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Balears ocupa la cuarta posición más favorable en el ranking autonómico de desigualdad de género

Balears ocupa la cuarta posición más favorable en el ranking autonómico de desigualdad de género

Actualizado el 07/03/2020 11:36                Compartir

El índice de desigualdad de género, elaborado por IMPULSA BALEARS a partir de la propuesta metodológica de Naciones Unidas, sitúa el archipiélago en la cuarta posición más favorable de un ranking autonómico que apela al empoderamiento de la mujer en cuestiones relacionadas con la salud, la educación y el mercado laboral. En este sentido, la nueva actualización del índice, que oscila en una escala que va del 0 (desigualdad nula) al 1 (desigualdad máxima), marca para Balears una puntuación (0,044) que rebaja la del pasado ejercicio (0,090). Con este resultado, las islas mejoran la puntuación nacional (0,053) –territorio donde tan solo son superadas por País Vasco (0,030), Galicia (0,036) y Canarias (0,043)– y, así mismo, la del conjunto de países de la OCDE (0,182).

La mejora del índice de desigualdad de género pone de manifiesto los avances del proceso de convergencia, especialmente, por lo que se refiere al acceso a las distintas esferas de la sociedad. Sin embargo, tal y como pulsa el monitor de vigilancia continua i|global, las islas presentan importantes áreas de mejora al objeto de que estos avances deriven en resultados más igualitarios. Cabe tener en cuenta, pues, que los diferenciales positivos que se registran actualmente en el archipiélago a favor del segmento femenino en el campo de la formación superior y el aprendizaje a lo largo de la vida no tienen continuidad en la esfera laboral, tanto en términos de participación, como de condiciones contractuales y oportunidades de carrera profesional para las mujeres.

Desde esta perspectiva, los últimos datos disponibles constatan una menor incidencia del abandono escolar entre la población femenina de las islas (21,7% vs 27,0%, hombres), hecho que no se traduce tan solo en un mayor porcentaje de mujeres con estudios superior (33,7% vs 25,8%, hombres), sino también en una mayor predisposición a la formación permanente (11,3% vs 8,9%, hombres).

No obstante, la tasa de participación de las mujeres en el mercado de trabajo (59,4%) sigue presentando un diferencial de más de 10 puntos porcentuales respecto del segmento masculino (69,5%), una brecha que se amplía en la tasa de ocupación (51,1%, mujeres vs 62,3%, hombres) y que se observa también en la incidencia del desempleo (13,5%, mujeres vs 10,3%, hombres).

De la misma forma, la presencia femenina en las categorías profesionales más elevadas sigue siendo inferior a la masculina. Así, pues, tan solo una tercera parte de las posiciones de dirección y gerencia están ocupadas por mujeres (33,2%), cuando en el conjunto del tejido productivo prácticamente se alcanza la paridad (45,7%). Desde una perspectiva de especialización, la presencia femenina es también relativamente reducida en las actividades avanzadas relacionadas con la alta tecnología, tanto en el ámbito industrial (35,7%) como de los servicios (27,4%).

A estas cuestiones se añade el mayor grado de precariedad del empleo femenino. Y es que la incidencia de la parcialidad entre las mujeres (19,5%) duplica con creces la de los hombres (7%), del mismo modo que la temporalidad también presenta una mayor importancia relativa en el colectivo femenino (28,2% vs 26%, hombres).

Finalmente, por lo que se refiere a la estructura salarial se observa un proceso de convergencia de la ganancia media por hora trabajada, si bien se sigue observando un diferencial negativo de los salarios femeninos respecto de los masculinos (95,2%). En este sentido, cabe señalar que las categorías profesionales más altas conviven con un mayor nivel de desigualdad (91%), mientras que las categorías medias y bajas mantienen diferenciales negativos más moderados (94,5% y 95%, respectivamente).


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