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Gasol sigue esperando su traje

Actualizado el 27/07/2012 15:27                Compartir

Sería injusto sacar de las opciones, así, de forma brusca, a la selección española de fútbol, aunque la derrota del jueves en Glasgow hace que el amanecer algo gris de este viernes en Londres sirva de metáfora para la delegación española, que desfilará detrás de Pau Gasol -si le consiguen una chaqueta y unos zapatos a tiempo- pensando en una cifra. El número 15. Esa es la cantidad de medallas a partir de las que el equipo olímpico podría marcharse de aquí mirando al frente. Menos de eso... Y bien, ¿cuáles son esas 15 medallas? Apunten...

Las seguras

A ver, seguras seguras... Bueno sí, habrá que dar por seguras algunas de las opciones porque lo contrario sería ahogarse. Permanece aquí, pese a la derrota ante Japón, la selección española de fútbol y, cómo no, la de baloncesto, vigente subcampeona olímpica. Tras ellos la vela, cómo no, vivero español por excelencia (17 premios) que aquí se pone en manos de Marina Alabau (RS:X), oro mundial en 2009 y cinco veces campeona de Europa, y de Berta Betanzos y Tara Pacheco (470), reinas del mundo en 2011. Vienen aquí también Juan José Aramburu (Tiro Olímpico) y Joel González (taekwondo), oros mundiales en sus últimas citas, del mismo modo que, aunque él sea plata en su último Mundial, no conviene dudar sobre David Cal, ejemplo de perfecto deportista olímpico. Por supuesto la sincronizada, el dúo, formado por Andrea Fuentes y Ona Carbonell.

Las posibles

Posible es, sin duda, que Ruth Beitia, ausente Vlasic y habiendo saltado 2.00 metros el otro día en Santander, pueda atrapar una medallita, como también lo es que Marta Domínguez compite como nadie aunque este año no haya asomado la nariz todavía. El equipo español de balonmano es vigente bronce olímpico, y siempre está ahí. Regreso a la sincronizada, ya no es tan segura la medalla por equipos y por eso viene a este apartado, pues en el último Mundial Canadá nos bajó del podio. Gómez Noya puede ser sinónimo de metal en el triatlón. Briguitte Yagüe en taekwondo es una opción tangible, de la misma manera que cuesta creer en que la hierba de Wimbledon no rascará España algo, ya sea en las raquetas individuales (Ferrer, Feliciano...) o en los dobles, especialmente los de chicas. José Antonio Hermida, veterano del mountain-bike, medalla en Atenas y campeón mundial hace dos años. Volviendo al tiro olímpico, Alberto Fernández y Fátima Gálvez tienen currículum internacional para estar entre los candidatos, del mismo modo que, vuelve la vela, Rafa Trujillo (Finn). ¡Ah! Y Maialen Chorraut, piragüismo, una opción sustentada porque ha ganado dos Copas del Mundo en los últimos tres meses.

Las soñadas

Aquí se trata de soñar. De apuntar nombres que como sean van a multiplicar la cosecha y la sensación de éxito española y que si no son aquí paz y después gloria, pues nadie, o casi nadie, contaba con ellos. Oiana Blanco, judo (-48 kilos) es uno de esos nombres, plata mundial en 2009 igual que lo fue en 2011 su compañera Ana Carrascosa. Maider Unda, lucha olímpica, cuarta en el último precedente de Pekín y desde entonces muchas medallas en el currículum. Leyre Olaberría, ciclismo en pista, también bronce en Pekín, y a partir de ellos se abre un camino infinito partiendo de eso, de un sueño, de imaginar, porqué no, que los del 1.500 ignorarán la realidad de las marcas y correrán por la tradición de su país, o que las chicas del waterpolo femenino culminarán la proeza que ya supone simplemente estar aquí. O el balonmano de las chicas también, o la hípica, o el voley playa... Todavía hay licencia para imaginar.

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