Sucesos

Condenado un obrero que apuñaló a otro por tirarle polvo en el bocadillo

Actualizado el 12/09/2012 07:08                Compartir

Un obrero aceptó ayer en un juzgado de lo penal de Palma una pena de dos años de cárcel por apuñalar a un compañero de trabajo. Ambos habían discutido porque la víctima le ensució de polvo el bocadillo al tirar unos cartones al suelo. El afectado recibió una navajazo en la axila que le afectó un pulmón y le causó un neumotórax, aunque logró recuperarse. La fiscalía, el letrado de la defensa, Carlos Barceló, y la acusación particular llegaron a un acuerdo de conformidad antes de la celebración del juicio.
Los hechos ocurrieron hacia las nueve y media de la mañana del 24 de agosto de 2010 en las obras de construcción del hospital Son Espases. Un grupo de pintores, trabajadores de una misma empresa, se habían tomado un descanso para desayunar.
Uno de ellos, de 57 años, estaba preparándose un bocadillo de mortadela y tomate cuando un compañero tiró al suelo unos cartones y generó una nube de polvo que le ensució el panecillo. Comenzó así una discusión que fue subiendo de tono hasta que los dos se encararon.
Durante la pelea, uno de ellos clavó una navaja con la que estaba preparándose el bocadillo en la axila de su rival, causándole graves lesiones. La víctima, de 33 años, fue trasladada de urgencia al hospital Son Dureta, donde los médicos comprobaron que la cuchillada le había alcanzado un pulmón, provocándole un neumotórax. El afectado permaneció varios días ingresado, aunque pudo recuperarse.
El agresor, por su parte, fue detenido por la Policía en el mismo lugar de los hechos. Según explicó, no tenía intención de apuñalar a su compañero, sino que solo pretendía apartarlo. De acuerdo con su versión, levantó los brazos en un "acto reflejo" cuando la víctima se abalanzó sobre él. El juez de guardia le dejó en libertad con cargos.
El juicio por estos hechos debía celebrarse ayer en un juzgado de lo penal de Palma. La fiscalía solicitaba para el acusado cuatro años y medio de cárcel por un delito de lesiones, mientras la acusación particular pedía siete años y medio por intento de homicidio. Las partes alcanzaron un acuerdo antes de la vista, que no llegó a celebrarse. Así, el procesado se declaró culpable de un delito de lesiones con instrumento peligroso y aceptó una pena de dos años de prisión. Además, se comprometió a indemnizar a la víctima con 7.000 euros por las lesiones que le causó.

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