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Los recortes del Govern afectan al Parque Natural de s'Albufera de Mallorca

Los recortes del Govern afectan al Parque Natural de s'Albufera de Mallorca

Actualizado el 09/04/2013 11:54                Compartir

Los recortes del Govern afectan ya de forma evidente en el Parque Natural de s'Albufera de Mallorca
La falta de suficiente personal de información y vigilancia perjudica el uso público y la conservación del parque

Alguien creía de verdad que los espacios naturales de las Islas no sufrirían a causa de los recortes aplicados por la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio?
Pues nuestro espacio natural protegido más veterano y más conocido internacionalmente, s'Albufera de Mallorca, ya sufre de forma bien visible.
Los despidos realizados en la empresa pública Espais de Natura Balear han agravado, hasta hacerlos evidentes al público, los problemas de déficit de personal que sufre el parque.
Quizás el efecto más visible en estos momentos es la incapacidad, con los medios humanos disponibles, para mantener el horario de apertura al público.
Así, desde hace semanas el parque cierra algunos días a las 16h, cuando normalmente se mantenía abierto hasta las 18h. El componente más atractivo del parque para los visitantes son las aves, que tienen una actividad mínima durante las horas centrales del día, y máxima la mañana y la tarde.
Así, aplicando este recorte de horario elimina la posibilidad del disfrute adecuado por parte de los visitantes durante los atardeceres.
Cerrar a las 16h cuando el día ahora se estira hasta las 20h es una medida que limita gravemente la rentabilidad pública (y turística) del parque.
Recordemos que especialmente en estas fechas S'Albufera recibe un número muy importante de turistas ornitólogos, que la visitan para ver pájaros. Un turismo de temporada baja y buen nivel adquisitivo que se debería potenciar, en lugar de limitarlo gravemente con medidas como esta.
Pero son muchos los visitantes que no renuncian a visitar el parque por las tardes, y esquivan la barrera que se encuentra cerrada. Y aquí aparece otro efecto más grave aún, de los recortes: la falta de vigilancia. El parque cuenta en estos momentos sólo con la vigilancia de un agente de medio ambiente que se dedica de forma parcial. Desde la declaración del parque, hace 25 años, nunca la vigilancia había sido tan baja (entre 1990 y 2010 se destinaron entre 4 y 6 personas a estas tareas). En un parque que tiene un uso público anual de unos 100.000 visitantes, esta carencia facilita que se multipliquen los comportamientos ilegales como el acceso fuera del horario permitido, y otros mucho más preocupantes como el tráfico fuera de los itinerarios autorizados, navegación por los canales, perca furtiva, acampada, tráfico sobre las dunas, etc.)
La realidad que están sufriendo los espacios protegidos, y que empieza a hacerse escandalosamente visible, demuestra que las funciones realizadas por el personal despedido no eran un lujo prescindible (como lamentablemente ha transmitido por parte de los responsables políticos de la conservación de espacios protegidos), sino una necesidad ambiental, social y económica.


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