Romney asegura en el debate con Obama que 'no quiere seguir el camino de España'
Actualizado el 04/10/2012 06:03 Compartir
El presidente de EE UU y candidato a la reelección, Barack Obama, y el aspirante presidencial republicano, Mitt Romney, se enfrentaron este miércoles en la Universidad de Denver (Colorado) para el primero de sus tres debates televisados, en el que no faltó una alusión directa a la crisis económica que vive España.
La sorpresa de la noche fue el desempeño del candidato republicano, que durante la campaña tuvo varios deslices y del que se esperaba una actuación menos carismática que la del presidente Obama, experto orador. Según una encuesta posterior al debate, de la cadena CNN, el 67 % cree que Romney "ganó" el debate, frente un 25 % a favor de Obama.
Sin embargo, Romney pareció cómodo al defender sus propuestas de recorte del gasto público y del estado, su matenimiento del gasato militar -haciendo "América fuerte de nuevo"- y reiterando que él es la alternativa que el país necesita para el futuro, "una vía totalmente dirente" a la del actual presidente. Consciente de su fama de rico hombre de negocios ajeno a las preocupaciones del pueblo, el republicano enfatizó su "defensa de la clase media" y negó que vaya a realizar una millonaria bajada de impuestos a los ricos.
Al contrario, Mitt Romney aseguró que llevará al país por la senda del crecimiento, "ayudado a crear 12 millones de empleos" y elevando el poder adquisitivo de una clase media "exprimida" en los últmos cuatro años.
Obama fue el primero en comenzar, tras felicitar a su esposa, Michelle, por su cumpleaños, coincidencia sobre la que Romney ironizó observando lo "afortunado" que era el presidente de pasar esa fecha en compañía de su oponente.
El presidente se defendió de las acusaciones republicanas que acusan sus políticas de haber destruido la economía estadounidense. "Queda mucho trabajo por hacer, no se trata de dónde estamos, sino hacia dónde vamos", subrayó. Sin embargo, según los analistas, Obama no brilló como orador, algo que la audiencia esperaba, sino que estuvo más contenido y en posición "defensiva".
Pero en lo que no dudó fue en recordar sus línea maestras. Obama sostiene que la crisis internacional dañó al país y que "no puede prometar ser el presidente parfecto, pero sí el que luchará" por los estadounidenses, haciendo especial hincapié en la defensa de las empresas que generen empleos en Estados Unidos, frente a las que se trasladan al extranjero en busca de mano de obra barata.
Endeudamiento público y "efecto goteo"
Obama: "A EE UU le irá mejor si a la clase media le va mejor"
Ambos candidatos comenzaron el debate apelando a la clase media y a los recortes de impuestos para "quienes más sufren". Tanto Obama como Romney afirman que su prioridad es "crear empleos" y favorecer a las pequeñas y medianas empresas.
La crisis en España apareció en el debate cuando el candidato republicano defendió un estado "eficiente" y usó el ejemplo de España como aquel que no quiere seguir, afirmando que el peso del sector público en la economía del país es del 40 % y "mira cómo ha acabado".
Para el candidato republicano, el nivel de endeudamiento de EE UU "no es moral", por lo que, a su juicio, es necesario reducir el gasto.
"El presidente (Barack Obama) prefiere aumentar los impuestos", afirmó. "Es el momento de seguir un nuevo camino".
El republicano dejó claro que aboga por el efecto del 'goteo' (Trickle Down en inglés), idea económica que sostiene que enriquecimiento de las empresas y de los más adinerados acabará beneficiando a los más desfavorecidos.
Bajada de impuestos
Uno de los primeros puntos de fricción surgió con la afirmación del presidente Obama de que el plan de Romney incluye una bajada de impuestos de 5.000 millones de dólares, algo que, "tanto la historia como las matemáticas" prueban no ser efectivo ni compatible con el aumento de recursos para el ejército que prevén los republicanos.
"Si creen que podemos recortar impuestos en 5 billones de dólares y añadir 2 billones en gastos adicionales que el Ejército no ha solicitado (...) y ofrecer deducciones a los estadounidenses más privilegiados y que no tendremos que pagar la factura, entonces el plan del gobernador Romney puede funcionar para ustedes", dijo Obama.
Romney se defendió afirmando que lo que busca es financiar esa bajada de impuestos, que restaría recursos al estado, "recortando gastos" en programas "innecesarios" y con un "gobierno más eficiente", eliminando organismos públicos.
Y fue más lejos, asegurando que si gana las elecciones no recortará los impuestos a los ricos. "No voy a recortar los impuestos a los ricos", aseguró. "Si subes los impuestos, matas los empleos". Según Romney, de ganar las elecciones, perseguirá el equilibrio presupuestario y apoyará a las pequeñas empresas.
"ObamaCare" y educación
La segunda parte del debate trató sobre el sistema de salud, uno de los puntos calientes de la contienda presidencial. Obama defendió su reforma sanitaria, utilizando incluso el nombre despectivo que los republicanos utilizan para dirigirse a ella: Obamacare.
Romney: El mercado privado siempre funciona mejor
"Me estoy acostumbrando a ese término", afirmó el presidente, defendiendo que su reforma no es contraria a que las aseguradoras privadas tengan beneficios y acusado a Romney de querer convertir Obamacare en un "programa de cupones".
Para Romney, Estados Unidos debería concentrarse "en el empleo" en lugar de en una costosa reforma sanitaria, que a su juicio "hace sufrir a las familias" y que es parte de las políticas de Obama que "matan empleos".
"El mercado privado y la responsabilidad individual siempre funcionan mejor", aseguró el candidato, en una alusión a la reforma que los republicanos consideran una indeseable injerencia del estado en asuntos privados.
Los candidatos también intercambiaron reproches en cuanto a la política de educación. Romney aclaró que "valora la educación" y que no "recortará el presupuesto" aprovechando para reprochar a Obama su"excesivo" gasto en energías renovables, con el que "se podrían pagar profesores".
Este fue el primer cara a cara entre los dos candidatos a las elecciones presidenciales del 6 de noviembre; el segundo debate será el 16 de octubre en Nueva York y el tercero y último el 22 de octubre en Florida.