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Consumo retira más de 7.000 objetos del comercio balear por peligrosos

Actualizado el 06/08/2012 07:13                Compartir

Más de 7.000 objetos potencialmente peligrosos para los consumidores han sido retirados de los estantes de los comercios isleños a lo largo de los primeros seis meses de este año. Pelucas de carnaval que ardían con extrema facilidad, termos con amianto en su interior, flotadores para niños sin las instrucciones adecuadas o juguetes cuyas piezas suponen un riesgo de asfixia para el menor forman parte de esta lista. Pero los protagonistas principales de este año han sido los punteros láser, de la mano de una campaña de retirada masiva que se ha realizado junto con la Guardia Civil y las policias locales de Palma y Calvià.
El motivo es la denuncia presentada por los aeropuertos ya que algunas personas intentaban deslumbrar a los pilotos de los aviones haciendo uso de esos instrumentos. El director general de Salud Pública y Consumo, Federico Sbert, precisa a este diario que durante la primera mitad de este año se han retirado de las tiendas isleñas unos 4.500 punteros láser considerados peligrosos por su mayor potencia, y que el objetivo es hacer que su venta se limite a los establecimientos especializados para profesionales, evitando que puedan acceder a ellos los menores. Dañar los ojos
Además de molestar a los pilotos, estos punteros de mayor potecia tienen además el peligro adicional de que pueden hacer daño si se dirigen directamente hacia los ojos de otra persona. Eso explica por qué aproximadamente seis de cada diez objetos retirados este año corresponden a esta categoría.
Ante la entrada de la campaña estival, el trabajo de los inspectores de Consumo se ha intensificado en las zonas turísticas. Para empezar, muchos de los citados punteros láser se encuentran en las tiendas de souvenirs. Pero además, durante los últimos meses se ha hecho especial hincapié en la vigilancia sobre los flotadores ­€desde manguitos a colchones de playa€ por ser los niños sus principales usuarios. Y las deficiencias encontradas en algunos de estos productos ha conllevado la retirada de 750 de ellos.
En este caso, la principal carencia se encontraba en la ausencia de instrucciones sobre su uso o sobre la edad recomendada para su utilización. Así, no aparecían especificaciones relacionadas con la forma correcta de hincharlos para no dejar ninguna cámara vacía o sobre su conservación correcta, según destaca Federico Sbert.
Juguetes peligrosos
También por su relación con los menores se pone una especial atención sobre los juguetes, y por ello en este primer semestre se han retirado 1.370 de estos productos.
Esta categoría es muy amplia. Como ejemplo, durante las fiestas de Carnaval se detectó la venta de una peluca que ardía con facilidad, por lo que fueron retiradas varias unidades. En este mismo grupo aparecen numerosos juguetes que cuentan con piezas lo suficientemente pequeñas como para que los niños más pequeños se las puedan meter en la boca, con el consiguiente riesgo de asfixia si se las tragan. En este grupo aparecen incluso algunos sonajeros.
El peligro derivado de las descargas eléctricas es otro de los que se tiene muy en cuenta. De este modo, se han apartado de la circulación un número importante de pequeños electrodomésticos, como braseros y secadores, en los que el riesgo de que se registrara una descarga sobre el usuario era elevado. Incluso aparecen artículos de broma en esta lista, con forma de paquete de chicles o de mandos a distancia para coches.

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