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El 4x100 de Francia se venga de EEUU

Actualizado el 30/07/2012 08:02                Compartir

Tras su medalla de oro en el 400 estilos Ryan Lochte no se cansaba de agradecer a Michael Phelps toda la ayuda recibida. Y hoy no habrá parado de disculparse con él una y otra vez después de que Francia arrebatase el oro a Estados Unidos en el 4x100 libre con un relevo histórico que redondeó una tarde perfecta en la que Camille Muffat subió a lo más alto del podio en los 400 metros libre femeninos.
Con la italiana Federica Pellegrini, campeona del mundo y poseedora del récord del mundo, en la calle uno, y la británica Rebecca Adlington, campeona en Pekín, en la calle ocho, el duelo protagonizado por Muffat con la estadounidense Allison Schmitt desde la primera a la última piscina fue digno del récord olímpico (3:33.15) con el que la francesa dio a su país la primera medalla de oro de estos Juegos. Pero la de Muffat no sería la última del día ni la más emocionante.
Con la baja de Alain Bernard, definitivamente ausente en lo que resta de competición en la piscina, Francia, con Clement Lefert en su lugar, se presentaba como candidato al título aunque un peldaño por debajo de Estados Unidos y casi en igualdad de condiciones que la Australia de Eamon Sullivan o la Sudáfrica de Roland Schoeman. Menos aún tras el primer 50, cuando Amaury Leveaux tocaba la pared en sexta posición.
Ni James Magnussen ni Nathan Adrian volaron como debían en la primera posta. Sólo Michael Phelps cumplió como debía y desde que abandonó la peana puso a Estados Unidos con una ventaja sideral que nadie se atrevía a considerar vulnerable con 200 metros aún por nadar. Cómo imaginar que una renta de más de medio segundo defendida por en la última posta del equipo norteamericano no terminaría con el tercer oro de las barras y estrellas en la piscina.
El 2:22.64 firmado por Nathan Adrian, Michael Phelps y Cullen Jones era 55 centésimas más veloz que el 2:23.19 australiano entregado por Amaury Leveaux, Fabien Gilot y Clement Lefert. Más de medio de segundo de desventaja para Yannick Agnel, que con 350 metros de prueba disputados aún se encontraba tres décimas de segundo por detrás.
Apenas 50 metros para el final, apenas 50 metros en los que Francia buscaba su primer oro olímpico en relevos, apenas 50 metros en los que olvidarse de la plata de Pekín, de aquella última posta de Alain Bernard y del récord del mundo que lograron los Estados Unidos en aquella cita, apenas 50 metros para entrar en la leyenda después de recuperar un segundo, ¡un segundo! (3:09.93 por 3:10.38) y colgarse el oro, el segundo del día y probablemente uno de los más grandes de la historia de la natación francesa.

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