Síntomas y cómo se contrae el virus del Nilo

El virus del Nilo Occidental, que se ha manifestado en Andalucía, se transmite a los seres humanos principalmente por la picadura de mosquitos infectados. Estos insectos se contagian a su vez al morder a aves infectadas. Así, el mosquito propaga y disemina la infección tanto en la personas como en los animales, al inyectar las bacterias depositadas en la saliva. El ciclo de transmisión es mosquito-ave-mosquito. Otra vía es la del contacto directo con la sangre o tejidos de animales infectados. No se conocen casos de contaminación persona a persona. Los llamados vectores (inoculadores) principales son los mosquitos del género Culex, en particular el Culex pipiens. El virus se mantiene en las poblaciones de mosquitos gracias a la transmisión vertical (de los adultos a los huevos). Las aves son los reservorios del virus. Son especialmente susceptibles los miembros de la familia de los cuervos (Corvidae), aunque se ha detectado en aves muertas o agonizantes de más de 250 especies. Todas ellas se pueden infectar por otras vías distintas de la picadura del mosquito. Los seres humanos y los caballos son los denominados hospedadores finales ; es decir, se infectan pero no contagian. El periodo de incubación suele durar entre 3 y 14 días. Esta enfermedad es asintomática en aproximadamente un 80% de las personas infectadas; en las demás puede causar la fiebre del Nilo Occidental (un 20%) o una afección grave (afecta a 1 de cada 150 infectados), pudiendo causar la muerte del sistema nervioso, y por ende, del sujeto Los síntomas de la fiebre del Nilo son: temperatura elevada, dolores de cabeza y corporales, cansancio, náuseas, vómitos y en ocasiones erupciones cutáneas en el tronco y abultamiento de los ganglios linfáticos. Mayores de 50 e inmunodeprimidos, más riesgo Respecto a los de la afección grave (también llamada enfermedad neuroinvasora, como la encefalitis o meningitis o poliomielitis del Nilo Occidental), los síntomas son: dolores de cabeza, fiebre elevada, rigidez de nuca, estupor, desorientación, coma, temblores, convulsiones, debilidad muscular y parálisis. Los mayores de 50 años y los inmunodeprimidos tienen mayor riesgo de sufrir síntomas graves. El puede causar también una enfermedad grave en los caballos. Para ellos hay vacunas, sin embargo, para las personas, no.

¿Cómo evitar que el cerebro envejezca demasiado rápido?

El cerebro es un órgano que, al igual que el resto de nuestro cuerpo, envejece con el paso de los años. Si todos deseamos mantenernos más jóvenes no es solo porque nos disgusten las arrugas, sino también para evitar las múltiples enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Las previsiones indican que en el año 2050 un 25% de la población europea tendrá más de 65 años y el número de personas con más de 80 años se va a triplicar. Pero, ¿existe una fuente de la juventud para nuestro cerebro? Aunque posiblemente nada nos haga retroceder en el tiempo, podemos intentar envejecer de manera saludable y reducir el efecto que tiene el paso de los años. ¿Qué es el envejecimiento? El envejecimiento podría definirse como el conjunto de cambios que ocurren con la edad y provocan una disminución de nuestras capacidades fisiológicas, motoras y cognitivas. El primario es gradual e inevitable y se produce a lo largo de nuestra vida. El secundario o prematuro, viene desencadenado por el padecimiento de ciertas enfermedades o el abuso de sustancias, y se puede prevenir. Existe también la edad fisiológica, que depende de la condición de nuestro organismo y puede ser menor a la cronológica (si nos cuidamos) o mayor (si tenemos malos hábitos) La edad cronológica (la del certificado de nacimiento) indica el tiempo que ha transcurrido desde nuestro nacimiento. Sin embargo, existe también la edad fisiológica, que depende de la condición de nuestro organismo y puede ser menor a la cronológica (si nos cuidamos) o mayor (si tenemos malos hábitos). El envejecimiento del cerebro Con la edad, el tamaño del cerebro disminuye, perdemos neuronas y se altera la producción de hormonas y neurotransmisores. Sin embargo, el cambio más importante que se produce es la pérdida de muchas de las conexiones entre las neuronas, unas células de larga vida que no se dividen y, por lo tanto, difícilmente se regeneran. Otra consecuencia del envejecimiento cerebral es la acumulación de proteínas en forma de agregados que tienden a depositarse tanto dentro como fuera de las neuronas. Esto puede desencadenar el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad, como la enfermedad de Alzheimer o el párkinson. Conviene aclarar que lo que comúnmente se denomina como demencia senil es un término obsoleto. El envejecimiento no implica necesariamente la aparición de una demencia o pérdida importante de memoria. Si existe una pérdida significativa de la capacidad de memoria y aprendizaje, estaría relacionada con una enfermedad específica y no con el envejecimiento normal del cerebro. Envejecimiento cerebral. - Imagen del autor Medidas para frenar el envejecimiento La dieta es esencial para envejecer de forma saludable. La más recomendada es la mediterránea, que brevemente implica un bajo consumo de carnes y aves de corral, un consumo de bajo a moderado de lácteos, una cantidad moderada de alcohol (vino) y grasas (aceite de oliva), y una alta ingesta de verduras, legumbres, frutas, cereales y pescado. Se ha comprobado que la dieta mediterránea reduce el riesgo de padecer fallos cognitivos y enfermedades como el alzhéimer. Además, la restricción calórica o limitación de las calorías que ingerimos puede ayudar a retrasar el envejecimiento. Además de cuidar lo que comemos, es recomendable dormir 8 horas al día. El mantenimiento de un buen ciclo vigilia-sueño es esencial para muchas funciones cerebrales, por ejemplo para la eliminación de las toxinas del cerebro que se han acumulado durante el día. Mientras dormimos, el espacio que existe entre las neuronas aumenta, facilitando su limpieza y buen funcionamiento. Por lo tanto, mantener un sueño reparador favorece un envejecimiento más saludable. El ejercicio aeróbico mejora la función cognitiva, no sólo durante el envejecimiento sino también en personas que sufren enfermedades neurodegenerativas. El ejercicio regular y la actividad física son claves para disminuir los efectos del envejecimiento. Estudios clínicos indican que el entrenamiento físico con intensidad moderada juega un papel neuroprotector, ralentizando la disminución del volumen del cerebro y mejorando su funcionamiento. Concretamente, el ejercicio aeróbico mejora la función cognitiva, no sólo durante el envejecimiento sino también en personas que sufren enfermedades neurodegenerativas. Por otra parte, se ha comprobado que aquellas personas que poseen un nivel educativo más alto o que mantienen una cierta actividad intelectual –leer, estudiar o adquirir nuevas habilidades– tienen una menor predisposición a desarrollar demencia. La base de esta neuroprotección está asociada a la formación de nuevas conexiones entre las neuronas. Otros hábitos saludables también pueden ayudarnos a evitar los efectos del envejecimiento prematuro. Sin ir más lejos, mientras que una ingesta abundante de alcohol corre el riesgo de inducir fallos cognitivos, otras bebidas alcohólicas pueden ser beneficiosas para mantener una buena salud mental . El vino, por ejemplo, tiene un alto contenido en polifenoles, que tienen acción antinflamatoria y antioxidante. Definitivamente, el tabaco es un hábito que se debe evitar, ya que se ha relacionado con la aceleración del envejecimiento y la aparición de problemas cognitivos y demencia. La actividad cerebral como leer es beneficiosa - Archivo Tampoco hay que perder de vista los factores de riesgos relacionados con enfermedades crónicas altamente prevalentes en personas de avanzada edad. El mantenimiento de la actividad e integridad del cerebro dependen, en buena parte, de los vasos sanguíneos que mantienen una buena irrigación. La hipertensión, la aterosclerosis y los niveles elevados de colesterol incrementan las posibilidades de desarrollar fallos cognitivos, ictus y demencia. A esto se suma que la diabetes y la obesidad afectan al metabolismo de la glucosa y generan resistencia a la insulina. Ambas alteraciones podrían provocar daños crónicos a las neuronas y acelerar el envejecimiento cerebral. La clave para mantener un cerebro sano y joven es la misma que para el resto del organismo. Hay que mantener una dieta sana, dormir las horas suficientes, evitar el consumo en exceso de alcohol, huir del tabaco y el estrés, realizar ejercicio moderado, y evitar el desarrollo de otras enfermedades. Los trastornos del estado de ánimo tampoco ayudan. La depresión es un desorden emocional muy común en personas mayores y es producida por un desequilibrio en los neurotransmisores, que son las moléculas que usan las neuronas para comunicarse. Este desajuste podría traducirse en un mal funcionamiento del cerebro a largo plazo, lo que aceleraría el envejecimiento cerebral. En síntesis, la clave para mantener un cerebro sano y joven es la misma que para el resto del organismo. Es decir, hay que mantener una dieta sana, dormir las horas suficientes, evitar el consumo en exceso de alcohol, huir del tabaco y el estrés, realizar ejercicio moderado, y evitar el desarrollo de otras enfermedades o, al menos, mantenerlas bajo control. Autor: Inés Moreno González. Profesora e Investigadora Ramón y Cajal en Enfermedades Neurodegenerativas, CIBERNED, IBIMA, Universidad de Málaga Colaborador: Antonia Gutiérrez Catedrática Biología Celular. Investigadora Principal del Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED) y del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA), Universidad de Málaga. Este árticulo ha sido publicado en THE CONVERSATION.

Un medicamento para mareos, la esperanza para salvar los pulmones de la COVID-19

Un hospital de Miami va a ser el primero en realizar pruebas con humanos para determinar si un medicamento de hace medio siglo usado para el vértigo y los mareos puede «reducir la estadía hospitalaria, la mortalidad y el daño pulmonar» de los pacientes de COVID-19, según afirma a Efe Christopher Moreau, director ejecutivo de la canadiense Algernon Pharmaceuticals. El fármaco, el Ifenprodil (NP-120), fue identificado este año por la Universidad de Texas en Dallas (UT Dallas) como un posible tratamiento eficaz del nuevo coronavirus y «puede incluso revertir la enfermedad», afirmó Moreau. Está píldora comenzará a suministrarse en el Hospital General de Westchester de Miami, el primero en cinco ciudades de Estados Unidos en probarla tras las aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), explicó Moreau. «La diversidad étnica es muy útil en los ensayos en humanos, especialmente en un estudio de Fase 3, que es la fase de aprobación previa a la comercialización», indicó el ejecutivo. Subrayó que esos datos recopilados en la multicultural Miami «serán útiles para poder confirmar que el tratamiento tiene un efecto de amplia difusión en la población».«Tenemos la esperanza de que veremos una reducción significativa en la tasa de mortalidad, el tiempo de ingreso en el hospital y una reducción del daño pulmonar causado por la infección», dijo. «También tenemos la esperanza de que el medicamento reduzca los efectos graves de la tos, que es otro factor en los pacientes con la COVID-19», precisó el ejecutivo de Algernon Pharmaceuticals. Esta compañía canadiense se concentra en la reutilización de medicamentos; investiga fármacos seguros y ya aprobados para aplicaciones en nuevas enfermedades. Si cura la gripe fatal, cura la Covid-19 Moreau manifestó además que se han encontrado «resultados muy prometedores» del Ifenprodil contra la gripe aviar H5N1, «la gripe más letal del mundo», en un estudio independiente realizado por un grupo de científicos chinos con ratones infectados. Recordó que la H5N1 tiene una tasa de mortalidad de más del 55 %, mientras que la COVID-19 es del 1 % al 3 %. «Los resultados fueron muy convincentes, con Ifenprodil reduciendo la mortalidad en un 40 %, y reduciendo la lesión pulmonar aguda y la inflamación en el tejido pulmonar». En ese sentido, dijo que «si Ifenprodil estaba funcionando tan bien con la gripe aviar más letal del mundo, tal vez podamos ver un resultado similar en el COVID-19 (que es) menos letal». El Ifenprodil fue desarrollado originalmente por la francesa Sanofi a principios de la década de los años 70 como un tratamiento para la «claudicación intermitente», un trastorno de circulación sanguínea. Sin embargo, dijo Moreau, terminó siendo aprobada en Japón y Corea del Sur como fármaco neurológico para tratar el mareo y el vértigo, pero «basado en su mecanismo de acción», Algernon determinó que puede tratar también «enfermedades graves del pulmón». Ahora, la canadiense ha presentado nuevos derechos de propiedad intelectual a nivel mundial para NP-120 (Ifenprodil) para el tratamiento de enfermedades respiratorias y está trabajando para desarrollar una fórmula inyectable y de liberación lenta. El ejecutivo dijo que Algernon está en una «carrera con varios caballos», porque también investigan el Ifenprodil para otra enfermedad grave del pulmón llamada fibrosis pulmonar idiopática (FPI) y también tos crónica. «Así que tenemos dos ensayos clínicos de fase 2 con tres indicaciones de enfermedades», precisó. Las vacunas requieren tiempo Moreau por otro lado expresó preocupación por un desarrollo apresurado de vacunas contra la COVID-19, una enfermedad que solo en Estados Unidos ha ocasionado la muerte de más 163.000 personas y contagiado a más de 5 millones. «Si van a desarrollar algo que se le dará a miles de millones de personas, es mejor que sepan lo que hacen y eso lleva tiempo», subrayó. Hizo alusión a las palabras del director ejecutivo de Merck, Kenneth Frazier, quien describió que sólo se han desarrollado siete vacunas «verdaderamente nuevas» en los últimos 25 años. Además, dijo que ya hay un problema con la gente renuente a usar mascarillas y opinó que mucho menos querrán una vacuna, especialmente, alguna que se haya apresurado. «La naturaleza humana es encontrar una solución rápida que elimine un problema; sin embargo, podemos enfrentarnos a tener que aceptar un enfoque diferente, como el VIH, que se trata con un cóctel de medicamentos», precisó. Manifestó que mientras el mundo trabaja en una vacuna, también debemos buscar una posible respuesta terapéutica como el Ifenprodil y otras que pueden terminar siendo combinatorias con otros tratamientos. Moreau expresó además que hay «mucho que aprender» del patógeno, especialmente sobre cómo funciona la inmunidad «ya sea a corto o largo plazo» o si el nuevo coronavirus mutará como la gripe. La COVID-19 dejó ver «lo poco preparados que estábamos para una pandemia, a pesar de los años de advertencias de los expertos en salud mundial», subrayó.

Las cinco manifestaciones del coronavirus en la piel

Seis meses después de que aparecieran los primeros brotes masivos en Europa, aún queda mucho por saber de la Covid-19. Cada semana, prácticamente cada día, aparece alguna investigación que arroja algo de luz sobre la naturaleza, composición y afecciones de un virus al que se está combatiendo a fuerza de ensayo y error. La mayoría de síntomas parecen claros, y así lo reflejan las estadísticas (fiebre, tos seca, cansancio, pérdida de gusto y olfato), pero hay otras manifestaciones que generan inquietud y que son igualmente atribuibles al coronavirus: las dermatológicas. A primeros del mes de mayo, el estudio Covid Piel señaló hasta cinco reacciones de nuestra piel que podían considerarse como síntoma o consecuencia de la Covid-19. En dicho estudio participaron casi un centenar de dermatólogos españoles y estuvo liderado por Cristina Galván Casas, del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario de Móstoles en Madrid, Alba Català Gonzalo, del Servicio de Dermatología y Venereología del Hospital Plató de Barcelona y Gregorio Carretero Hernández, del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Gran Canaria Doctor Negrín de Las Palmas de Gran Canaria. En el estudio se señalaron cinco manifestaciones o síntomas atribuibles al coronavirus que, ahora que estamos en verano, conviene tener identificados para no caer en falsas alarmas o, por el contrario, dejar correr por desconocimiento. El análisis evaluaba 375 casos y dicha muestra permitió establecer cinco patrones de manifestaciones cutáneas: erupciones similares a sabañones en zonas acrales (19%); erupciones vesiculosas (9%); lesiones urticariformes (19%); erupciones máculo-pápulosas (47%) y livedo-reticularis o necrosis (6%). 1.- Las erupciones acrales similares a sabañones (manos y pies) aparecían como áreas de eritema o violáceas, vesículas y pústulas. Son frecuentemente asimétricas. Este tipo de lesiones se detectó en el 19% de los casos, en pacientes más jóvenes, en las etapas tardías del proceso Covid-19, con una duración de 12,7 días y estaban asociados a un pronóstico menos grave. 2.- Las erupciones vesiculosas, detectadas en el 9% de los casos, se vieron principalmente en el tronco. Consistían en pequeñas vesículas monomórficas (lesiones muy similares entre ellas) a diferencia de las que aparecen en la varicela que son polimórficas. En ocasiones asentaban en las extremidades y podían tener contenido hemorrágico, agrandarse o diseminarse. El estudio demostró que este tipo de manifestación se asocia a una gravedad intermedia y es más frecuente en pacientes de edad media. Suelen durar unos diez días y aparecer junto con los síntomas generales, en ocasiones antes que ellos. 3.- Las lesiones urticariformes, el tercer tipo de patrón, se registraron en el 19% de los casos y se vieron principalmente en el tronco o dispersas por el cuerpo, en algún caso en las palmas de las manos. Su duración media es de 6,8 días. Suelen producir intenso picor. 4.- Máculo-pápulas, las manifestaciones más frecuentes, fueron detectadas en el 47% de los casos, el cuadro dermatológico es con frecuencia similar al de otras infecciones víricas. En ocasiones muestran patrones específicos, como la distribución peri-folicular, o similar a pitiriasis rosada o eritema multiforme. Duran 8 o 9 días de media. También se han visto en pacientes más graves. 5.- Por último, las lesiones que orientan a obstrucción vascular, cómo la livedo-reticularis y la necrosis, se encontraron en el 6% de los casos. Se trata de unas marcas en la piel que recuerdan a una red, antes eran típicas por el uso de braseros. Aparecieron en los pacientes de más edad y más graves (en este grupo se registró un 10% de mortalidad). Los pacientes mostraron grados diferentes de afectación, incluyendo áreas de isquemia acral o en el tronco. Sin embargo, las manifestaciones Covid-19 en este grupo fueron más variables, cómo es el caso de la livedo reticular transitoria en pacientes jóvenes con buena evolución del proceso.

El estrés dispara la alopecia durante la pandemia

Durante esta pandemia que estamos sufriendo como consecuencia del coronavirus son muchos los efectos negativos que repercuten en la salud de las personas -y no solo los que se han contagiado del virus-. Uno de los más comunes es la caída del cabello pero, ¿por qué? «Cuando vivimos una época estresante en la cual no dormimos bien o estamos más agobiados propiciamos la caída del pelo y esta ha sido la sensación que muchas personas han sufrido durante el confinamiento y ahora al no ver el final de la pandemia», comenta para ABC Claudia Bernárdez, dermatóloga del grupo Pedro Jaén. «También el hecho de haber modificado los hábitos y rutinas de sueño, trabajo, alimentación y deporte han afectado al ciclo del cabello», añade. Pero lo que más ha sorprendido a los dermatólogos está el hecho de que esta pérdida de pelo ha afectado en mayor medida a las personas que han padecido el Covid-19. «Son cuadros denominados efluvio telógeno agudo, típicos unos meses después tras un cuadro de enfermedad severa, en este caso el coronavirus», explica la doctora Bernárdez. «Los pacientes que lo han pasado empiezan a notar al cabo de 4-8 semanas que el pelo comienza a caer de forma llamativa, sin embargo no deben aparecer zonas de calva ni áreas rojas en el cuero cabelludo», informa. «En ese caso, es importante consultar al dermatólogo especialista para descartar otras patologías con tratamientos específicos», advierte. Para a todas aquellas personas que estén sufriendo la caída del cabello, la doctora Bernárdez recomienda llevar una vida lo más equilibrada posible: «El principal consejo es que intenten llevar esta época lo mejor posible. Ya no estamos encerrados pero siguen habiendo muchos cambios en nuestro estilo de vida. Ahora incluso es más importante asegurarse de mantener una dieta sana que incluya proteínas y vitaminas variadas», y por tanto es muy recomendable «el ejercicio físico que nos permita descargar tensiones y sentirnos mejor». Además, si se nota una notable caída de cabello habría que «aumentar el lavado del pelo para que así no se acumule y no nos agobie ver muchos pelos en la ducha», además de usar productos específicos como «champús hidratantes y respetuosos con nuestro pelo para que este no se reseque». Sí convienen los expertos en señalar que, en aquellos casos en los que la caída se llegue a observar como una disminución de densidad o no cese», lo ideal es acudir a una consulta para poder determinar las causas de la pérdida de cabello.

Los alimentos ultraprocesados alteran la flora intestinal que nos ayuda a estar sanos

Muchas patologías crónicas están relacionadas con una mala dieta, sobre todo con la ingesta de productos ultraprocesados. También con una disfunción de la comunidad de microorganismos instalada en nuestro tracto digestivo (microbiota intestinal): obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, cánceres, enfermedades psicológicas y digestivas. Estas asociaciones, observadas por científicos de disciplinas diferentes pero complementarias, nos llevan a preguntarnos acerca de los vínculos que se han forjado, a lo largo de la evolución, entre los factores abióticos (las características de nuestros alimentos) y los bióticos (microorganismos) del ecosistema intestinal humano. Si la alimentación tiene un impacto en nuestra salud, en parte es porque afecta a la diversidad de la microbiota intestinal y a sus actividades. También es importante tener una dieta variada, rica en frutas, verduras y otros productos vegetales cuyo contenido nutricional debe ser lo más parecido posible al de antes de su recolección. ¿Cuáles son los nutrientes de los vegetales? Su pared forma una compleja red compuesta principalmente de polímeros de carbohidratos (hasta un 90 % de celulosa, hemicelulosa, pectinas), pero también de polímeros no carbohidratos (lignina, proteínas, lípidos), minerales y diversas sustancias que varían dependiendo de la especie. Es en los primeros donde se concentra gran parte de la energía procedente de la fotosíntesis. Estructura esquemática de la pared vegetal. - Autor La cohesión entre los componentes de la pared está garantizada por enlaces químicos cuya complejidad aún no está del todo clara. Sin embargo, se sabe que está formada por una agrupación de microfibrillas de celulosa, que se insertan en una matriz de hemicelulosa y pectina. La pared también contiene lignina: esta aumenta su rigidez y le da una gran resistencia mecánica y química. Finalmente, dependiendo de la especie, se observa una mineralización (sílice, calcio) o una gelificación (gomas, mucílagos) de las paredes, por acumulación de sustancias que se depositan por incrustación o adcrustación (ceras, suberinas, cutina, esporopolenina). La matriz vegetal, alimento de la microbiota La celulosa es un homopolímero lineal constituido por unidades de D-glucosa. El grado de polimerización está comprendido entre 250 y 15 000, y el ensamblaje en paralelo de 16 a 18 cadenas de celulosa constituye una microfibrilla. Cada microfibrilla presenta zonas cristalizadas, bien estructuradas, y otras regiones llamadas amorfas donde las cadenas no están bien ordenadas. En cuanto a las fibras, son estructuras de macrofibrillas formadas por la asociación de microfibrillas. La hemicelulosa, por otro lado, es un heteropolímero. Se une a las microfibrillas de celulosa, en las que puede estar atrapada, mediante puentes de hidrógeno. Su estructura se caracteriza por una cadena lineal principal de glucosa, manosa o xilosa. La mayoría de las cadenas principales están conectadas y contienen pentosas, hexosas y ácidos urónicos. Dependiendo de su estructura primaria, se dividen en cuatro grupos: xiloglucanos (xilanos y arabinoxilanos), manoglucanos (glucomananos y galactomananos), β-glucanos y xiloglucanos, cuya proporción varía según la especie vegetal y el tejido biológico. La pectina, otro compuesto esencial en la pared de la planta, es rica en ácido galacturónico (70 % de la molécula). Se pueden encontrar hasta diecisiete monosacáridos diferentes, con más de veinte tipos de enlaces. Además, puede estar fuertemente esterificada por grupos metilo y acetilo: existen, por tanto, pectinas altamente metiladas (DM > 50 %) y poco metiladas (DM < 50 %). Por último, los polímeros pécticos se clasifican en tres grupos: homogalacturonanos (HG), ramnogalacturonanos I (RGI) y ramnogalacturonanos II (RGII), aunque pueden sustituirse, en raras ocasiones, por otros galacturonanos (xilogalacturonanos y apiogalacturonanos). Más tratamientos, menos fibra Los tratamientos tecnológicos —como el refinado de granos o el prensado de frutas- reducen el contenido de fibra de los productos vegetales. En los alimentos ultraprocesados, que a menudo consisten en recombinaciones de ingredientes purificados junto con aditivos, el contenido se reduce considerablemente. Se calcula que los franceses ingieren unos 20 g de fibra al día, cuando lo recomendable es consumir unos 30 g. Cabe señalar que, tomada en forma de suplementos dietéticos, la fibra no tiene la complejidad estructural ni, por tanto, la riqueza de los productos naturales. La ingesta de fibra es insuficiente con respecto a las necesidades de nuestra microbiota intestinal. No obstante, esta microbiota desempeña numerosas funciones esenciales. En los humanos, como en el resto de los animales, se caracteriza por su gran diversidad (hay varios cientos de especies pertenecientes a Archaea y Bacteria, pero también virus de bacterias). Es, además, responsable de las funciones básicas que solo los microorganismos pueden realizar, como la digestión de los principales componentes de las plantas y la síntesis de vitaminas, pero también de la producción de varios metabolitos, como el butirato, que constituye una fuente de energía para las células del epitelio intestinal y cuyo papel protector contra el cáncer de colon está bien estudiado. Un trabajo en cadena para digerir la fibra La microbiota intestinal no se distribuye uniformemente a lo largo del tracto digestivo. De hecho, su concentración y diversidad son máximas (10 mil millones de células por mililitro de contenido) en el colon, y ahí es donde se digieren las fibras vegetales aportadas por las frutas y verduras. En el intestino delgado, la comunidad microbiana es mucho menos abundante, y participa principalmente en el desarrollo y la estimulación de nuestro sistema inmunológico. Debemos destacar que la digestión de la fibra vegetal solo es procesada por microorganismos. Porque, excepto estos últimos, todos los seres vivos, incluido el ser humano, carecemos de las enzimas que llevan a cabo la degradación de los diversos polímeros que la componen, es decir, celulosa, hemicelulosa y pectinas. El proceso es complejo. En él intervienen varios grupos microbianos, organizados en cadena trófica para contrarrestar la gran especialización de los microorganismos. Esta cadena asegura la circulación de la materia (y, por tanto, de la energía bioquímica) entre los diversos componentes del ecosistema, asegurando su cohesión y estabilidad, y se lleva a cabo en varias etapas. En la primera, los microorganismos hidrolíticos (fibrolíticos) degradan los poliholósidos de las paredes vegetales y liberan moléculas fermentables simples, principalmente numerosos fragmentos osídicos. A continuación, con la ayuda de otras bacterias, que componen el segundo eslabón de la cadena alimentaria, estas especies hidrolíticas utilizan los compuestos solubles como fuentes de energía para la fermentación. Estos procesos generan ácidos grasos de cadena corta (AGCC), metabolitos intermedios (ácidos láctico, succínico y fórmico) y gases (H2 y CO2). Mientras que los primeros son fuentes conocidas de energía para los seres humanos, los segundos son consumidos rápidamente por las bacterias. El hidrógeno es utilizado por los microorganismos hidrogenotróficos, que constituyen el tercer eslabón de la cadena. Finalmente, dependiendo de cada individuo, encontramos arqueas que reducen el CO2 en metano, bacterias que crean acetato, y otros microorganismos que producen sulfuro de hidrógeno. ¿Por qué es importante la diversidad microbiana? La respuesta radica principalmente en la multitud de funciones que debe realizar la microbiota para degradar y fermentar los alimentos. Pero también debemos tener en cuenta las otras funciones que desempeña, igualmente cruciales para nuestra nutrición y nuestra salud: estimulación del sistema inmunológico, producción de vitaminas, producción de metabolitos esenciales para nuestro sistema cardiovascular y nuestro cerebro. En definitiva, las diferentes comunidades microbianas están muy especializadas en las funciones que desarrollan. Dentro de cada grupo funcional, las especies ocupan nichos ecológicos que varían dependiendo de ciertos parámetros. En primer lugar, en función de las características fisiológicas: afinidad por el sustrato, eficiencia energética, energía de mantenimiento, capacidad de adhesión del sustrato, resistencia a la acidez, respuesta a los gradientes de concentración de sustrato, etc. A continuación, dependiendo de la naturaleza de las muchas interacciones que las especies han forjado entre ellas: competencia, sinergia, transferencia de hidrógeno, complementariedad nutricional. La complejidad de las estructuras vegetales, su gran heterogeneidad, sus propiedades, la diversidad de los enlaces químicos, tanto dentro de los polímeros como entre ellos, o incluso la propia diversidad de los compuestos de los tejidos vegetales requieren por parte de los microorganismos una amplia variedad de estrategias y mecanismos perfectamente adaptados: adherencia a las fibras, debilitamiento y deconstrucción de tejidos, y multiplicidad y complementariedad de las enzimas hidrolíticas. Estos mecanismos, que difieren de una especie a otra, son complementarios. Se basan en una organización espacial, funcional y metabólica de las especies microbianas, con innumerables nichos ecológicos correspondiente cada uno de ellos a un biotipo microbiano específico. ¿Cuál es el impacto de los alimentos ultraprocesados? Por su naturaleza, presentación, cantidades y frecuencia con la que se ingiere, todo alimento tiene necesariamente un impacto en el equilibrio de la microbiota intestinal. De él depende el suministro de nutrientes y energía a la comunidad de microorganismos. Al ser degradado y fermentado, actúa sobre los parámetros fisicoquímicos del medio, los cuales, a su vez, condicionan todo el equilibrio de las poblaciones de microbios. Desde este punto de vista, un alimento ultraprocesado no tiene las mismas propiedades que un producto natural. Si bien puede tener una composición de macronutrientes equivalente, a menudo carece del efecto «matriz». Además, dado que las interacciones entre sus compuestos y su contenido en fibra no son los mismos, no ofrece un número tan elevado de nichos ecológicos. Esto alterará el flujo de energía en el ecosistema. Como resultado, la naturaleza y la concentración de metabolitos formados por bacterias será diferente (por ejemplo, con menos AGCC). Por último, al igual que los edulcorantes y emulsionantes, algunos aditivos pueden alterar el equilibrio microbiano. Disminución de la diversidad de microbiomas intestinales humanos entre las diferentes poblaciones: promedio de genes bacterianos observados por individuo en monos salvajes y en poblaciones humanas (las barras de error corresponden a IC al 95 % y los asteriscos indican diferencias significativas con P < 0,001). Según Moeller et al. (2014). D’après Moeller et al. (2014) - Autor Se sabe que la microbiota de los grandes simios (gorilas, bonobos, chimpancés) es mucho más variada que la de los humanos. También es rica en Fibrobacter, un género bacteriano fuertemente involucrado en la degradación de los poliholósidos vegetales, mientras que la microbiota humana puede contener muchos Bacteroides, bacterias implicadas en la digestión de proteínas y grasas. Estas diferencias pueden explicarse por los cambios en la dieta, pues los grandes simios se alimentan principalmente de alimentos vegetales naturales. En cuanto a la disminución de la diversidad, es más pronunciada en los países altamente industrializados, especialmente en los Estados Unidos, donde la proporción de productos ultraprocesados en la alimentación es mayor que en Europa o Asia. En general, a lo largo de la evolución, los seres humanos han reducido su capacidad para digerir compuestos vegetales. La consiguiente pérdida de diversidad en la microbiota intestinal disminuye la resistencia a los problemas alimentarios o ambientales, haciéndola más vulnerable. Como acabamos de mencionar en este artículo, existe por tanto un fuerte vínculo entre las características de nuestros alimentos y nuestra microbiota intestinal. Por los metabolitos que produce al descomponer lo que comemos, esta colonia de microbios afecta directamente a nuestra nutrición. Pero su funcionamiento depende de la naturaleza y de las propiedades de los alimentos, y especialmente de su matriz fibrosa. Tal hallazgo, consensuado entre los microbiólogos, da fuerza al discurso de los nutricionistas: estos recomiendan la ingesta de productos vegetales poco procesados y muy variados (la regla de las 3 V) con el fin de aportar una gran cantidad de diferentes fibras a la microbiota, en una forma de matriz preservada. Pero, por supuesto, existen otros parámetros que pueden alterar el funcionamiento de la microbiota como terapia antibiótica y estrés. Por lo tanto, debemos evitar que sus efectos se acumulen o, peor aún, que actúen en sinergia. Una visión holística de las cuestiones alimentarias (el efecto «matriz» de los alimentos, los modos de producción y de consumo), el estilo de vida y la salud es, ahora más que nunca, algo indispensable. Autores: Anthony Fardet es miembro del comité científico de Siga y experto para Wuji & co y recibió finaciación de MOM en 2018. Gérard Fonty es presidente de la asociación GREFFE. Este artículo fue publicado originalmente en francés en The Conversation. <img src="https://counter.theconversation.com/content/143761/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced" alt="The Conversation" width="1" height="1" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important" />

La tasa media de posibilidad de transmisión del Covid-19 en un tren es del o,32%

Basándose en las rutas de alta velocidad de China, los investigadores descubrieron que para los pasajeros del tren sentados dentro de tres filas (a lo ancho) y cinco columnas (a lo largo) de una persona infectada (paciente índice), entre el cero y el diez por ciento (10,3) contrajeron la enfermedad. La tasa media de transmisión de estos viajeros fue del 0,32 por ciento. El estudio, de la Universidad de Southampton (Reino Unido)en colaboración con la Academia China de Ciencias, la Academia China de Electrónica y Tecnología de la Información y el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades, también demostró que los pasajeros que viajaban en asientos directamente adyacentes a un infectado sufrían el mayor nivel de transmisión, con un promedio del 3,5 por ciento de contracción de la enfermedad. Para los que estaban sentados en la misma fila, la cifra fue del 1,5 por ciento. La «tasa de ataque» de cada asiento (el número de pasajeros de un asiento determinado diagnosticados con COVID-19, dividido por el número total de pasajeros que viajaban en el mismo asiento) aumentó en un 0,15 por ciento por cada hora que una persona viajaba con un positivo de COVID-19. En el caso de las personas que ocupaban los asientos contiguos, esta tasa de aumento fue mayor, del 1,3 por ciento por hora. Sólo el 0,075 por ciento de las personas que utilizaban un asiento previamente ocupado por un infectado contrajeron la enfermedad Curiosamente, en su trabajo, publicado en la revista «Clinical Infectious Diseases», los investigadores encontraron que solo el 0,075 por ciento de las personas que utilizaban un asiento previamente ocupado por un infectado contrajeron la enfermedad. El equipo de investigación utilizó un sofisticado modelo para analizar los datos anónimos de itinerarios e infecciones relacionados con los pasajeros de los trenes de la red de alta velocidad de China. Esto incluyó a quienes tenían covid-19 en el momento del viaje y a sus contactos cercanos (que mostraron síntomas dentro de los 14 días del viaje). Los datos, que abarcaban un período comprendido entre el 19 de diciembre de 2019 y el 6 de marzo de 2020, incluían a 2.334 pacientes de índice y 72.093 contactos cercanos. La duración del viaje osciló entre menos de una hora y ocho horas. «Nuestro estudio muestra que aunque hay un mayor riesgo de transmisión de covid-19 en los trenes, la ubicación del asiento de una persona y el tiempo de viaje en relación con una persona infectada puede marcar una gran diferencia en cuanto a si se transmite. Los resultados sugieren que durante la pandemia es importante reducir la densidad de pasajeros y promover medidas de higiene personal, el uso de cubiertas faciales y posiblemente realizar controles de temperatura antes de embarcar», explica el autor principal del estudio, Shengjie Lai. Los resultados sugieren que durante la pandemia es importante reducir la densidad de pasajeros y promover medidas de higiene personal, el uso de cubiertas faciales y posiblemente realizar controles de temperatura antes de embarcar Los investigadores concluyen que, dadas las «tasas de ataque» estimadas para los pasajeros de la misma fila que un infectado, se requiere una distancia social segura de más de un metro para una hora de viaje juntos. Después de dos horas de contacto, consideran que una distancia de menos de 2,5 metros puede ser insuficiente para evitar la transmisión. «Nuestra investigación es la primera en cuantificar el riesgo individual de transmisión de covid-19 en el transporte público basado en los datos de las investigaciones epidemiológicas de los casos de enfermedad y sus contactos cercanos en los trenes de alta velocidad. Demuestra que el riesgo de transmisión no sólo está relacionado con la distancia de una persona infectada, sino también con el tiempo en su presencia. Esperamos que pueda ayudar a informar a las autoridades de todo el mundo sobre las medidas necesarias para protegerse del virus y, a su vez, ayudar a reducir su propagación», concluye otro de los autores, Andy Tatem.

Identifican cinco biomarcadores en sangre que marcan mayor probabilidad de gravedad del Covid-19

Investigadores de la Universidad George Washington (Estados Unidos) han encontrado cinco biomarcadores en la sangre asociados con mayores probabilidades de deterioro clínico y muerte en los pacientes de Covid-19. Publicados en la revista 'Future Medicine', estos hallazgos ayudarán a los médicos a predecir mejor los resultados de los pacientes de Covid-19. "Cuando comenzamos a tratar a los pacientes con coronavirus, vimos que mejoraban o empeoraban, pero no sabíamos por qué. Algunos estudios iniciales habían salido de China mostrando que ciertos biomarcadores estaban asociados con malos resultados. Había un deseo de ver si eso era cierto para nuestros pacientes", explica el líder de la investigación, Juan Reyes. El equipo de investigación evaluó a 299 pacientes diagnosticados con Covid-19 entre el 12 de marzo y el 9 de mayo de 2020. De estos pacientes, 200 tenían los cinco biomarcadores evaluados: IL-6, dímero D, CRP, LDH y ferritina. Los niveles elevados de estos biomarcadores se asociaron con la inflamación y el trastorno hemorrágico, mostrando un aumento independiente del riesgo de admisión en la UCI, apoyo ventilatorio invasivo y muerte. Las mayores probabilidades de muerte ocurrieron cuando el nivel de LDH fue mayor de 1200 unidades/l y el nivel de dímeros D fue mayor de 3 ug/ml. "Esperamos que estos biomarcadores ayuden a los médicos a determinar la agresividad con la que deben tratar a los pacientes, si un paciente debe ser dado de alta y cómo controlar a los pacientes que se van a casa, entre otras decisiones clínicas", comenta otro de los autores, Shant Ayanian. Edad, estado inmunológico y enfermedades Actualmente, los médicos determinan el riesgo de deterioro y muerte de Covid-19 en función de la edad y de ciertas condiciones médicas subyacentes, como tener un estado inmunológico comprometido, obesidad y enfermedades cardíacas. Realizar un simple análisis de sangre a los pacientes ingresados, y luego tomar decisiones basadas en los biomarcadores presentes, puede ayudar aún más a la toma de decisiones clínicas.

El BOE actualiza la lista de medicamentos válidos contra el coronavirus

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ha actualizado la lista de fármacos considerados "esenciales" para tratar la Covid-19, entre los que incluye el antiviral Remdesivir. Lo publica este sábado el Boletín Oficial del Estado (BOE), que recuerda que la Aemps, dependiente del Ministerio de Sanidad, determinó los medicamentos considerados esenciales en la gestión de la crisis sanitaria en una resolución del pasado 19 de junio, que ya establecía un listado. No obstante, la progresión de la enfermedad en España y el conocimiento científico alcanzado durante los meses de pandemia, prosigue la resolución de hoy del BOE, requieren recoger «los medicamentos que en el momento actual se consideran esenciales para el tratamiento de los pacientes» con coronavirus. Entre estos medicamentos, la Aemps ha incluido el antiviral Remdesivir -utilizado contra el ébola-, que ya había sido aprobado por la Unión Europea el mes pasado La Aemps ya había recomendado la comercialización de este fármaco para el tratamiento de la COVID-19 en adultos y adolescentes, y la comunidad médica aplaudió entonces la decisión por considerar que se trata de un medicamento que ya ha acreditado eficacia y seguridad. Vea la lista completa aquí. Listado de todos los fármacos Anakinra 100 mg inyectable 0,67 ml jeringa precargada. Azitromicina 500 mg inyectable perfusión. Azitromicina 1000 mg solución/suspensión oral sobre. Azitromicina 150 mg solución/suspensión oral sobre. Azitromicina 200 mg/5 ml solución/suspensión oral. Azitromicina 250 mg cápsula. Azitromicina 250 mg comprimido. Azitromicina 250 mg solución/suspensión oral sobre. Azitromicina 500 mg comprimido. Azitromicina 500 mg inyectable perfusión. Azitromicina 500 mg solución/suspensión oral sobre. Azitromicina 1000 mg solución/suspensión oral sobre. Bemiparina sodio (3.500 UI) inyectable 0,2 ml jeringas precargadas. Bromuro ipratropio 20 microgramos/dosis inhalación pulmonar. Bromuro ipratropio 250 microgramos inhalación pulmonar 1 ml. Bromuro ipratropio 250 microgramos inhalación pulmonar 2 ml. Bromuro ipratropio 500 microgramos inhalación pulmonar 2 ml. Cefditoreno 200 mg comprimido. Otras medicinas del listado - EFE Cefditoreno 400 mg comprimido. Ciclosporina 25 mg cápsula. Ciclosporina 50 mg cápsula. Ciclosporina 50 mg/ml solución perfusión. Ciclosporina 100 mg cápsula. Cisatracurio besilato 2 mg/ml inyectable 10 ml. Cisatracurio besilato 2 mg/ml inyectable 2,5 ml. Cisatracurio besilato 2 mg/ml inyectable 5 ml. Cisatracurio besilato 5 mg/ml inyectable 30 ml. Clonazepam 1 mg inyectable 1 ml. Dexametasona 1 mg comprimidos. Dexametasona 4 mg comprimidos. Dexametasona 8 mg comprimidos. Dexametasona 20 mg comprimidos. Dexametasona 40 mg comprimidos. Dexametasona 4mg inyectable 1 ml. Dexametasona 40 mg inyectable 5 ml. Dexmedetomidina 100 microgramos/ml inyectable perfusión 10 ml. Dexmedetomidina 100 microgramos/ml inyectable perfusión 2 ml. Dexmedetomidina 100 microgramos/ml inyectable perfusión 4 ml. Diazepam 5 mg líquido rectal. Diazepam 10 mg líquido rectal. Dobutamina 250 mg inyectable perfusión 20 ml. Dopamina 200 mg inyectable 5 ml. Enoxaparina sodio 40 mg (4.000 UI) inyectable 0,4 ml jeringa precargada. Enoxaparina sodio 40 mg (4.000 UI) inyectable 0,4 ml. Fentanilo 50 microgramos/ml inyectable 3 ml. Haloperidol 5 mg inyectable 1 ml. Levomepromazina 25 mg inyectable 1 ml. Metilprednisolona 1.000 mg inyectable. Metilprednisolona 125 mg inyectable. Metilprednisolona 250 mg inyectable. Metilprednisolona 500 mg inyectable. Metilprednisolona 40 mg inyectable. Metilprednisolona 20 mg inyectable. Midazolam 5 mg inyectable 1 ml. Midazolam 5 mg inyectable 5 ml. Midazolam 15 mg inyectable 3 ml. Midazolam 25 mg inyectable 5 ml. Midazolam 50 mg inyectable 10 ml. Midazolam 50 mg inyectable 50 ml. Midazolam 100 mg inyectable 100 ml. Midazolam 100 mg inyectable 20 ml. Norepinefrina (noradrenalina) 1 mg/ml. Norepinefrina (noradrenalina) 2 mg/ml. Norepinefrina (noradrenalina) 5 mg/ml inyectable 50 ml. Propofol 5 mg/ml inyectable 20 ml. Propofol 10 mg/ml inyectable 100 ml. Propofol 10 mg/ml inyectable 20 ml. Propofol 10 mg/ml inyectable 50 ml jeringa precargada. Propofol 10 mg/ml inyectable 50 ml. Propofol 20 mg/ml inyectable 20 ml. Propofol 20 mg/ml inyectable 50 ml jeringa precargada. Propofol 20 mg/ml inyectable 50 ml. Remdesivir 100 mg polvo para solución para perfusión. Remdesivir 100 mg solución para perfusión 20 ml. Remifentanilo 1 mg inyectable. Remifentanilo 2 mg inyectable. Remifentanilo 5 mg inyectable. Rocuronio 10 mg/ml inyectable 10 ml. Rocuronio 10 mg/ml inyectable 5 ml. Rocuronio 2,5 mg/ml inyectable 2,5 ml. Salbutamol 100 microgramos/dosis inhalación pulmonar. Salbutamol 100 microgramos/dosis inhalación pulmonar (polvo). Sarilumab 150 mg inyectable 1,14 ml pluma precargada. Sarilumab 200 mg inyectable 1,14 ml jeringa precargada. Sarilumab 200 mg inyectable 1,14 ml pluma precargada. Siltuximab 100 mg polvo para solución para perfusión. Tocilizumab 162 mg inyectable 0,9 ml jeringa precargada. Tocilizumab 162 mg inyectable 0,9 ml pluma precargada. Tocilizumab 20 mg/ml inyectable perfusión 10 ml. Tocilizumab 20 mg/ml inyectable perfusión 4 ml».
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