Economía
Impulsa Balears lleva a “parlem d’indústria” una lectura
estratégica del ciclo industrial 2018 –2025

Impulsa Balears lleva a “parlem d’indústria” una lectura estratégica del ciclo industrial 2018 –2025

Actualizado el 13/05/2026 13:33                Compartir

IMPULSA BALEARS ha defendido en la jornada “Parlem d’Indústria”, celebrada en el Centre BIT de Inca, que el próximo ciclo industrial de Balears no debería abordarse como una mera continuidad administrativa del plan vigente, sino como una oportunidad para redefinir con más ambición el papel de la industria dentro de la estructura productiva regional.

Durante su intervención, el director técnico de la Fundación, Antoni Riera, ha planteado que el periodo 2018 –2025 debe leerse menos como un cierre formal y más como una prueba de realidad sobre la capacidad del archipiélago para corregir sus fragilidades industriales de partida. Según ha señalado, “la cuestión decisiva ya no es solo cómo dar continuidad a un plan, sino desde qué idea de industria quiere Balears afrontar la próxima etapa y qué nivel real de ambición está dispuest a a sostener para hacerlo”.

La intervención ha partido del diagnóstico sobre el que se formuló el plan vigente: una industria con escasa presencia en la economía regional, un debilitamiento sostenido del segmento manufacturero, una base productiva de baja intensidad tecnológica y dificultades persistentes para competir en productividad y proyección exterior. A partir de ahí, Riera ha defendido “que el interés del ciclo 2018 –2025 no reside solo en describir lo ocurrido, sino en entender lo que ha demostrado ”.

En este sentido, la evolución reciente del secundario balear apunta a una base productiva que, aun conservando algunos focos de capacidad, no ha ganado la consistencia necesaria para alterar su debilidad estructural. Entre los principales resultados presentados, se ha destacado que el valor añadido bruto del sector se ha contraído un 12,2% en términos reales entre 2018 y 2024.

Riera ha subrayado, además, que “uno de los rasgos más expresivos del periodo es que, pese al aumento del empleo industrial (4,3%), la productividad laboral real se ha resentido con claridad ( -15,8%), hasta situarse en 46.525 euros por ocupado al final del ciclo ”. En términos nominales, la productividad del sector (72.211 euros) sigue claramente por debajo de la española (90.701 euros) y de la europea (93. 319 euros). Para la Fundación, esto confirma que el problema no ha sido solo de volumen, sino de capaci dad para transformar actividad en más valor, más eficiencia y mayor sofisticación productiva.

El análisis también ha puesto el foco en la posición relativa que la industria sigue ocupando en la economía balear. El secundario representa hoy apenas el 5,2% del valor añadido bruto regional, frente al 15,6% de España y el 19, 3% de la UE -27. En el caso de las manufacturas, el peso cae al 2,5%, muy por debajo del 11,9% estatal y del 1 5,9 % europeo.

Esta debilidad se reproduce también en términos empresariales: el 88,6% de las empresas industriales de Balears cuenta con un máximo de nueve asalariados.

En el ámbito exterior, la Fundación ha señalado que la industria balear ha reforzado su superávit comercial, que ha pasado de 140,1 millones de euros en 2018 a 841,2 millones en 2025, y ha ampliado el número de empresas exportadoras, de 303 a 337. Sin emba rgo, solo el 12,4% del tejido industrial vende parte de su producción al exterior, con un valor medio de exportación muy reducido (0,55 millones de euros, frente a 9,37 millones en España).

A partir de esta evidencia, Riera ha defendido “que el ciclo ha mostrado más capacidad para administrar la fragilidad que para corregirla ”. Por ello, no ha dudado en señalar los límites estructurales que continúan pesando sobre el tejido productivo balear: un perfil manufacturero todavía poco tecnológico, una elevada dependencia de actividades intensivas en recursos naturales y mano de obra, dificultades para incorporar y aprovec har mejor la tecnología, menor adopción de determinadas TIC y desajustes persistentes entre las competencias disponibles y las necesidades del tejido industrial.

En palabras de Riera, “el reto de la industria balear no se resuelve acumulando instrumentos, sino afinando mejor el criterio con el que se decide qué capacidades reforzar, qué actividades priorizar y qué transformaciones merece la pena acelerar”. Y ha concretado esta orientación en torno a una lógica de seis principios de actuación que, según la Fundación, deberían ordenar el nuevo ciclo industrial: (i) orientar los recursos hacia los segmentos con mayor potencial de generar valor, (ii) ganar densidad empr esarial, (iii)situar la productividad en el centro, (iv) reforzar el espesor tecnológico y la capacidad de absorción, (v) mejorar la articulación entre talento y tejido productivo y (vi) anclar la política industrial en una lógica territorial y ecosistémica. Con motivo de esta participación, IMPULSA BALEARS ha elaborado un nuevo i|producción, que, bajo el título “Industria 2018 –2025: qué revela el ciclo que se cierra en Balears” , está disponible en la web de la Fundación . También ha aprovechado la ocasión para lanzar la nueva actualización de i|especialización, una base de datos interactiva que caracteriza la estructura productiva regional.

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