Expertos en salud pública descubren un brote «oculto» de zika en Cuba en 2017

Expertos en salud pública desvelan este jueves en la revista «Cell» que, al secuenciar genomas de virus de viajeros infectados por zika, analizar patrones de viaje y modelos de mosquitos, descubrieron un aumento de los casos en viajeros que regresaron de Cuba durante el verano de 2017. Un repunte que no fue registrado por los informes locales, asegura el coautor del estudio Nathan D. Grubaugh, epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública de Yale. Los investigadores afirman que la vigilancia de enfermedades infecciosas en viajeros internacionales puede ayudar a reconstruir brotes no reportados o no detectados de zika y otros virus. Hace tres años, Brasil fue el epicentro de una epidemia de zika, vinculada a la microcefalia en recién nacidos, otras anomalías congénitas y trastornos neurológicos. Sin embargo, las disparidades en los datos no aclaran si el virus, transmitido por el mosquito Aedes aegypti, sigue siendo todavía una amenaza en América. «A medida que la gran epidemia de zika en América parecía estar disminuyendo hacia finales de 2016, quisimos saber si la epidemia realmente había desaparecido o si podrían seguir produciéndose transmisiones 'ocultas'», dice el coautor del estudio Scott F. Michael, biólogo de la Florida Gulf Coast University. Identificar con precisión los casos de zika puede ser un desafío: sus síntomas son similares a los de otras enfermedades, y las regiones con sistemas de atención médica inadecuados a menudo carecen de herramientas de diagnóstico fiables y asequibles. La detección temprana y rápida de patógenos es fundamental para evitar que los brotes se conviertan en epidemias a gran escala, dice el coautor Kristian Andersen, investigador de enfermedades infecciosas en Scripps Research. Basándose en las tasas de incidencia de viajes reportadas por otros países en 2017, los autores calculan que Cuba habría experimentado entre 1.000 y 20.000 casos de zika, dice Andersen. Sin embargo, solo se reportaron 187 casos en 2016 y ninguno en 2017. Entre junio de 2017 y octubre de 2018, más del 98 por ciento de los casos relacionados con viajes reportados en Florida y Europa provenían de Cuba. El momento de este brote fue un misterio. Los investigadores señalan que las condiciones en Cuba podrían ser compatibles con un gran brote de zika en 2016, pero entonces, ¿por qué los casos saltaron en 2017? El principal recurso para reportar casos de zika es la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que se basa en la notificación local de casos de los países miembros. Para verificar la precisión de los resultados de la OPS, los investigadores secuenciaron los genomas del virus del zika de viajeros infectados en Florida y detectaron el aumento no declarado de los casos en 2017. Los investigadores determinaron que el retraso probablemente fue causado por una exitosa campaña de erradicación de mosquitos que tuvo lugar en Cuba en 2016. «Demostramos que el brote de zika de 2017 fue provocado por linajes de larga duración del virus del zika introducidos un año antes», señala Grubaugh. «Nuestros datos sugieren que, si bien el control de mosquitos en Cuba inicialmente pudo haber sido efectivo para mitigar la transmisión del virus del zika, podría ser necesario que se mantengan dichas medidas para que sean efectivas», concluye el investigador.

Descubren un nuevo medicamento que cura la osteoporosis en ratones

Ingenieros biomédicos de la Universidad de Duke han descubierto un objetivo farmacéutico que, cuando se activa, puede revertir la degradación ósea causada por la osteoporosis en modelos de la enfermedad en ratones. «Los medicamentos más utilizados actualmente aprobados por la FDA para tratar la osteoporosis pueden prevenir una mayor pérdida ósea, pero no ayudan a reconstruir el hueso», dice Shyni Varghese, profesora de ingeniería biomédica, ingeniería mecánica y ciencia de materiales y ortopedia en Duke. «Hemos descubierto un receptor bioquímico que, cuando se activa, puede hacer ambas cosas», agrega Yu-Ru 'Vernon' Shih, un científico investigador en el laboratorio de Varghese y el primer autor del estudio, que se pubica en la revista «Science Advances». A pesar de su aparente rigidez, el hueso es tejido vivo que se descompone y reemplaza constantemente. La osteoporosis ocurre cuando el tejido viejo se pierde más rápido de lo que se puede crear tejido nuevo, lo que hace que el hueso se vuelva débil y quebradizo. En 2014, Varghese estaba estudiando el papel de dispositivos biomédicos populares compuestos de fosfato de calcio para promover la reparación y regeneración ósea. Ella descubrió que la adenosina bioquímica que actúa sobre el receptor A2B juega un papel particularmente importante en la promoción del crecimiento óseo. Era lógico pensar que la falta de la sustancia química podría desempeñar un papel en el desarrollo de la osteoporosis, por lo que Varghese decidió averiguarlo. En el estudio, Varghese y su equipo de investigación estudiaron ratones a los que les habían extirpado los ovarios para imitar la osteoporosis posmenopáusica. Observaron los niveles de expresión de dos enzimas que ayudan a producir adenosina, así como los niveles de adenosina que viajan entre las células y descubrieron que la falta de estrógenos de los ratones estaba haciendo que los tres cayeran en picado. Luego, los investigadores quisieron ver si aumentar los niveles de adenosina en los ratones ayudaría a revertir los efectos dañinos de la enfermedad. Pero en lugar de bombear adenosina, inyectaron una pequeña molécula no hormonal producida por Bayer que activa el receptor A2B. «Los ratones que recibieron el medicamento estaban completamente curados --dice Varghese--. Sus huesos eran tan saludables como el grupo de control sin osteoporosis». Si bien el descubrimiento de un objetivo farmacéutico capaz de revertir la osteoporosis es emocionante, crear una molécula pequeña que lo active sin efectos secundarios es una tarea difícil. La adenosina se crea naturalmente en todo el cuerpo y tiene muchas funciones, como la modulación de las neuronas y la regulación del flujo sanguíneo a varios órganos. Los investigadores no pueden simplemente verter un montón en el torrente sanguíneo para detener la degradación ósea sin efectos secundarios. Pero con el receptor A2B identificado, Varghese y otros pueden comenzar a buscar formas de administrar activadores a los huesos sin inundar otras áreas del cuerpo. Por ejemplo, uno de los estudiantes de Varghese está comenzando a estudiar formas de atar moléculas similares a la adenosina a portadores que se dirigen al tejido óseo. Su laboratorio también está buscando una especie de vendaje que puede administrar medicamentos que fomentan el crecimiento directamente a los huesos dañados o rotos.

Caminar rápido, pasar la aspiradora o cortar el césped 24 minutos cada día alarga la vida

Mantenerse activo, con independencia del nivel de intensidad del ejercicio, alarga la vida, según un estudio que publica este miércoles «The BMJ». En concreto, realizar actividades de intensidad moderada, como pasar la aspiradora 24 minutos al día; o más ligeras, como caminar lento durante cinco horas al día, se relaciona con un menor riesgo de muerte prematura en personas de mediana edad y mayores. Los resultados de la investigación también muestran que permanecer sentado durante 9,5 horas o más al día (excluyendo el tiempo de sueño), se asocia con un mayor riesgo de muerte. Diversos estudios han reiterado que el comportamiento sedentario es malo y que la actividad física es buena para la salud y una vida larga. Las pautas recomiendan al menos 150 minutos de intensidad moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa cada semana para adultos de entre 18 y 64 años, pero se basa en información facilitada por los propios participantes, que a menudo es imprecisa. Por tanto, no está claro exactamente cuánta actividad (y con qué intensidad) se necesita para proteger la salud. Para explorar esto más a fondo, los investigadores dirigidos por el profesor Ulf Ekelund de la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte en Oslo analizaron estudios observacionales que evaluaban la relación entre la actividad física y el tiempo sedentario con la mortalidad por todas las causas. Los estudios utilizaron acelerómetros (un dispositivo portátil que rastrea el volumen y la intensidad de la actividad durante las horas de vigilia) para medir la actividad total. Entre las actividades de intensidad ligera se incluyen caminar lentamente o tareas suaves como cocinar o lavar platos. La actividad moderada supone caminar rápido, pasar la aspiradora o cortar el césped, mientras que la actividad vigorosa incluye correr, coger cargas pesadas o cavar. Se tuvieron en cuenta datos de ocho estudios de alta calidad sobre 36.383 adultos de al menos 40 años, con una edad media de 62. Los niveles de actividad se clasificaron en trimestres, de menos a más activos, y se realizó un seguimiento de los participantes durante un promedio de 5,8 años. Durante el seguimiento, 2.149 (5,9%) participantes murieron. Después de ajustar por factores potencialmente influyentes, los investigadores encontraron que cualquier nivel de actividad física, independientemente de la intensidad, se asociaba con un riesgo sustancialmente menor de muerte. Las fallecimientos disminuyeron abruptamente a medida que la actividad total aumentó hasta los 300 minutos por día de actividad ligera o 24 minutos al día de actividad física de intensidad moderada. Esto fortalece la opinión de que cualquier actividad física es beneficiosa y probablemente alcanzable para grandes segmentos de la población, dicen los investigadores, quienes sugieren que el mensaje de salud pública podría ser simplemente «sentarse menos y moverse cada vez más a menudo». Los autores reconocen que aumentar la actividad física de la población es un desafío, pero aseguran que caminar es un objetivo prometedor para la intervención, ya que es simple, gratis, alcanzable incluso para adultos mayores y rara vez está contraindicado. «Desarrollar maneras de limitar el tiempo sedentario y aumentar la actividad en cualquier nivel podría mejorar considerablemente la salud y reducir la mortalidad», concluyen.

Los suplementos de omega 3 no tienen efecto sobre la diabetes tipo 2

Los ácidos grasos omega-3 tienen poco o ningún efecto sobre el riesgo de diabetes tipo 2, según una nueva investigación de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido, que publica este miércoles el «British Medical Journal». El aumento del consumo de ácidos grasos omega 3 se promueve ampliamente a nivel mundial debido a la creencia común de que protegerá contra la diabetes o, incluso, revertirá, sus efectos. Pero esta revisión sistemática encargada por la Organización Mundial de la Salud ha comprobado que los suplementos de omega 3 no ofrecen ningún beneficio. A pesar de que más de 58.000 participantes fueron asignados al azar a ensayos a largo plazo, y el 4 por ciento de los participantes desarrollaron diabetes, las personas que fueron elegidas al azar para consumir más grasas omega-3 de cadena larga (aceites de pescado) tenían el mismo riesgo de diagnóstico de diabetes que el grupo de control que no tomó más aceite de pescado. La glucosa en sangre, la insulina y la hemoglobina glucosilada también son similares tanto en las personas que toman como en las que no toman suplementos de aceite de pescado. Hubo una ausencia total de efecto de los aceites de pescado en cualquiera de estos factores relacionados con el riesgo de diabetes. Sin embargo, hubo alguna evidencia débil de que cuando las personas toman altas dosis de aceites de pescado pueden experimentar un empeoramiento del metabolismo de la glucosa. Los principales tipos de ácidos grasos omega 3 son el ácido alfa-linolénico (ALA), el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA). El ALA normalmente se encuentra en las grasas de los alimentos vegetales, como las nueces y las semillas (las nueces y las semillas de colza son fuentes ricas). El EPA y el DHA, denominados colectivamente grasas omega 3 de cadena larga, se encuentran naturalmente en el pescado graso, como el salmón y los aceites de pescado, incluido el aceite de hígado de bacalao. Los ácidos grasos Omega 3 también están disponibles como suplementos de venta libre que se compran y usan ampliamente. El equipo de investigación evaluó los efectos de los ácidos grasos omega-3 de cadena larga, ALA, omega-6 y ácidos grasos poliinsaturados (AGPI), tomados como cápsulas suplementarias o a través de alimentos enriquecidos o naturalmente ricos. La revisión sistemática combina los resultados de 83 ensayos controlados aleatorios que incluyeron a 121.070 personas con y sin diabetes, todas con una duración de al menos seis meses, hombres y mujeres, algunos sanos y otros con diabetes existente, de América del Norte, América del Sur, Europa, Australia y Asia, en estudios publicados desde la década de 1960 hasta 2018. La investigación evaluó los efectos del aumento de las grasas omega-3 de cadena larga, ALA, omega-6 y ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) en la diabetes y el metabolismo de la glucosa. Los participantes fueron asignados aleatoriamente para aumentar sus grasas poliinsaturadas o para mantener su ingesta habitual durante al menos seis meses. Claramente no hubo ningún efecto de aumentar las grasas omega-3 de cadena larga sobre la diabetes, pero no hubo información suficiente de los ensayos de ALA, omega-6 o grasas poliinsaturadas totales para evaluar los efectos protectores o perjudiciales. Los revisores verificaron nuevamente sus datos mediante análisis de sensibilidad. Por ejemplo, verificaron que los resultados no cambiaron cuando solo se incluyeron los ensayos de la más alta calidad (aquellos con al menos riesgo de sesgo). Utilizaron subgrupos para verificar si los resultados diferían con diferentes dosis de omega-3 de cadena larga (no encontraban diferentes efectos a diferentes dosis, excepto una sugerencia de daño a dosis superiores a 4,4 gramos por día) o por la duración del ensayo (no se sugerían diferentes efectos efectos en ensayos más largos o más cortos). Los resultados muestran que el aumento de omega-3 de cadena larga tuvo poco o ningún efecto sobre el diagnóstico de diabetes o el metabolismo de la glucosa, pero dosis altas, a niveles encontrados en algunos suplementos, podrían empeorar el metabolismo de la glucosa. El autor principal, el doctor Lee Hooper, de la Escuela de Medicina Norwich de la UEA, señala que su investigación previa «ha demostrado que los suplementos de omega 3 de cadena larga, incluidos los aceites de pescado, no protegen contra afecciones como enfermedades cardíacas, derrames cerebrales o la muerte. Esta revisión muestra que tampoco previenen ni tratan la diabetes». Por ello, advierte de que «los suplementos de Omega-3 no deben ser alentados para la prevención o el tratamiento de la diabetes. Si las personas eligen tomar cápsulas de aceite de pescado suplementarias para tratar o prevenir la diabetes, o para reducir los niveles de triglicéridos en la sangre, entonces deben usar dosis de menos de 4.4 gramos por día para evitar posibles resultados negativos». El doctor destaca que esta gran revisión sistemática incluyó información de miles de personas durante largos períodos y «a pesar de toda esta información, no vemos efectos protectores. Los estudios más confiables mostraron consistentemente poco o ningún efecto de las grasas omega 3 de cadena larga en la diabetes». Por su parte, la primera autora conjunta, la doctora Julii Brainard, también de la Escuela de Medicina de Norwich, añade que «el pescado azul puede ser un alimento muy nutritivo como parte de una dieta equilibrada, pero no encontramos suficientes ensayos que animaran a los participantes a comer más pescado azul para saber si es útil para prevenir la diabetes o mejorar el metabolismo de la glucosa. Lo que sí encontramos es que no hay un valor demostrable en las personas comunes que toman suplementos de aceite omega 3 para la prevención o el tratamiento de la diabetes». La doctora admite que les hubiera gustado «saber si tomar más omega-3 podría ser útil en aquellas personas con bajas ingestas de omega-3, ya que dar más omega-3 es más probable que sea útil en adultos con baja ingesta. Pero desafortunadamente la mayoría de los ensayos no informó los niveles de ingesta de omega-3 de los participantes al comienzo del ensayo, por lo que aún no lo sabemos». Por ello, avanza que «los ensayos futuros necesitan medir y evaluar las ingestas de omega-3 de referencia y evaluar los efectos de comer más pescado graso, no solo suplementos».

¿Puede el zumo de granada proteger el cerebro infantil?

Investigadores clínicos del Brigham and Women's Hospital están explorando si la ingesta de zumo de granada durante el embarazo puede tener un efecto protector en el cerebro de los bebés. En un artículo que aparece en la revista «PLOS One», el equipo presenta sus hallazgos preliminares de un ensayo clínico en mujeres embarazadas cuyos bebés fueron diagnosticados con restricción del crecimiento inrauterino (RCIU). El estudio exploratorio es prometedor, con evidencia de un mejor desarrollo y conectividad cerebral en bebés nacidos de madres que consumieron zumo de granada diariamente. Actualmente, se está llevando a cabo un segundo ensayo clínico más grande en el Brigham para validar estos hallazgos. «Nuestro estudio proporciona evidencia preliminar que sugiere posibles efectos protectores para los recién nacidos expuestos al zumo de granada mientras están en el útero», señala la autora principal Terrie Inder, MBCHB, jefa del departamento de Medicina Pediátrica del Recién Nacido en el Brigham. «Estos hallazgos justifican una investigación continua sobre los posibles efectos neuroprotectores de los polifenoles en los recién nacidos en riesgo, como aquellos con lesión hipóxico-isquémica», detalla. En los casos de RCIU, el bebé en el útero mide poco para su edad gestacional, a menudo debido a problemas con la placenta, que aporta oxígeno y nutrientes al feto en crecimiento. Se considera que uno de cada 10 bebés tiene RCIU. El proceso de nacimiento en sí mismo puede disminuir aún más el flujo de sangre u oxígeno al bebé, incluido a su cerebro. Si esto es muy grave, puede provocar una afección conocida como lesión hipóxico-isquémica, que contribuye a casi una cuarta parte de las muertes de recién nacidos en todo el mundo. Los polifenoles, que incluyen ácido tánico y elagitaninos, son parte de una clase de antioxidantes que se encuentran en muchos alimentos y bebidas, como frutos secos, frutos rojos, vino tinto y tés. El jugo de granada es una fuente particularmente rica de estas moléculas. Se sabe que los polifenoles atraviesan la barrera hematoencefálica, y los estudios en modelos animales han demostrado efectos protectores contra las enfermedades neurodegenerativas. Hasta la fecha, ningún estudio clínico había evaluado los posibles efectos de dar zumo de granada a las mujeres embarazadas para proteger el cerebro de los recién nacidos en riesgo. El presente estudio, aleatorizado, controlado y doble ciego, siguió a 78 madres de la clínica obstétrica Barnes-Jewish Hospital en St. Louis con diagnóstico de RCIU a las 24-43 semanas de gestación. De forma aleatoria, las mujeres tomaron diariamente unos 250 mililitros de zumo de granada o un placebo con el mismo sabor y calorías pero sin polifenoles hasta el día del parto. El equipo midió varios aspectos del desarrollo y las lesiones cerebrales, incluida la macroestructura cerebral infantil, la organización microestructural y la conectividad funcional. Si bien el equipo no observó diferencias en la macroestructura cerebral, sí encontró diferencias en la microestructura de la materia blanca y la conectividad funcional. «Estas medidas nos dicen cómo se está desarrollando funcionalmente el cerebro. No vimos ninguna diferencia en el crecimiento del cerebro y el crecimiento del bebé, pero sí vimos una mejora en la red de cableado y el desarrollo del cerebro medido por el flujo sanguíneo sincrónico y el desarrollo visual del cerebro», explica Inder. Los autores señalan que los hallazgos justifican la necesidad de un ensayo clínico más grande y rigurosamente diseñado, que ya está en curso en el Brigham, para permitir una investigación continua sobre los posibles efectos neuroprotectores de los polifenoles. «Planeamos continuar investigando estos hallazgos emocionantes. Si bien la evidencia preliminar parece prometedora, se necesita un estudio y replicación adicionales», señala Inder.

Descubren cómo la grasa marrón protege de la obesidad y la diabetes 2

Investigadores de la Universidad de Rutgers han descubierto cómo la grasa marrón, también conocida como tejido adiposo marrón, puede ayudar a proteger contra la obesidad y la diabetes. El estudio, publicado en la revista «Nature», se suma al conocimiento que ya se tiene sobre el papel de la grasa marrón en la salud humana y podría conducir a nuevos medicamentos para tratar la obesidad y la diabetes tipo 2. La grasa marrón se considera un órgano de calor. Las personas tienen unos pocos gramos en áreas como el cuello, la clavícula, los riñones y la médula espinal. Cuando se activa por temperaturas frías, la grasa marrón usa el azúcar y la grasa de la sangre para generar calor en el cuerpo. El estudio encontró que la grasa marrón también podría ayudar al cuerpo a filtrar y eliminar los aminoácidos de cadena ramificada (BCAA) de la sangre. Los BCAA (leucina, isoleucina y valina) se encuentran en alimentos como huevos, carne, pescado, pollo y leche, pero también en suplementos utilizados por algunos atletas y personas que desean desarrollar masa muscular. En concentraciones normales en la sangre, estos aminoácidos son esenciales para una buena salud. En cantidades excesivas, están vinculados a la diabetes y la obesidad. Los investigadores encontraron que las personas con poca o ninguna grasa marrón tienen una capacidad reducida para eliminar los BCAA de su sangre, y eso puede conducir al desarrollo de obesidad y diabetes. El estudio también resolvió un misterio de más de 20 años sobre la grasa marrón: cómo los BCAA ingresan a las mitocondrias que generan energía y calor en las células. Los científicos descubrieron que una proteína nueva (llamada SLC25A44) controla la velocidad a la que la grasa marrón elimina los aminoácidos de la sangre y los usa para producir energía y calor. «Nuestro estudio explica la paradoja de que los suplementos de BCAA pueden beneficiar potencialmente a las personas con grasa marrón activa, como las personas sanas, pero pueden ser perjudiciales para otros, incluidos los ancianos, los obesos y las personas con diabetes», señala el coautor del estudio Labros S. Sidossis, profesor del departamento de Medicina en Rutgers. Los investigadores deberán determinar ahora si la absorción de BCAA por la grasa marrón puede ser controlada por factores ambientales, como la exposición a temperaturas moderadamente frías (18ºC) o el consumo de alimentos picantes; o por fármacos. Esto podría mejorar los niveles de azúcar en la sangre que están relacionados con la diabetes y la obesidad, señala Sidossis.

Investigadores españoles descubren un método para predecir infartos 10 años antes de que se produzcan

Investigadores del CIBERCV en el Instituto de Investigaciones Biomédicas Sant Pau y el Instituto Hospital del Mar de Investigacions Médicas (IMIM) han descubierto un nuevo biomarcador, el receptor sLRP1, que predice con mucha antelación el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular en personas que actualmente no presentan ningún síntoma. Este biomarcador aporta información novedosa y complementaria a la que ya se conoce en la actualidad. El estudio ha sido publicado recientemente en la revista «Atherosclerosis», El sLRP1 es un biomarcador que juega un importante papel en el inicio y en la progresión de la aterosclerosis, que es el mecanismo que explica las enfermedades más graves del corazón. Estudios previos del grupo de investigación en Lípidos y Patología Cardiovascular del IIB-Sant Pau ya habían indicado que el sLRP1 se asociaba con una aceleración del proceso de la aterosclerosis, con un mayor acúmulo de colesterol e inflamación en la pared de las arterias, pero ésta es la primera evidencia que indica que también predice la aparición de acontecimientos clínicos como el infarto de miocardio. «La pregunta que queríamos responder era si la determinación de un nuevo biomarcador en sangre (sLRP1) podía predecir el riesgo cardiovascular a 10 años», explica el doctor de Gonzalo. Como apunta la doctora Llorente Cortés, «este descubrimiento confirma la relevancia y aplicabilidad del sLRP1 en la práctica clínica para predecir con mucha antelación el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular en personas que actualmente no presentan ningún síntoma». «Por cada incremento en una unidad del sLRP1 el riesgo de presentar una enfermedad del corazón aumenta un 40%», apunta el doctor Elosua. «Este incremento es independiente de los otros factores de riesgo como el colesterol, el tabaco, la hipertensión arterial y la diabetes. Por lo que este biomarcador aporta información novedosa y complementaria a la que ya conocemos en la actualidad», añade el doctor Marrugat. El estudio se ha realizado en el marco del estudio REGICOR (registro gerundense del corazón) que está siguiendo desde hace más de 15 años a más de 11.000 personas de la provincia de Gerona.

Este es el tiempo que tarda tu corazón en limpiarse cuando dejas de fumar

Dejar de fumar tiene un beneficio inmediato, incluso en los fumadores empedernidos, pero el cuerpo necesita al menos entre 5 y 10 años, y en algunos casos hasta 25, para que el riesgo cardiovascular sea tan bajo como el de una persona que nunca ha probado un cigarrillo. Así lo asegura un estudio publicado este martes en la revista «Journal of the American Medical Association» (JAMA), que revela que los grandes fumadores (aquellos que han fumado al menos un paquete diario durante 20 años) pueden reducir su riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) en un 39% en los cinco años siguientes a dejar de fumar. Pero para conseguir un riesgo al nivel de alquien que nunca haya fumado se necesita mucho más tiempo, un dato que choca con lo que se creía hasta ahora. «La calculadora de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica es utilizada actualmente por muchos médicos para ayudar a evaluar el riesgo en sus pacientes. Esta calculadora considera que el riesgo en exfumadores que lo dejaron hace 5 años es similar al de los que nunca fumaron, que es una duración de tiempo más corta que la que observamos nosotros», señala a ABC la autora principal del estudio, Meredith Duncan, que dirigió los análisis para la División de Medicina Cardiovascular del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt. Para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron datos del «Framingham Heart Study», un estudio longitudinal de hombres y mujeres de Framingham, Massachusetts, que comenzó la inscripción en 1948 y ahora incluye a sus hijos y nietos. El análisis utilizó datos prospectivos de 1954 a 2014 de 8.770 participantes: 3.805 de la cohorte original y 4.965 de la cohorte de descendientes, para determinar el efecto del tabaquismo y su abandono en el riesgo de ECV, que incluye infarto de miocardio, ictus, muerte por ECV y fallo cardíaco. Los resultados variaron según el grupo analizado. Al agrupar las cohortes, observaron que lleva de 10 a 15 años que un gran ex fumador tenga un riesgo cardiovascular similar al de alguien que nunca ha fumado. Pero si el análisis se hacía en las cohortes original y de descendientes, por separado, este curso de tiempo era de 5-10 años o más de 25 años desde el abandono del tabaquismo, respectivamente, detalla la autora principal. «Creemos que los resultados variables probablemente se deban a una diferencia de edad promedio de 14 años al inicio (la cohorte original tenía una edad promedio de 50 años, mientras que era de 36 años en la cohorte de descendientes). Además, creemos que las tendencias temporales y la composición cambiante de los cigarrillos a lo largo del tiempo pueden haber contribuido a estas diferencias», explica Duncan a ABC. La autora principal del estudio también ha querido destacar que no hay una cantidad segura para fumar, ya que incluso pequeñas cantidades de tabaco pueden ser perjudiciales para la salud. «Hay un beneficio inmenso al dejar de fumar. Observamos que los ex fumadores empedernidos redujeron su riesgo de enfermedad cardiovascular en un 39% dentro de los 5 años posteriores al abandono del hábito, en comparación con aquellos que continuban fumando. Por lo tanto, incluso entre los grandes fumadores, abogamos firmemente por dejar el hábito», aconseja Duncan.

Confirman que los medicamentos recetados con ácidos grasos omega-3 reducen los triglicéridos altos

Los medicamentos recetados que contienen ácidos grasos omega-3 reducen los niveles de triglicéridos entre un 20 y un 30 por ciento en la mayoría de las personas que requieren tratamiento, según una recomendación científica de la Asociación Americana del Corazón publicada en su revista «Circulation». «A partir de nuestra revisión de la evidencia obtenida a partir de 17 ensayos clínicos aleatorizados y controlados sobre niveles altos de triglicéridos, concluimos que el tratamiento con 4 gramos diarios de cualquiera de las opciones de prescripción disponibles es efectivo y puede usarse de manera segura junto con medicamentos con estatinas que reducen el colesterol», señala la doctora Ann Skulas-Ray, autora de la nueva recomendación publicada en «Circulation». Hay dos medicamentos recetados con ácidos grasos omega-3 disponibles. Uno combina dos tipos de ácidos grasos, EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico). El otro solo proporciona EPA. Como no ha habido comparaciones directas de las dos formulaciones diferentes en la dosificación de recetas, el aviso no recomienda una preferentemente sobre la otra. Los triglicéridos son grasas que circulan en la sangre. Algunos estudios han demostrado que niveles elevados de triglicéridos (superiores a 200 mg / dL) pueden provocar el estrechamiento de las arterias, lo que aumenta el riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular. Además del riesgo cardiovascular, los niveles muy altos de triglicéridos (superiores a 500 mg / dL) también pueden causar pancreatitis, es decir, inflamación del páncreas. Nada de automedicarse con suplementos Skulas-Ray, profesor asistente en el Departamento de Ciencias de la Nutrición en la Universidad de Arizona (Estados Unidos), señala que las personas con niveles altos de triglicéridos no deben tratarlo por sí mismos con suplementos de aceite de pescado con ácidos grasos omega-3 sin receta. «Los suplementos dietéticos que contienen ácidos grasos omega-3 no están regulados por la FDA. No deben usarse en lugar de medicamentos recetados para el tratamiento a largo plazo de los triglicéridos altos», advierte Skulas-Ray. En un informe científico de 2017, la Asociación Americana del Corazón señaló que hay una falta de investigación científica para apoyar el uso clínico de los suplementos de ácidos grasos omega-3 para prevenir enfermedades cardíacas en la población general. La dosis efectiva para los ácidos grasos omega-3 recetados es de cuatro gramos por día tomados con alimentos. Actualmente, la FDA ha aprobado medicamentos recetados con ácidos grasos omega-3 solo para tratar niveles muy altos de triglicéridos por encima de 500 mg / dL. La revisión del panel encontró que los medicamentos recetados omega-3 son efectivos para reducir los niveles de triglicéridos independientemente de si las personas están en tratamiento con estatinas. En un reciente estudio aleatorizado, grande, controlado con placebo llamado REDUCE-IT, los investigadores encontraron que la medicación solo con EPA combinada con estatinas resultó en una reducción del 25 por ciento en los eventos cardiovasculares mayores (ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y muerte cardiovascular) entre las personas con triglicéridos altos. Las opciones de estilo de vida saludable, como realizar actividad física regularmente, perder peso, evitar el azúcar y los carbohidratos refinados, limitar el alcohol y elegir grasas más saludables en lugar de grasas saturadas pueden ayudar a reducir los triglicéridos. También es importante tratar o eliminar afecciones como la diabetes tipo 2 mal controlada, el hipotiroidismo y la obesidad que pueden contribuir a los altos niveles de triglicéridos antes de recurrir a la medicación. El pescado es una buena fuente de ácidos grasos omega-3, y la Asociación Americana del Corazón recomienda comer pescado azul, como salmón, caballa, arenque y atún blanco, al menos dos veces por semana. Al analizar los datos científicos actuales, el panel asesor encontró que para la mayoría de las personas con triglicéridos altos (200 a 499 mg / dL), las dosis recetadas de ácidos grasos omega-3 que usan medicamentos con EPA + DHA o EPA solo pueden reducir los triglicéridos en un 20 a 30 por ciento. Contrariamente a la percepción común, la fórmula que contiene EPA y DHA no aumenta la forma "mala" de colesterol (LDL-C) entre la mayoría de las personas con niveles altos de triglicéridos (200-499 mg / dL). Sin embargo, cuando el medicamento se administra a personas con niveles muy altos de triglicéridos a 500 mg / dL o más, el LDL-C puede aumentar.
Ahora en portada
carlinopticafonda

VEA MÁS NOTICIAS

Noticias Mallorca