Cultura
Un catalán diseñó la bota de vino reglamentaria del Ejército español

Un catalán diseñó la bota de vino reglamentaria del Ejército español

Actualizado el 16/02/2014 07:58                Compartir


Fusil, munición, chaqueta, pantalones, botas y, sobre todo, valor. A priori, puede parecer que un soldado del siglo XIX no necesitaba más que estos elementos para entrar en combate y acabar, a base de balas, con sus enemigos. Sin embargo, la realidad era bien distinta en lugares como España, donde, en 1897, se estableció que todos los militares destinados en Cuba recibirían como parte del equipo básico un enser tan curioso como la tradicional bota de vino.

Características

En este documento oficial se detallaban las características del propio odre, entre las cuales destacaban sus dimensiones, capacidad y piezas: «De piel de cabra, con cabida de un litro, cosida exteriormente, adosándole una badana negra que forma ribete y componiéndose el brocal de tres piezas. (…). La (primera) pieza sirve para fijar sólidamente la piel de la bota al brocal y forma la base de éste. La (segunda) pieza tiene en la parte superior un pequeño orificio que sirve para respiradero y beber a chorro. La (tercera) pieza sirve para cerrar herméticamente la bota, atornillando su base interior con la superior de la (segunda), y va sujeta, con un cordón encarnada, a la base del brocal».

Finalmente, la bota de vino contaba con una cincha mediante la que se ajustaba al cinturón del soldado, algo que también estipulaba la Real Orden: «Por último, (cuenta) con una correa negra con hebilla, que se coserá a una badana del mismo color, que rodea en forma circular la base del brocal, y sirve para colgar la bota del cinturón. Madrid. 17 de noviembre de 1897». Fuera como fuese, y a pesar de que seguramente estos odres dieron muchas alegrías a los militares españoles, una vez que el ejército de ultramar regresó derrotado de Cuba su uso fue abandonado.


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