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IBFamilia reivindica el papel del padre en la familia

IBFamilia reivindica el papel del padre en la familia

Actualizado el 16/09/2019 07:37                Compartir

Todos los días se habla de crisis económica, crisis política, crisis social, crisis de valores…Hay muchas formas de denominar la crisis. Está en la sociedad, está en la persona, es mucho más que institucional o económica, que lo es también. Pero la raíz está en la persona.

Ahora resulta que hay mujeres que afirman que “es un alivio que su hijo o hija no tenga padre”. Y lo que es peor: equiparan el conseguir tener un hijo solas con la compra de un coche o de una mascota.

Parece ser que estas “supermujeres”, tan autosuficientes ellas, no han leído nada, digo leído porque claramente no lo han experimentado, acerca de la relación directa que existe entre la ausencia (física o emocional) del padre con el desarrollo de los hijos y determinados problemas sociales:

El 63% de los suicidios de jóvenes se dan entre muchachos sin padre.

El 90% de los niños que se van de casa son de familias sin padre.

El 85% de los chicos con desórdenes de conducta provienen de familias sin padre.

El 80% de violaciones con violencia son protagonizadas por chicos de padres ausentes.

Los chicos sin padre protagonizan el 71% del abandono escolar en secundaria.

El 75% de los adolescentes en centros de desintoxicación no conocen a su padre.

El 70% de jóvenes internados en reformatorios crecieron sin padre.

El 85% de jóvenes en prisión provienen de familias en las que sólo estaba la madre.

Un punto interesante de este estudio, es que el impacto de una madre ausente respecto de la variable criminalidad es casi nulo, lo que confirma la especificidad de la figura paterna respecto de la conducta transgresora.

La poderosa influencia de un padre sobre sus hijos es única e irremplazable. Los estudios demuestran una serie de diferencias cualitativas entre los niños que han crecido con o sin padre. Los niños que se han beneficiado de la presencia de un padre interesado en su vida académica, emocional y personal, tienen mayores coeficientes intelectuales y mejor capacidad lingüística y cognitiva; son más sociables; tienen mayor autocontrol; sufren menos dificultades de comportamiento en la adolescencia; sacan mejores notas; son más líderes; tienen la autoestima más elevada; no suelen tener problemas con drogas o alcohol; desarrollan más empatía y sentimientos de compasión hacia los demás; y cuando se casan tienen matrimonios más estables.

Según datos de la clínica IVI de Palma de Mallorca, en el último año se ha doblado la demanda y en los últimos tres ha subido un 70%, el número de mujeres solteras que desean tener hijos sin pareja.

La Asociación de Familias Monoparentales de las Islas Baleares (FAMOIB) ha luchado mucho para que éstas sean reconocidas por ley como núcleo familiar. Lo consiguieron en julio del 2018. Batalla ganada y muy justa.

Nada que ver con que una mujer alardee de sentirse aliviada por la no presencia de un padre en la vida de su hijo. Nadie en su sano juicio desearía explícitamente negarle a su hijo un padre y un hogar completo.

Esta revolución femenina ha provocado un efecto colateral inesperado: la indiferencia, incluso desprecio, de lo masculino y por lo tanto, la función paterna ha sido relegada a un segundo plano. Donde antes el reto para las madres solteras o solas era minimizar en lo posible las consecuencias de la falta de un padre, tanto a nivel económico como moral y psicológico. Hoy el padre se considera prescindible menospreciando el aporte que solo un padre es capaz de darle a sus hijos.

El hombre como la mujer, tienen grandezas únicas en lo que son y de la forma en la que están configurados, por tanto no hay punto de comparación. Además las comparaciones son odiosas. Hay una necesidad de socavar, desprestigiar y ridiculizar todos los valores, la familia, la maternidad…

Es verdad que existen modelos de familia. No se trata de hacer sentir mal a nadie por ser ser familia monoparental o por tener un hijo homosexual. Eso forma parte de nuestra diversidad. Pero parece ser que hoy la familia es la causa de toda opresión, entonces es necesario atacarla directamente. El fuerte poder de persuasión de la prensa, las películas, la televisión y la música y letra de las canciones, van minando poco a poco los valores familiares y seduciendo a la juventud.

El National Center of Fathering, organización que nació en 1990 y cuyo objetivo es resaltar la paternidad y fomentar una figura del padre activamente comprometida en la vida de los niños, lleva años estudiando este aspecto y recopilando los distintos estudios que se han realizado al respecto. Las conclusiones pueden gustar más o menos y se pueden discutir las causas y si su influencia en los niños es mayor o menor, pero a tenor de los datos es irresponsable prohibir un debate necesario en una sociedad en la que por diversos motivos cada vez un mayor porcentaje de niños crece sin una figura paterna.

Una familia fuerte y hogares estables son sinónimos de prosperidad y salud para un país. Y esto repercute en el ámbito sociológico pero también en el económico, algo que los expertos en la materia y la clase política no tienen demasiado en cuenta. Faltan políticas con perspectiva de familia.

Hay expertos que defienden que existe “un vínculo claro entre la estructura familiar y el crecimiento económico”, asegurando que cuantos más hijos nacen y crecen en familias estables con padre y madre la sociedad experimenta un mayor crecimiento económico

IB_FAMILIA defiende que es urgente rescatar el papel activo del padre en la crianza de los hijos. El hombre es el compañero, el complemento, la diferencia que enriquece a las mujeres en el hogar.


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