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Alegaciones y firmas contra el parque fotovoltaico de Can Garriga

Alegaciones y firmas contra el parque fotovoltaico de Can Garriga

Actualizado el 23/05/2024 12:28                Compartir

Los vecinos de Can Garriga (Marratxí) nos dirigimos a los medios de comunicación con el fin de expresar nuestro malestar y nuestra preocupación por la posible instalación de una gran central industrial fotovoltaica adyacente a nuestras viviendas.

Esta central energética contaría con 18.368 placas, ocupando la desorbitada extensión de 26,2 hectáreas (52,4 campos de fútbol) sobre un espacio clasificado como suelo rústico, una tipología de suelo escasa y dañada en nuestro municipio y que necesariamente se ha de preservar.

La instalación de esta MEGAcentral supondría la devastación de una zona de cultivo de almendros y cereal, por tanto una tierra fértil de cultivo, además de la degradación total de todos sus valores ambientales y de biodiversidad de sus ecosistemas; de capacidad de generación de oxígeno, de calidad del agua y del suelo, así como de sus atractivos etnográficos y paisajísticos, de los que ni nosotros ni nuestros hijos podríamos seguir disfrutando.

En adición a efectos directos de esta central sobre el entorno, queremos destacar los que pueden afectar a nuestra salud, como el aumento de temperatura que provocarán 18.000 placas o los posibles efectos a largo plazo de los campos electromagnéticos generados, que están en día de hoy desconocidos. Apelamos una vez más, al principio de precaución.

Ni a la clase política del municipio de Marratxí, ni a la del Consell, ni a la del Gobierno les importa la pérdida de nuestro entorno, ni mucho menos el consiguiente detrimento de la calidad de vida de las personas que habitamos. Se escudan en el cumplimiento de la normativa, cuando, precisamente esta instalación es contraria a la propia normativa sectorial, a la planificación territorial ya la Ley del suelo rústico, que protege esta tipología de suelo desde hace décadas.

Por poner un ejemplo, este despropósito de más de 26 ha, según el PLAN DIRECTOR SECTORIAL ENERGÉTICO DE LAS ILLES BALEARS, debería situarse en «espacios degradados (espacios denudados, canteras abandonadas, vertederos para restaurar y espacios no agrícolas ya transformados por actividades antrópicas en desuso) o en terrenos de baja productividad agrícola o bien integrados de forma efectiva en la actividad agraria, de acuerdo con la legislación agraria vigente.» ¿Es éste un espacio degradado? ¿Alguien puede concretar el concepto «baja productividad agrícola», cuando la finca está sembrada de almendros, tratándose de tierra fértil en la que sembrar? ¿Cómo se puede llevar a cabo una actividad agraria principal en la que integrar una actividad energética, cuando la actividad industrial cubre toda la zona, convirtiéndose en una inversión de la actividad principal y la que debe integrarse? Ocho y nueces y cartas que no atan.

Estamos seguros de que ninguno de los y las representantes de los organismos mencionados querrían vivir rodeados de placas, por eso les requerimos empatía, sentido común y respeto hacia nuestros hijos.

Respeten Can Garriga, nuestro entorno más inmediato, y dejen de cargar el desperdicio energético que provoca una industria turística sobredimensionada y descontrolada sobre el suelo rústico, un territorio limitado, gravemente presionado y afectado por infinidad de problemas, siendo el único que queda de Mallorca.

Promuevan el autoconsumo e instalen placas en las cubiertas de todos los edificios públicos y obliguen a instalarlos en los nuevos edificios privados, en los hospitales, en los centros educativos, en las aceras y medias de las autopistas... pero no en el suelo rústico, un suelo que necesariamente debe dedicarse a la actividad agraria, que es la propia y no la industrial. Reduzcan el coste ambiental de los alimentos que cada madrugada debemos importar con camiones y barcos del continente. Sólo pedimos respeto y sentido común:

- Al alcalde de Marratxí, SR. Llompart: defienda Marratxí y los marratxiners presentando alegaciones al proyecto e informe desfavorablemente. Hay muchos argumentos y mucho en juego.

- Al presidente del Consejo de Mallorca, SR. Galmés: defienda la planificación territorial vigente, donde la actividad industrial está prohibida. Planifique las zonas de desarrollo prioritario de forma coherente con la fragilidad y tamaño de Mallorca; respetuosamente y en el marco de un proceso participativo abierto a todo el mundo.

- A la presidenta del Gobierno de las Islas Baleares, Dª. Prohens: Derogue una normativa contradictoria que no elaboró ​​su Gobierno, limitando de forma muy excepcional y muy justificada la instalación de centrales en suelo rústico. Aplique el sentido común y tal y como indica la Ley 10/2019 haga priorizar, en este orden: el ahorro energético, la eficiencia energética y la generación con energías renovables.

Rogamos encarecidamente:

Sean valientes, en Can Garriga tienen la oportunidad de demostrar que no anteponen los intereses de una multinacional peruana que recibirá millones de euros de fondos europeos, en el entorno y en la calidad de vida de los marratxiners del hoy y del al día siguiente.

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