Economía

Bares y restaurantes se ´comerán´ el IVA para no subir los precios

Actualizado el 29/08/2012 09:38                Compartir

Ha empezado la cuenta atrás. La subida del IVA ya está aquí. El próximo sábado, uno de septiembre, el incremento del impuesto sobre el valor añadido ya será una realidad del día a día. Los ciudadanos notarán como en casi todo deberán dejar algunas monedas de más, en algunos casos un billete será inevitable, y los comercios y establecimientos también verán aumentados sus gastos.
Restaurantes, bares y cafeterías dan aún vueltas a sus cartas para decidir qué estrategia tomar. La mayoría apuesta por no tocar los precios o hacerlo "muy sutilmente" para evitar perder clientes o que baje el consumo. En cualquier caso, si es que alguna vez existió, el café a ochenta céntimos ha pasado a la historia.
Alfonso Robledo, presidente de la Asociación de Cafeterías, Bares y Restaurantes de PIMEM, lamenta el incremento del tributo ya que, en su opinión, "no es el momento de subir precios". "La mayoría de empresarios aguantaremos y nos lo comeremos nosotros", anuncia el representante del sector de la restauración. Robledo cree que no se le puede subir el precio al cliente y que "es el momento de mejorar la calidad" del servicio para fidelizar la clientela.
Coincide totalmente con él Biel Llabrés, propietario de la concurrida Cafetería Mavi, que siempre ha regentado su familia. Llabrés opina que no tiene alternativa a asumir la subida del impuesto, aunque reconoce que todavía no sabe "por dónde tirar". "Si subes lo precios no afecta a la clientela, que seguirá viniendo, sino al consumo", explica el propietario de la cafetería. Lo que más preocupa a Biel Llabrés es el incremento de sus costes. "Si tus costes suben y no tocas el precio, reduces márgenes y beneficios, y al final tienes que hacer lo que puedes" resume. "Nos están ahogando de cada vez más, nos dan una y otra vuelta hasta que ya no podremos más" critica Llabrés.
Es partidario de la misma estrategia, no subir precios y asumir el incremento, el propietario del restaurante Casa Julio, Francisco Giménez, quien no se muestra excesivamente preocupado por la repercusión directa en su sector. "Está claro que no es el mejor momento, pero el incremento en el precio no es exagerado", valora el restaurador, que en todo caso confiesa que asumirá la subida. Lo que preocupa al restaurador es la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores, pero confía en que su clientela se mantendrá. Quien se muestra preocupado es Antoni Bibiloni, más conocido como Bibi. El dibujante, que decidió reemprender el Bar Maranto que durante años llevó su familia, admite que le preocupa cómo pueda afectar a sus clientes y que por ello lleva dos semanas "dándole vueltas a la carta", estudiando cómo puede repercutir la subida del IVA. Bibi cree que solo podrá subir el precio a determinados productos que coinciden con los más económicos y explica que "en el sector, subir cinco céntimos es muy difícil". En este sentido dice que deberá "subir los precios de manera sutil", para que el cliente no lo note y evitar perderlo. El propietario del Bar Maranto admite que "hay miedo" y que al haber tenido precios competitivos si los sube le afectará, aunque ve "imprevisible" cómo pueda reaccionar el consumidor.
Con una perspectiva diferente al resto lo ve Joan Martí Serra, propietario del restaurante Mediterráneo 1930, quien opina que será necesario repercutir en los precios aunque la consecuencia sea un menor consumo. El empresario valora la subida del IVA como "una mala noticia" pero piensa que aunque al principio el cliente será más reticente a consumir, "al cierto tiempo la gente se adaptará". Joan Martí coincide que en el sector de la restauración "el invierno da mucho miedo" y lo que tiene muy claro es que "habrá despidos en el sector". "Si los negocios pierden beneficios habrá que recortar gastos, y el más grande es el del personal" explica.
Cuantificar la diferencia de precios que se encontrará el consumidor en bares y restaurantes no es sencillo. Además de la variación del IVA del producto, que de repercutirse no alcanzaría en la mayoría de casos el euro, habría que sumarle el incremento de los gastos de los empresarios, que les hace perder margen y al final no es suficiente el aumento de los precios en proporción al incremento del impuesto para mantener los beneficios. Sea cual sea la subida, si la hay, en el caso de bares y cafeterías, hay que tener en cuenta que para muchos ciudadanos es un gasto diario cuya suma a final del año puede variar considerablemente.
Por si acaso, cafeterías, bares y restaurantes prefieren ser precavidos y no arriesgarse con su clientela, y por ello la apuesta mayoritaria es "comerse" ellos mismos la subida del IVA.

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