Economía

El parón del Palacio de Congresos destroza las cuentas del Govern y Cort

Actualizado el 23/07/2012 14:04                Compartir

Tras la paralización de las obras del Palacio de Congresos llega la hora de pagar: Ayuntamiento de Palma y Govern deberán de negociar con el concesionario Acciona la liquidación de los 38 millones de euros que ambas administraciones le adeudan por los trabajos realizados y que no han sido abonados. De la aprobación del calendario de pagos que se establezca –que debe de cerrarse de forma inmediata– dependerá que la constructora acepte culminar el acabado de la fachada exterior, para lavarle así la cara a lo construido y que no destroce con su apariencia fantasmal la Fachada Marítima por tiempo indefinido.
Tendrá un coste adicional mínimo de más de 3 millones de euros lo que elevará a 41 el pasivo con el adjudicatario. Una deuda que ambas instituciones deberán de abonar al 50% sin que en estos momentos tengan a mano mecanismos de financiación para hacerle frente.
La decisión del anterior gobierno del Pacte de hacer frente con dinero público a una obra de 117 millones de euros más IVA –tras la renuncia del Grupo Barceló– amenaza con arruinar las cuentas de ambas administraciones. La anulación de los fondos estatutarios de los Presupuestos Generales del Estado de 2012 con los que la administración autonómica tenía previsto transferir 30 millones de euros, supuso el primer varapalo del año para una inversión clave en la desestacionalización de la industria turística.
El fiasco ahora de la sociedad pública, Palacio de Congresos S.A., tras dejar por segunda vez consecutiva desierto el concurso ha sido la puntilla y obligado a ambas administraciones a paralizar su ejecución – a 8 meses de su conclusión– para no profundizar más una deuda ya inabordable con Acciona.
La falta de concesionario impide a esta entidad pública negociar con los bancos un préstamo hipotecario imprescindible, por valor mínimo de 40 millones de euros adicionales, para acabar ambos recintos. Sin dinero para pagar lo que se adeuda y sin opción de financiación para concluir los trabajos, el panorama que tiene por delante un proyecto reclamado por activa y pasiva por el sector hotelero es de dudosa viabilidad.
Pero habrá un tercer intento, aunque no se sabe cuándo, ni en qué condiciones. El fracaso de los dos concursos convocados en el peor escenario económico y financiero posible, obliga a replantear las fórmulas y requisitos que, hasta ahora, se han venido manejando para adjudicar la gestión de este recinto y el hotel de cuatro estrellas que lo acompaña.
Como ayer reconocía el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Palma, Álvaro Gijón, la única ventaja que tenemos ahora es que "hay tiempo para negociar y abordar la opción más realista sin la fecha de marzo como meta", indicó el concejal popular que confía en que antes de final de año se pueda plantear una nueva oportunidad. Lo que no está claro es la fórmula: negociado con publicidad, subasta o una nueva convocatoria.

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