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Gómez Noya conquista la plata en triatlón

Actualizado el 07/08/2012 15:01                Compartir

El triatleta español Javier Gómez Noya se ha colgado la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres, cuarto metal español en la cita británica tras las dos platas de la nadadora Mireia Belmonte y el bronce de la piragüista Maialen Chourraut. En una prueba espectacular por el centro de la capital inglesa, el ferrolano, doble campeón mundial y actual campeón de Europa, logró quitarse la espina de Pekín 2008, donde también partía como favorito y finalizó cuarto.
En esta ocasión pudo aguantar hasta el final y disputarse la gloria con Alistair Brownlee, que se escapó en la carrera a pie para proclamarse campeón olímpico. El bronce fue para el otro hermano Brownlee, Jonathan, lastrado por una penalización.
Gómez Noya simboliza muchos triunfos, más allá del deportivo. De hecho, si por el CSD fuera, su carrera habría acabado en 2005. El subcampeón olímpico fue desposeído de la licencia, por sus problemas de corazón, bajo el argumento de que la valvulopatía aórtica congénita, que se le detectó 2000, ponía en riesgo su salud y le incapacitaba para el deporte. El deportista luchó en los despachos, y llegó a plantearse cambiar de país. Finalmente, el conflicto se recondujo, gracias a nuevos informes médicos, y España pudo seguir presumiendo de un campeón del mundo sub'23, que también lo sería en categoría absoluta en 2008. Desde ese momento, la gloria olímpica se convirtió en su destino. Ha tardado cuatro años de más, pero lo alcanza a tiempo y desde el convencimiento de haber hecho todo lo posible, en un día perfecto.
Se sacudió las gotas en segunda posición. En el triatlón, el sector a nado es un entremés que no llena, pero puede indigestar. Las aguas de The Serpentine, en Hyde Park, no traicionaron a Gómez Noya, pero tampoco a los otros dos grandes favoritos, los hermanos Brownlee, pegados a la estela del español nada más tomar la bici y sin voluntad de colaboración.
La natación (1,5 kilómetros) había provocado un corte de cinco hombres. Ese escenario interesaba a Gómez Noya, pero no a los británicos, que estaban más preocupados por esperar a su compañero Stuart Hayes, que se les unió en la tercera de las siete vueltas y, sin transición, se puso al frente de un grupo amplio de 22 triatletas. Entre ellos, el campeón olímpico en 2008, Jon Frodeno. La medalla se ofrecía a una audiencia amplia, pero bajo el control de Hayes, un gregario excepcional, generoso, un servidor del 'Imperio'. Condujo a los Brownlee durante el tramo de ciclismo (43 km. en total) sin permitir más aventuras que la del propio Alistair Brownlee, que se escapó apenas unos minutos durante la quinta vuelta. Debía de querer calentar antes de bajarse de la bicicleta, pues había quedado claro que el podio se decidiría a la carrera, en los 10 kilómetros que restaban para el final.
Los Brownlee esprintaron desde el comienzo y sólo Gómez Noya les mantuvo el pulso. Se marchaban los tres, un podio que el español, que se reconoce un punto por debajo de los británicos, hubiese firmado. Pero no lo hizo. Aspiraba doblemente a más. Primero, porque Jonathan tenía que cumplir una sanción de 15 segundos por un error táctico en la transición del agua a la bici. No obstante, Gómez Noya hubiese sido plata igual, pues el menor de los Brownlee se descolgó a mitad de la segunda vuelta, en el momento clave. Alistair se marchaba, su hermano se descolgaba y en el centro del sandwich permanecía un español que es el novio del España.

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