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La propiedad de Cala Varques ofrece otro camino a cambio de un parking

Actualizado el 05/08/2012 08:25                Compartir

La propiedad de Cala Varques, el más famoso de los arenales vírgenes que aún jalonan la costa manacorina, se ha puesto estos días en contacto con el Govern y Demarcación de Costas para ofrecer un camino alternativo al sendero actual para que en caso de emergencia, los efectivos sanitarios y de seguridad puedan tener un acceso directo. Como contrapartida, pide permiso para habilitar y controlar económicamente un aparcamiento en un solar próximo al comienzo del sendero actual, que despeje de tráfico el tramo que va de la carretera Porto Cristo-Portocolom al propio inicio del camino.
Esa misma propuesta ha sido presentada al regidor de Medio Ambiente municipal, Bernat Amer (AIPC), quien no ve con buenos ojos la alternativa. Desde el Ayuntamiento se aducen varias razones para la negativa. En primer lugar porque se teme que el nuevo vial para emergencias se asfalte y pueda usarse para otros usos. El otro contratiempo que hace que el proyecto sea poco viable, es que la propiedad quiere habilitar en un solar dentro de su finca (pero a su vez situado en un Área Natural de Especial Interés), un aparcamiento obligatorio para más de un centenar de coches y del que pretenden percibir un pago por entrada. "El problema, además de estar todo situado en un ANEI, es que dentro también se quiere construir un chiringuito" donde vender comida y bebida para el trayecto a pie necesario si se quiere llegar por tierra a Cala Varques.
El consistorio solo accedería a la posibilidad de pago, si el estacionamiento se situara en una parcela aneja fuera de zona protegida, aunque los propietarios deberían alquilarla a otro dueño durante los meses de verano.
Hay que recordar que el ayuntamiento de Manacor está ultimando con Demarcación Costas la expropiación del actual camino a la playa por unos 2.000 euros.

Según los propietarios de Cala Varques la actuación de Amer, permitida por Pastor, “solo se explica por razones personales del edil ajenas al proyecto y por la demostrada tozudez del personaje, la cual se “ha venido demostrando desde que llegó al consistorio hace 25 años cuando entró en la Sala en 1987, de la mano del PSOE y de su amigo el arquitecto entonces socialista Pere Serra. Todo el enfado viene a cuento porque Bernat Amer ha insinuado que no se fía de ellos, que quieren poner asfalto en una zona protegida y que proyectan montar un restaurante. Según los vecinos enfadados, “todo una completa mentira y una calumnia más del sujeto”, tolerada por su amigo el alcalde.

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