Economía
La edificación del suelo rústico podría disminuir la superficie agraria de Mallorca alrededor de un 25%

La edificación del suelo rústico podría disminuir la superficie agraria de Mallorca alrededor de un 25%

Actualizado el 27/09/2021 11:34                Compartir

Terraferida ha estudiado en detalle la potencialidad de edificación en suelo rústico en la isla de Mallorca, una cifra que hasta ahora no había sido estudiada a fondo y que puede resultar de gran interés para la planificación urbanística y agraria. Los principales datos fueron presentadas en mayo y se pueden encontrar aquí https://bit.ly/3lZVmC3


Esta nueva vertiente del estudio nos ha permitido analizar los efectos de esta urbanización del campo sobre la Superficie Agraria Útil (SAU) cifrada en cerca de 170.000 hectáreas. Nuestro trabajo ha identificado 53.200 viviendas ya edificados y un total de 72.137 parcelas que tienen alguna edificación. el potencial urbanizador es aún mucho mayor, ya que pudimos identificar 11.214 parcelas edificables. Así pues, las nuevas edificaciones se construirán sobre parcelas agrarias en su gran mayoría y que suman 41.500 hectáreas. A estas parcelas habría que sumar 7.448 parcelas con edificaciones ampliables.

Este sería el potencial urbanizador mínimo, debido a que el sistema no puede identificar todavía cuántas parcelas sin superficie mínima, y ​​que hacen deslinde, se pueden agrupar para conseguir llegar a los 14.000 m², una operación urbanística habitual en Mallorca. Si se acaban edificando las más de 18.600 parcelas edificables o con construcciones ampliables ocuparían 4,4 km² de territorio.

El problema para la agricultura, sin embargo, no viene sólo por la urbanización directa, sino por el hecho de que cuando una parcela rústica urbaniza, normalmente deja de ser viable. Las razones son: cambio de usos agrarios a urbanos, reducción del espacio agrario, caminos que chapan las parcelas, nuevos muros y cierres que dificultan el trabajo agrario, lucha por el agua y expulsión del campesinado, que incluso se ve como una actividad molesta por parte de los nuevos residentes. La urbanización del campo y el abandono de la agricultura han llevado a Mallorca a una dependencia del exterior casi total, con una cuota de autoabastecimiento preocupante de sólo el 15%.

Esta nueva vertiente del estudio también nos ha permitido estudiar la potencialidad de urbanización por municipios. Manacor es el municipio con parcelas edificables (1310), seguido de Felanitx (957), Campos (738) y Santanyí (679), que serían los 5 municipios con más potencial urbanizador a las afueras.

Curiosamente, Felanitx aprobará hoy día 28 de septiembre rebajar aún más la parcela mínima, que pasaría de 15.000 a 14.200 m². Aunque el equipo de gobierno ha sido incapaz de justificar ni cuantificar este grave retroceso ambiental, hemos podido determinar mediante un Sistema de Información Geográfica que ello supone que se puedan edificar hasta 158 parcelas que estaban protegidas desde 1969 (120 parcelas edificables y 38 edificaciones que podrían ampliarse).

Felanitx en lugar de proteger territorio aprueba incrementar de 957 a 1.077 las parcelas rústicas edificables. Representan un 12,5% más en Felanitx y un 1% más en el conjunto de Mallorca. Es el mismo que aprobó una nueva urbanización para 600 nuevos habitantes aunque con un impacto muy superior. Hacemos un llamamiento a la responsabilidad del Consejo de Mallorca y de la Consejería de Medio Ambiente por no permitir este retroceso en un municipio tan castigado por la urbanización.

El suelo rústico es lo más valioso que tiene Mallorca. Hay que frenar la avalancha urbanizadora fuera villa y proteger que queda. Justo en los últimos veinte y cinco años se han concedido un mínimo de 10.000 licencias para construir grandes viviendas con piscina en suelo rústico. Este fenómeno expulsa la agricultura, elimina miles de puestos de trabajo con impacto positivo sobre la tierra y el paisaje y crea más dependencia alimentaria.

Los usos urbanos al campo disparan el consumo de agua y, además, la sustitución de la tierra fértil para cemento y asfalto destruye la capacidad productiva del suelo que ha proporcionado alimento y diversidad biológica de un valor incalculable a las sociedades que han habitado Mallorca durante miles de años. El suelo rústico no debe ser edificable. Menorca lo protegió íntegramente en 2003 y hoy todo el mundo reconoce que fue un acierto histórico.

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