Sucesos

Despedido por robar cajas de langosta alegando que no tenía para comer

Actualizado el 06/08/2012 07:16                Compartir

El Tribunal Superior de Justicia de Balears ha impuesto la máxima sanción, el despido sin derecho a ningún tipo de indemnización, al vigilante nocturno de un hotel de Palma que se dedicaba a robar alimentos de la nevera. Aprovechando las horas nocturnas en las que apenas había seguridad, el trabajador se llevó varias cajas de langostas y de gambas, entre otros alimentos.
Una vez despedido, el empleado demandó a la cadena hotelera por entender que el despido había sido irregular y exigía que le devolvieran su puesto de trabajo. Sin embargo, la Sala de lo Social del TSJB considera que al haber perdido la confianza de la empresa, tras ser sorprendido robando, la decisión de despedirle es ajustada a la ley.
Los hechos se descubrieron cuando en la cocina del hotel notaron a faltar varias cajas de langostas y de gambas. Pronto las sospechas se centraron en el vigilante de noche del hotel, ya que algunas veces le habían visto entrar y salir del edificio de forma muy sospechosa.
La propiedad advirtió de estas sospechas al responsable de seguridad, que montó un dispositivo para controlar al vigilante nocturno del hotel. Se colocó un servicio de grabación para que sirviera como prueba de que el trabajador estaba llevándose cosas del hotel.
Esta vigilancia confirmó las sospechas iniciales y la cámara grabó como el sospechoso entraba con bolsas vacías y salía con bolsas llenas. Asimismo se pudo comprobar que algunas veces, también por la noche, el empleado salía del hotel y entregaba unas bolsas a una persona que le esperaba en la calle.
Una vez recogidas todas las pruebas y confirmadas las sospechas del hotel, el vigilante nocturno fue interrogado por el jefe de seguridad. Ese mismo día el empleado había escondido algunas bolsas con alimentos que había cogido del establecimiento. Cuando le comunicaron que había sido sorprendido robando material del hotel, el vigilante se amparó en que necesitaba llevarse esta comida para poder alimentarse ya que pasaba un mal momento económico. Declaró al responsable de seguridad que hacía poco tiempo que se había separado de su esposa y que su paga no le permitía hacer frente a todos los gastos derivados de su separación, por lo que no tenía más remedio que entrar en la nevera del hotel y robar los alimentos para poder comer.
El empleado no fue denunciado ante la Policía, ni tampoco se adoptó ninguna medida para localizar al cómplice que le ayudaba a llevarse de madrugada las cajas de marisco. El hotel se limitó a entregar una carta de despido al trabajador, alegando que había perdido la confianza que habían depositado en él porque se estaba dedicando a robar comida.
Aunque el primer juez que resolvió la demanda declaró nulo el despido del vigilante, el Tribunal Superior, al pronunciarse sobre el recurso a la primera sentencia, confirmó la legalidad de la decisión de la empresa. LAS CLAVES
EMPLEADO
El empleado despedido era el vigilante nocturno
El vigilante cuyo despido ha sido declarado legal trabajaba de vigilante nocturno en un hotel. Aprovechaba las horas nocturnas para dirigirse a la cocina, entrar en la nevera y coger cajas de comida. A veces contaba con un cómplice, que le estaba esperando en la calle y a quien le entregaba la comida que se llevaba.
SEPARADO
Alegó que no tenía para comer porque se había separado
El trabajador alegó que se veía obligado a robar comida del hotel porque su situación económica era muy complicada. Poco antes se había separado y no le había quedado dinero ni para comer, aseguraba.

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