Salud

EMDR, terapia cognitivo-conductual y plataformas como BetterHelp: así está cambiando la forma de cuidar la salud mental en España

Actualizado el 23/07/2026 16:06                Compartir

Hace no tanto, hablar de ir al psicólogo era algo que muchas personas preferían guardar para sí mismas. Hoy la conversación es otra. Basta con mirar lo que se escribe en los buscadores: cada mes, miles de personas en España teclean preguntas como "qué es la terapia EMDR", "cómo funciona la terapia cognitivo-conductual" o, sencillamente, "cómo empezar con un psicólogo online". Detrás de cada una de esas búsquedas hay una misma inquietud: existen muchas opciones, y no siempre está claro por dónde empezar.


Vale la pena detenerse en tres de esos caminos, porque cuentan bastante sobre hacia dónde se mueve el bienestar emocional en este país.

EMDR: procesar lo que pesa, sin tener que contarlo todo

Una de las búsquedas que más ha crecido es la de la terapia EMDR, siglas en inglés de Eye Movement Desensitization and Reprocessing (en español, desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares). El nombre intimida, pero la idea de fondo es más sencilla de lo que parece: se trabaja con recuerdos o experiencias difíciles mientras la persona sigue con la mirada un movimiento de lado a lado, u otra forma de estimulación bilateral. La premisa es que el cerebro tiene una capacidad natural para "digerir" lo que vivimos, y que a veces ese proceso se queda a medias.


Quienes han explorado el tema suelen destacar un detalle que para muchas personas supone un alivio: no hace falta narrar cada detalle de lo ocurrido para poder avanzar. Una guía reciente sobre qué es la terapia EMDR, cómo funciona y para quién puede ser útil lo explica precisamente así, subrayando que el enfoque puede resultar valioso para personas que arrastran experiencias de trauma y que no se sienten cómodas verbalizándolo todo.


No es una técnica improvisada. La Organización Mundial de la Salud incluye la terapia EMDR entre las opciones de referencia que pueden considerarse ante el estrés postraumático en personas adultas, junto con otros abordajes centrados en el trauma. Conviene recordar, eso sí, que cada caso es distinto: lo que funciona para una persona puede no ser lo más adecuado para otra, y la valoración siempre corresponde a un psicólogo o psicóloga con experiencia.

Terapia cognitivo-conductual: mirar el presente para cambiar patrones

Si la terapia EMDR suele trabajar con lo que quedó atrás, la terapia cognitivo-conductual (a menudo abreviada como TCC) tiende a poner el foco en el aquí y ahora. Su punto de partida es una observación tan cotidiana como potente: lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos están conectados, y aprender a identificar esos patrones puede ayudarte a manejar mejor cómo te sientes en el día a día.


Es, además, un enfoque bastante estructurado. Suele apoyarse en objetivos concretos, ejercicios para practicar entre sesiones y herramientas que la persona puede seguir utilizando por su cuenta. Una explicación detallada de qué es la terapia cognitivo-conductual, cómo funciona y para quién resulta útil repasa este carácter práctico, que para muchas personas es justo lo que buscan: salir de la sesión con algo que poner en marcha.


El interés tampoco es nuevo ni anecdótico. Una amplia revisión de metaanálisis reunió más de cien estudios y concluyó que la terapia cognitivo-conductual cuenta con un respaldo científico sólido en una gran variedad de dificultades emocionales. Como siempre, los resultados pueden variar de una persona a otra, pero la base de evidencia es considerable.

Dos enfoques distintos, una misma barrera: el acceso

Aquí conviene un matiz importante. No se trata de decidir cuál de los dos enfoques es "mejor". La terapia EMDR y la terapia cognitivo-conductual parten de lógicas diferentes y, de hecho, muchos psicólogos y psicólogas con experiencia combinan técnicas según lo que necesita cada persona. Lo que sí comparten es que ambos requieren constancia y, sobre todo, un vínculo de confianza con un profesional.


Y ahí aparece la pregunta que de verdad frena a mucha gente: una vez que sé qué tipo de apoyo me interesa, ¿cómo empiezo? Para muchas personas, el obstáculo no es la falta de ganas, sino la falta de tiempo, los horarios incompatibles o, simplemente, no saber a quién acudir.

El empujón del formato online

Es en este punto donde el formato online ha cambiado las reglas del juego. Las sesiones a distancia, por video, teléfono o mensajes, han abierto una puerta a personas que antes lo veían complicado. Y no se trata solo de comodidad: un metaanálisis que comparó intervenciones guiadas por internet con el formato presencial observó efectos globalmente equivalentes entre ambos, siempre que el acompañamiento esté bien estructurado. Es un dato que invita a mirar el formato online con otros ojos, aunque, de nuevo, cada experiencia es individual.


Dentro de este panorama han ido apareciendo plataformas pensadas para reducir la fricción de empezar. BetterHelp, por ejemplo, es una plataforma de sesiones online que conecta a las personas con psicólogos y psicólogas con experiencia, con la posibilidad de elegir entre video, llamada o mensajes según lo que a cada quien le resulte más cómodo. Entre sus características, BetterHelp ofrece la asignación de un profesional en unos pocos días, una sesión en directo a la semana y la opción de cambiar de psicólogo o psicóloga en cualquier momento, algo que puede ayudar a encontrar el encaje adecuado sin sentir que te quedas atrapado en una mala elección. Para quien quiera entender el proceso paso a paso, existe una guía completa sobre cómo funciona BetterHelp y cómo empezar.


También conviene tener claras las fronteras. Plataformas como esta no sustituyen a la atención presencial cuando hace falta, y BetterHelp en concreto no ofrece intervención en crisis, ni psiquiatría ni medicación, ni atiende a menores de 13 años. Saber lo que un servicio puede y no puede hacer forma parte de elegir bien.

Elegir es personal; empezar, lo importante

Al final, la terapia EMDR, la terapia cognitivo-conductual y las sesiones online no son compartimentos estancos, sino piezas de un mismo movimiento de fondo: el de una sociedad que, poco a poco, normaliza pedir ayuda y se informa antes de hacerlo. Decidir qué enfoque encaja contigo es una conversación que tiene sentido tener con un psicólogo o psicóloga con experiencia, porque depende de tu historia, tus preferencias y tu momento vital.


Quizá la conclusión más útil sea la más sencilla: informarte ya es un primer paso, y entender qué opciones existen puede hacer que ese segundo paso, el de empezar, resulte algo menos cuesta arriba.


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