Deportes | Más de cuatro horas

Un maratón para alcanzar la final

Actualizado el 03/08/2012 19:18                Compartir

Roger Federer sufrió más que nunca para doblegar en más de cuatro horas y en un agónico tercer set a Juan Martín del Potro (3-6, 7-6, 19-17), que rozó el sueño de una final olímpica y pareció jugar con el viento a favor durante un apasionante duelo en la pista central de Wimbledon. El suizo tuvo problemas con el revés y con la volea y estuvo a punto de claudicar ante el vendaval tandilense, como en aquella final épica del Open de Estados Unidos en el 2009.
Federer opta ahora por el oro frente al vencedor del duelo Murray-Djokovic, aunque tendrá que hacer examen de conciencia para enmendar los problemas de hoy a cielo abierto.
Del Potro, despedido como un héroe y con serias aspiraciones al bronce, no se dejó amilanar por el 12-2 en su contra que marcaba hasta ayer su parcial con el "número uno" mundial y decidió jugarle de entrada de tú a tú, sacando más partido del aire racheado que se colaba en la pista central de Wimbledon y que hinchaba las camisetas de los tenistas.
El tremendo tercer set, que se prolongó más de dos horas y media, lo dice todo sobre la igualdad en la pista y sobre el coraje del argentino, que salvó tres bolas de 'break' con 14-14 en el marcador y exhibió un juego digno de sus mejores momentos, antes de su "pinchazo" en el 2010.
Pero Federer no desaprovechó una nueva y triple oportunidad en el 17-17, donde finalmente se decidió el partido. Con 18-17 a su favor, se limitó a denfender su servicio y hacer inútiles los gritos de ánimo que llegaban a Del Potro desde las gradas: "Se puede, se puede".

Muy igualados

Durante más de cuatro horas, Del Potro llegó efectivamente a creéselo. Intratable al servicio, el argentino marcó el ritmo en el primer set, aprovechando las inesperadas concesiones del suizo al saque y en la volea. Convirtió la pimera gran oportunidad de 'break', se marchó con 5-3 a su favor y a partir de ahí tuvo gran parte del partido bajo control.
Federer intentó darle la vuelta a la tortilla en los primeros lances de la segunda manga, con el marcador 1-1 y con Del Potro exhibiendo las primeras fisuras en el primer servicio. Dos bolas de 'break' tuvo el suizo, que no pudo culminar sin embargo su racha de revés en paralelo y volvió a pelearse con el viento.
Del Potro tuvo la mejor ocasión de rematar la faena con 4-4 en el segundo set y con una sucesión de errores no forzados de Federer, que falló lo inexplicable en la red. El suizo salvó milagrosamente una bola de 'break' con el servicio en sus manos y dio un respiro a sus fans, consternados por la caída repentina de su juego.
El número uno mundial salvó luego 'in extremis' su prestigio en la muerte súbita de la segunda manga (7-5), donde hizo valer su flema y su experiencia frente al espíritu indómito del argentino, acariciando como estaba el sueño de la final olímpica.
El tercer set volvió a disputarse de poder a poder, con destellos de gran juego y bolas estrelladas repentinamente por ambas partes contra la red, como si el viento se hubiera confabulado finalmente contra los dos. Con 3-3, Federer tuvo una inmejorable bola de 'break', Del Potro enmendó la plana arriesgando al saque y con una sucesión de implacable de bolas sobre la misma línea de fondo. La segunda ocasión se le presentó al suizo con 4-4, pero el argentino salvó de nuevo el 'break' con la misma determinación.
Ninguno de los dos parecía dispuesto a ceder al saque, de modo que el partido se iba a decidir al final a cara o cruz, según soplara el viento. La pista central de Wimbledon –irreconciliablemente dividida entre el "¡Vamos Juan!" y el "Come on, Roger" -puso el último y definitivo aliento a una semifinal olímpica disputada con la tensión de una finalísima.
El desequilibrio final en el marcador pareció llegar con el 9-9, cuando Del Potro dio señales de agotamiento físico e hincó la rodilla con una falta doble que le sirvió en bandeja el 'break' al suizo. Con 10-9 a su favor, Federer flaqueó sin embargo al servició y permitió que el argentino enmendara su propio error al resto.
Nos fuimos pues al 10-10, con Del Potro de nuevo crecido hasta los dos metros y Federer peleado consigo mismo (pocos gestos de complacencia le vimos hacer durante el partido) pero exhibiendo destellos de buen juego en el momento justo. Con 13-13 en el marcardo, el fantasma del 25-23 de Tsonga frente a Raonic esta misma semana sobre la pista central de Wimbledon, llegamos nada menos que hastas el 19-17 final en un partido épico como pocos.

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