día, tu vida social, trabajar e, incluso, estudiar», asegura Manuel Barreiro, presidente del Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (Geteccu). Solo en 2017 se diagnosticaron 4.000 nuevos casos en España, una cifra que crece cada año y que «es de las más altas en todo el mundo, superando a la de algunos países del norte de Europa», según el experto, que también es Responsable de la Unidad de Enfermedades Inflamatorias en el Hospital Clínico Universitario de Santiago-CHUS. El origen de la colitis ulcerosa se desconoce y su cura aún está pendiente. No obstante, Barreiro explica a ABC que diferentes investigaciones internacionales han conseguido establecer un vínculo entre la enfermedad y los hábitos de vida del paciente, lo que puede justificar que la enfermedad esté más presente en países más desarrollados. Aun así, el experto asegura que son muchos los factores que pueden «despertar» la enfermedad. Otra de las teorías que señala es que «puede ser una alteración de la microbiota o flora intestinal lo que provoque la inflamación». Hasta el estrés puede hacer que «algo que está dormido se active y comience a manifestarse la enfermedad inflamatoria», detalla Barreiro. Además de los factores ambientales e inmunológicos, la genética «juega un papel importante, lo que no solo significa que se pueda transmitir de padres a hijos, sino que indica que hay personas con una mayor predisposición genética a padecer la enfermedad», aclara el presidente de Geteccu. Para controlar los brotes hay multitud de tratamientos, pero muchos no responden a los mismos y necesitan terapias adicionales. Barreiro sostiene que esto ocurre porque «al no conocer la causa, no tenemos terapias específicas para tratar la enfermedad. Lo que sí podemos hacer es paliar los síntomas y frenar los efectos de la misma». Uno de los últimos tratamientos que -según el experto- «debe dar esperanza e ilusión» a los pacientes es el principio activo tofacitinib. Se diferencia del resto en que su ingesta es oral, «lo que es una ventaja porque muchos otros fármacos son inyectables o subcutáneos, que son más incómodos para el paciente», indica. Dentro del grupo de las enfermedades inflamatorias intestinales, la colitis ulcerosa es la más común, pero le sigue de cerca la enfermedad de Crohn. La primera afecta solo al intestino grueso, mientras que la segunda implica a cualquier tramo del aparato digestivo. En cuanto a los síntomas, en la enfermedad de Crohn son comunes las fístulas, los abscesos y suele acompañarse de pérdida de peso. Sin embargo, en la colitis ulcerosa, es característica la diarrea con sangre porque «hay úlceras en el intestino grueso que, al rozar con las heces, provocan un sangrado», explica. Pese a que en comparación la colitis ulcerosa puede parecer más inofensiva, provoca anemia si el sangrado es grave y «un 30% de los pacientes que sufren la enfermedad pueden tener manifestaciones extraintestinales».

Vacunas, una historia de éxito

Este año se conmemora el 40 aniversario de la declaración, por parte de la 33ª Asamblea Mundial de la Salud, de la erradicación de la viruela, una enfermedad contagiosa que afectó a millones de personas durante miles de años y que sólo en el siglo XX acabó con la vida de 300 millones de personas. La Organización Mundial de Salud (OMS) celebró en diciembre el acto de apertura de un año de celebraciones a propósito de este triunfo de la ciencia biomédica, colocando una placa de bronce en su sede en Ginebra (Suiza) en la misma sala en la que, en 1979, los 19 miembros de la Comisión Mundial para la Certificación de la Erradicación de la Viruela corroboraron que la enfermedad había desaparecido en todo el mundo. El éxito de la vacunación contra la viruela no es un caso aislado. Existen más de 40 vacunas desarrolladas contra 25 enfermedades que han logrado controlar los efectos de estas patologías. Así, la incidencia global de la poliomelitis se ha reducido en un 99%, por lo que se considera al límite de la erradicación. La vacuna antitetánica, administrada para evitar el tétanos materno y neonatal e introducida en 103 países a finales de 2012, ha protegido frente a la enfermedad a cerca de un 81% de los recién nacidos. Durante el periodo comprendido entre los años 2000 y 2012, la vacunación del sarampión ha evitado 13,8 millones de muertes. En 2012, cerca de 145 millones de niños fueron vacunados frente al sarampión, enfermedad cuya incidencia y mortalidad se han reducido respectivamente en un 77% y en un 78% desde el inicio del siglo XXI. De acuerdo con las estimaciones de la OMS, en 2016 se había vacunado frente al rotavirus a más de 70 millones de niños de los 40 países con menor solvencia económica de todo el mundo. En 2012, cerca de 145 millones de niños fueron vacunados frente al sarampión, enfermedad cuya incidencia y mortalidad se han reducido respectivamente en un 77% y en un 78% desde el inicio del siglo XXI. El 85% de los tumores de cuello de útero provocados por el virus del papiloma humano (VPH) se producen en los países desarrollados. De acuerdo con los resultados de un estudio llevado a cabo por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de Estados Unidos, el uso masivo de las vacunas frente al VPH reduce en hasta un 84% el riesgo de desarrollar cáncer de cérvix en un período de 4 años. Y a todos estos avances debe sumarse la reducción de las tasas de morbilidad, discapacidad y mortalidad asociadas con distintas enfermedades como, entre otras, la difteria, la tosferina y la meningitis epidémica por meningococo de tipo A. La razón del éxito de las vacunas se explica por su gran eficacia al prevenir enfermedades potencialmente mortales. Según datos de la OMS, estos productos biológicos evitan tres millones de muertes al año -60 por hora-, de las cuales 2,5 millones serían de niños. En la actualidad, la industria biofarmacéutica innovadora trabaja en el desarrollo de más de 260 vacunas para distintas enfermedades, según un informe elaborado por la patronal estadounidense Phrma. En concreto, hay 137 proyectos enfocados a la lucha contra patologías infecciosas, 101 en cáncer, 10 para alergias, cuatro para enfermedades autoinmunes, cuatro sobre alzhéimer y cinco más en otras áreas. El éxito de la inmunización es tal que la OMS cifra entre los tres principales riesgos de salud que sufre Europa en la actualidad, además de la obesidad y el tabaquismo, la insuficiente vacunación infantil, en buena parte causada por los padres que se niegan a inmunizar a sus hijos. La industria biofarmacéutica innovadora trabaja en el desarrollo de más de 260 vacunas para distintas enfermedades A la eficacia de las vacunas hay que sumar la eficiencia que generan, en la medida en que facilitan ahorros tanto para los sistemas sanitarios como para la economía de los países en general.
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