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'A ver si el día de mañana nos podemos reír juntos'

Actualizado el 14/09/2012 17:07                Compartir

Que el Mundial de MotoGP es cosa de dos es tan evidente como que esos dos, Lorenzo y Pedrosa, ya no son tan enemigos como hace tiempo. Al menos, más allá del asfalto. Porque en él, empezando por la carrera de este fin de semana en Misano, la batalla (13 puntos de distancia a falta de seis citas), será feroz. ¿Que lo que ocurra de aquí a Valencia puede volver a enredar su recobrada amistad? Es un escenario posible, aunque la guerra, los protagonistas la quieren encima de la moto (y si pueden ser tan bellas como la de hace unas semanas en Brno, mejor).
“A ver si el día de mañana nos podemos reír juntos de todo esto”, comentaba Dani Pedrosa, el sonriente aspirante, consciente de que en este final de curso “va a haber tensión”, aunque espera que sea “sana”. Algo parecido opina Jorge Lorenzo. “Un campeonato tan cerrado y, además, entre dos españoles, es una gran noticia para nuestro motociclismo”, señalaba. Y sí, es “normal” que ahora haya un poco más de tensión.
El domingo, sobre el asfalto hoy mojado del circuito rebautizado en honor de Marco Simoncelli (habrá actos de homenaje durante todo el fin de semana), es la primera batalla del resto de la guerra, a la que el de Honda acude tras dos triunfos seguidos y el de Yamaha con 13 puntos de ventaja. Entonces, ¿para quién es la presión? En el estrado, Rossi es el único que no escurre tanto el bulto: “Dani tiene un extra de motivación al tener al alcance el que sería su primer campeonato”. Aunque el propio Pedrosa descarta la calculadora, las cuentas que tampoco tienen mucho sentido todavía: “No hago planes, salgo y doy lo mejor de mí”.
Lorenzo, que, de los que restan, ve el trazado de Motegi como el menos favorable a sus intereses, cree que “las caídas pueden influir de forma drástica”, aunque de su mente no desaparece lo ocurrido en Brno, donde fue sobrepasado en la última curva por un valiente Pedrosa. Las conclusiones para el balear son rotundas, sin paños calientes consigo mismo. “He perdido un poco la práctica del cuerpo a cuerpo. Me puse más nervioso de lo habitual”, se sinceraba. Nervios que seguramente venían de un poco atrás, de su adelantamiento previo en el que arriesgo “bastante”. “No pensé en los puntos. Pudo pasar de todo”, reflexionaba el líder del Mundial, ganador aquí el curso pasado.

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