Economía
La necesaria reforma de la LEY CONCURSAL

La necesaria reforma de la LEY CONCURSAL

Actualizado el 10/05/2021 13:27                Compartir

Es necesario agilizar los procedimientos concursales para afrontar la avalancha de casos de insolvencia empresarial en Baleares y en toda España.

Una de las reformas más urgentes que debería emprenderse, para encarar la recuperación económica post covid, ante el previsible aumento de los procesos de insolvencia empresariales, es la reforma de la presente Ley Concursal. Sin duda alguna, una cuestión básica para asegurar el futuro de las empresas que son viables, aunque estén endeudadas, a la vez que se hace necesario agilizar los procesos para liquidar de forma eficaz todas aquéllas que no lo son. En mi opinión, como abogado experto en concursos de acreedores, el sistema actual es ineficiente y se necesita un procedimiento mucho más ágil y simplificado.

La moratoria concursal actual

Como sabemos, la crisis sanitaria ha producido una recesión económica muy grave en todo el país y en especial en las Islas Baleares, donde la economía depende del turismo incluso por encima de la media nacional y siendo uno de los sectores más golpeados por la pandemia.

Para solventar esta situación coyuntural y mantener en suspenso la actividad de las empresas golpeadas, en esta crisis del covid, el gobierno optó por medidas como los ERTE para conservar de alguna manera el empleo. Y sacó adelante la presente moratoria concursal, en curso hasta el 31 de diciembre de 2021, para evitar que se produjeran concursos de acreedores de forma masiva.

Problemática de la moratoria

Aunque a priori pueda parecer que impedir los concursos de acreedores es una medida positiva, ante una situación excepcional como la que atravesamos, mi punto de vista como abogado experto en concursos de acreedores es de total desacuerdo. Y es que lejos de ayudar, al final, lo que se está haciendo es debilitar a las empresas que pese a tener problemas de insolvencia son viables. No olvidemos queentre los objetivos principales de un concurso de acreedores se encuentra la supervivencia de dicha empresa en el caso de que esto sea posible. Y retrasar el concurso de acreedores en una empresa viable sólo producirá que su posición se vuelva más complicada, a la hora de afrontar una negociación con sus acreedores, derivando en cada vez menores posibilidades de supervivencia y éxito ante un eventual concurso de acreedores.

La necesaria reforma de la ley concursal frente a la moratoria

Los mecanismos con que contamos ahora no son ágiles. Es necesaria, por tanto, una reforma de la Ley Concursal que facilite que empresas endeudadas pero viables puedan reestructurar su deuda de manera eficiente. Necesitamos pues una mejora operativa, que establezca procedimientos administrativos ágiles y simplificados, todo con el objetivo de mejorar la eficiencia de los procesos de reestructuración, insolvencia y alivio de la carga financiera.

En mi despacho de abogados especializado en Derecho Mercantil en Mallorca, Antonio Almendros, creemos que las empresas deudoras con dificultades financieras deberían tener acceso a un marco de reestructuración preventiva. Un recurso que les facilite continuar con su actividad empresarial cuando aún son viables. Porque la rapidez en la resolución de estas situaciones resulta también esencial para minimizar las pérdidas sociales como puestos de trabajo, tan importantes, por la dilación de estos procesos. Asimismo, se debería evitar que los procesos de liquidación de empresas sean tan largos, con su correspondiente destrucción de tejido productivo.

Por todo ello, es de vital importancia la pronta y adecuada transposición a nuestro derecho concursal de la Directiva de la Unión Europea 2019/1023, sobre marcos de reestructuración preventiva, exoneración de deudas e inhabilitaciones, y sobre medidas para aumentar la eficiencia de los procedimientos de reestructuración, insolvencia y exoneración de deudas, cuyo plazo de transposición vence el próximo 17 de julio de 2021.

Directiva que pretende, entre otras, preservar la continuidad empresarial de empresas viables y que pueden salvarse acogiéndose al marco de reestructuración preventiva, así como configurar un procedimiento concursal ágil y eficiente para empresas no viables y de las que se pueda maximizar su valor mediante una liquidación rápida y eficaz con la que conseguir la mayor satisfacción a los acreedores.


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