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GOB pide a Medio Ambiente que no fumigue masivamente contra la oruga peluda

GOB pide a Medio Ambiente que no fumigue masivamente contra la oruga peluda

Actualizado el 19/02/2019 06:34                Compartir

La oruga peluda (Lymantria dispar) es un insecto lepidóptero que en fase larvaria (oruga) se alimenta fundamentalmente de hojas y brotes de árboles del género Quercus, como la encina. Tiene una dinámica explosiva, bien estudiada partes de su distribución natural (zonas templadas de Europa, Asia y norte de África), que hace que periódicamente esta mariposa se multiplique de forma masiva llegando a defoliar los árboles.

Siendo una especie autóctona en el Mediterráneo, cuenta con un número importante de depredadores naturales (otros insectos, parásitos, aves y murciélagos) y por tanto las grandes explosiones poblacionales generan inmediatamente un crecimiento en las poblaciones de sus depredadores, de forma que la plaga se controla de forma natural. Así, está bien documentado un ciclo natural de aproximadamente siete años, en los que la población de la mariposa sería alta durante unos tres años, seguidos de cuatro con niveles mucho más bajos. En Menorca, donde la especie es bien conocida, se tiene constancia de esta dinámica de explosiones periódicas desde hace décadas, mucho antes de la adopción de los fitosanitarios para el tratamiento de masas forestales, y evidentemente los encinares han recuperado sin problemas después de cada episodio. Normalmente después de la defoliación las encinas Tonneins estar cubiertas de hojas al cabo de un mes.

El año pasado la lagarta peluda fue abundante en algunos encinares del plan de Mallorca, generando quejas vecinales y peticiones de intervención de algunos ayuntamientos. Cuando las cucarachas son pequeñas, se dejan colgar de un hilo de seda de forma que el viento las puede dispersar a distancias importantes. A raíz de ello, la Consejería de Medio Ambiente ha tramitado la declaración de plaga para poder actuar con diferentes métodos, entre ellos la fumigación aérea.

Ante esta situación, desde el GOB consideramos que:

- Esta especie forma parte de nuestros encinares, y que su dinámica está, afortunadamente, controlada de forma natural por parte de otros animales que se alimentan de los gusanos y de las mariposas. Conviene idò respetar este equilibrio dinámico y no realizar actuaciones que incluso podrían generar efectos negativos sobre los controladores naturales de la lagarta peluda.

- La intervención, si es que se considera bastante necesaria, debería limitarse fundamentalmente a la captura de machos con trampas de feromona para disminuir la capacidad reproductora de la población.

- La fumigación aérea, considerada por Medio Ambiente, nos parece injustificable, inconveniente y por lo tanto inaceptable. Recordemos que las fumigaciones aéreas con plaguicidas están prohibidas con carácter general en la UE (Directiva 2009/128 / CE, artículo 9.1) y sólo se pueden autorizar excepcionalmente cuando es estrictamente necesario y no hay alternativas viables. Aunque sea con fitosanitarios relativamente específicos como los preparados de Bacillus thuringiensis, la fumigación aérea podría afectar todas las mariposas de cualquier especie que se encuentren en el bosque en fase de crecimiento en el momento de la aplicación, y durante la primavera son muchas. Así, el impacto no sería nada selectivo, con consecuencias indeseables para el conjunto de la fauna forestal.

- En caso de que tenga que intervenir para reducir molestias graves en algún caso especial, por ejemplo a núcleos urbanos, proponemos actuar de forma puntual, con los fitosanitarios de menor impacto y de ninguna manera con fumigación masiva ni aérea.


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