Sociedad | Esporles

Esporles cambiará los nombres de las plazas de España y de la Constitución

Actualizado el 29/08/2012 16:26                Compartir

En un momento de crisis como el actual, en el que las preocupaciones de los ciudadanos se centran en hacer frente a las omnipresentes estrecheces económicas y los ayuntamientos sudan tinta para no ahogarse en las deudas, el municipio de Esporles ha fijado entre su programa de actuaciones prioritarias una iniciativa totalmente desligada de las cuestiones económicas: el cambio de nombre de las plazas de España y de la Constitución, que pasarán a denominarse de s’Ajuntament y del Jardinet.
El equipo de gobierno municipal (compuesto por la coalición nacionalista formada por el Partido Socialista de Mallorca, Iniciativa Verds y Entesa per Mallorca) justifica el cambio alegando motivos que beben de los usos y costumbres de los propios vecinos del pueblo. Según el alcalde nacionalista, Miquel Ensenyat, la decisión ha sido tomada a raíz de un fórum popular para tratar el catálogo patrimonial del municipio en el que los participantes votaron a favor de utilizar para las calles y ubicaciones del pueblo los nombres por los que se los conoce popularmente.
«Se ha hecho sin ningún tipo de objetivo político», afirmó Ensenyat, que añadió que se trataba de un hecho «absurdo» el que estas plazas tuvieran una nomenclatura diferente a la utilizada realmente por los esporlerins.
El primer edil señaló además que la decisión está avalada por el gabinete de Onomástica de la Universitat de les Illes Balears (UIB ), el cual recomendaba expresamente utilizar los nombres populares de las ubicaciones. Éste es precisamente el caso de la Plaça de la Constitució, la cual es comúnmente conocida como del Jardinet. Por el contrario, la Plaça de Espanya no tiene problemas de concordancia entre la placa y el uso vecinal, ya que es conocida con este nombre por todo el pueblo.
Por lo que se refiere al dispendio que supondrá el cambio, éste no es especialmente elevado: rondará los 100 euros (50 por cada placa). Aunque eso sí, los quebraderos de cabeza serán para los vecinos (pocos pero existentes) que residen en ambas plazas, ya que deberán enfrascarse en un engorroso papeleo para actualizar sus direcciones.
Para la oposición esta actuación «es completamente innecesaria» además de esconder sin ningún disimulo un objetivo político, que no es otro que el de borrar del pueblo dos nombres sin referencias franquistas. El portavoz del PP, Miquel Bernat, afirmó que no existe «ninguna demanda popular» que justifique el cambio y según subrayó, las nomenclaturas en cuestión «no hacían daño a nadie», puesto que «únicamente» se refieren a España y la Constitución.
Para Bernat, ésta es una iniciativa politizada «muy directa» y la consulta a la UIB, «una cortina de humo» para eliminar estos nombres del pueblo. Por su parte, los vecinos no están molestos por este tema. Sin embargo, no entienden que en estos momentos de crisis el Ayuntamiento se preocupe por estas «tonterías», según opinaba uno de ellos consultado por este rotativo. Toni Roca cree que no está mal que cambien el nombre pero lanza un pequeño tirón de orejas al Consistorio por no centrarse más «en hacer políticas sociales».
«Antes, cuando había el jardín no se denominaba así, y ahora que hace tiempo que lo han cambiado quieren recuperarlo», destaca otro vecino. «No creo que sea necesario; conllevará muchos dolores de cabeza a los vecinos», declara Pere Amengual.

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