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Denuncian que la depuradora del aeropuerto de Eivissa vierte aguas fecales en el Parque Natural de ses Salines con valores hasta 17 veces por encima del límite legal

Denuncian que la depuradora del aeropuerto de Eivissa vierte aguas fecales en el Parque Natural de ses Salines con valores hasta 17 veces por encima del límite legal

Actualizado el 07/08/2026 17:39                Compartir

Entidades sociales, ecologistas y asociaciones de vecinos de la isla de Eivissa han denunciado hoy en la sede del Instituto de Estudios Ibicencos los vertidos de aguas residuales de la depuradora del Aeropuerto de Eivissa en el Torrent de sa Font, curso de agua que desemboca directamente dentro del Parque Natural de ses Salines d'Eivissa Convenio Ramsar y al patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

La denuncia se basa en los resultados de cuatro campañas de muestreo realizadas entre el 12 de junio y el 22 de julio por un laboratorio autorizado por la Conselleria de Salut. Los resultados evidencian incumplimientos sistemáticos en dos frentes: por un lado, los valores límite de emisión establecidos por Real Decreto 509/1996, la norma que transpone la Directiva Europea de tratamiento de aguas residuales urbanas; por otro, los parámetros de calidad exigidos por el Real Decreto 1620/2007 para la reutilización de aguas depuradas en el riego de zonas verdes, que es precisamente uno de los usos que realiza el aeropuerto de su efluente. En ninguna de las cuatro campañas el efluente de la depuradora cumplió ninguna de las dos normativas.
Las entidades destacan que desde el punto de vista ambiental, los incumplimientos detectados son especialmente graves. El Real Decreto 509/1996 fija unos límites máximos para los parámetros de contaminación orgánica y sólidos en suspensión: DBO₅ de 25 mg O₂/l, DQO de 125 mg O₂/l y sólidos en suspensión de 35 mg/l. La depuradora del aeropuerto superó esos límites en todas las campañas realizadas. El valor máximo se registró el 8 de julio de 2026, con una DBO₅ de 427 mg O₂/l (17 veces el límite), una DQO de 870 mg O₂/l (7 veces el límite) y unos sólidos en suspensión de 643 mg/l (18 veces el límite2), pero los de 2 22 de julio, sin que se observe ninguna tendencia de mejora. La gravedad se agrava por el hecho de que este efluente se derrama en el Torrent de sa Font, que desemboca directamente dentro del Parque Natural de ses Salines de Ibiza y Formentera, un espacio incluido en la Red Natura 2000, en el Convenio Ramsar y en el patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

Desde el punto de vista sanitario, el incumplimiento más preocupante es el de la contaminación fecal en relación a la normativa de reutilización de aguas depuradas. El Real decreto 1620/2007 establece para el riego de zonas verdes urbanas, parques y jardines, que es precisamente el uso que hace el aeropuerto de una parte de su efluente, un límite máximo de la bacteria fecal E. coli de 200 UFC por 100 ml. En las cuatro campañas realizadas, los niveles de E. coli superaron los 2.420 UFC por 100 ml, que es el límite superior de cuantificación del método analítico, lo que significa que la contaminación real podría incluso ser mayor. En cualquier caso, el valor medido supone al menos 12 veces el límite legal permitido, repitiéndose esta superación de forma idéntica en todas las fechas analizadas, el 12 de junio, el 25 de junio, el 8 de julio y el 22 de julio. Los niveles de enterococos presentaron igualmente saturación del método en todas las campañas. Las entidades alertan, además, dado que el efluente de la depuradora se derrama en el Torrent de sa Font, que desemboca directamente en Es Codolar, existe un riesgo real de que estas aguas con alta carga fecal lleguen a la zona de baño, con un potencial riesgo para la salud de los bañistas y en posible incumplimiento de la normativa sanitaria de calidad de las aguas de baño. Las entidades reclaman que se evalúe la suspensión cautelar de la reutilización por riego hasta que no se garantice la calidad del agua, y que las administraciones competentes realicen controles urgentes de la calidad de las aguas de baño en Es Codolar.
Las entidades alertan de que no se trata de un incidente puntual. El patrón de las cuatro campañas, sin tendencia alguna de mejora y con valores muy por encima de los límites legales en todos los casos, apunta a un problema estructural de funcionamiento o de capacidad insuficiente de la depuradora, no a una avería temporal. Las entidades remarcan que se trata de una EDAR ya existente que no logra depurar adecuadamente las cargas actuales, lo que adquiere una dimensión especialmente preocupante en el contexto de la prevista ampliación del aeropuerto, que implicaría un incremento del 29% de la superficie de la terminal y la duplicación de las puertas de embarque.
La denuncia se enmarca en un contexto de creciente alerta sobre la gestión ambiental del aeropuerto. Un amplio conjunto de entidades sociales y ecologistas ha firmado recientemente un manifiesto contra la ampliación prevista por AENA. Además, el GEN ha pedido recientemente a la Guardia Civil que investigue el abastecimiento de agua potable de la instalación por presuntas extracciones ilegales de pozo. Los resultados analíticos presentados añaden hoy una nueva dimensión a esta preocupación: la depuradora del aeropuerto ya presenta dificultades para tratar adecuadamente las cargas actuales, y una ampliación de la capacidad aeroportuaria

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