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El Govern localiza los restos de dos víctimas en la exhumación del cementerio de Selva

El Govern localiza los restos de dos víctimas en la exhumación del cementerio de Selva

Actualizado el 24/05/2022 15:04                Compartir

La exhumación del cementerio de Selva ha permitido localizar los restos de dos víctimas mortales en la fosa común del recinto antiguo del cementerio, cuyas características y ubicación coinciden con las señaladas en el mapa de fosas de Mallorca y la documentación de la época, que aportaban información muy precisa sobre el lugar de inhumación de ambos cuerpos.

Se trataría, por tanto, y casi con total seguridad, de José Luis Santo Toribio del Castillo y Pedro Morro Payeras, las dos únicas víctimas de las que se tiene constancia que fueran enterradas en dicho espacio y cuya búsqueda motivó la intervención del cementerio.

Así lo ha anunciado esta mañana Juan Pedro Yllanes, vicepresident del Govern y conseller de Transición Energética, Sectores Productivos y Memoria Democrática, en una rueda de prensa celebrada en el propio cementerio y en la que también han participado Joan Rotger, alcalde de Selva; Almudena García-Rubio, antropóloga forense de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y Nicolau Escanillas, coordinador de los trabajos de exhumación.

«Todas las evidencias indican que los restos son los de José Luis Santo Toribio y Pedro Morro. Así lo indican las características del hallazgo, su ubicación justo donde lo teníamos documentado, su posición y su vestimenta», ha explicado el vicepresidente Yllanes, quien también ha señalado la importancia de «continuar realizando estos trabajos: continuar abriendo fosas, identificando víctimas y retornándolas a sus familiares». El vicepresidente del Govern ha recordado además que, con las de hoy, son ya 220 las personas asesinadas en las Illes durante la Guerra Civil y el franquismo cuyos restos han podido ser localizados.

La intervención del cementerio de Selva se enmarca en el III Plan de Fosas de la Guerra Civil y el Franquismo (2021-2022) del Govern de las Illes Balears y será la última de estas características que se realicé dentro del actual Plan de Actuaciones.

La ha llevado a cabo la Sociedad de Ciencias Aranzadi y ha tenido una duración de 4 días, durante los cuales se han realizado dos sondeos individualizados, de 2’7x1’1 metros en el primero de los casos, y de 2’2x1’4 metros el segundo, en los sectores concretos que describen el Mapa de Fosas de Mallorca y el Registro Civil de Selva como lugar de entierro de ambas víctimas: entre el pasillo central y la sepultura de Ca S’Hereu de Caimari.

La localización de la fosa de José Luis Santo Toribio ha sido posible gracias a la información recogida en la causa judicial 342/1936, documentada por la Asociación Memoria de Mallorca y recogida por Arnau Matas para el Mapa de Fosas de Mallorca, así como en los documentos oficiales de la época y disponibles en el Archivo Municipal a los que se ha podido acceder gracias a la colaboración de Cristina Mir y Antonia Bibiloni.

Según dicha causa, el cadáver de José Luis Santo Toribio fue hallado en la finca el Olivar de Son Ripoll la noche del 26 al 27 de agosto de 1936 con una herida por arma de fuego «con orificio de entrada en el mentón y de salida en la región occipital». Portaba camiseta blanca, pantalones negros y cinturón de piel. Su cadáver fue identificado por Pilar Martínez Carrasco, de 27 años, procedente de Cuenca, que reconoció el cuerpo de su amigo por los tatuajes de su brazo izquierdo: una cruz en «memoria de su madre Natalia», una hoz y un martillo, y otros más pequeños. Tras practicársele la autopsia, fue inhumado en la fosa común del cementerio de Inca con las ropas que vestía. También fue Pilar quien aportó la cédula personal de José Luis de 1935. En ella figuraba que era natural de Sevilla, hijo de Joaquín y Natalia, y tenía 25 años.

Asimismo, también ha sido clave la información sobre el lugar de enterramiento de Pedro Morro Payeras recogida en la entrada correspondiente del Registro Civil de Selva.

Los restos de los dos cuerpos hallados son compatibles con las víctimas buscadas

La Sociedad de Ciencias Aranzadi llevará a cabo en los próximos días, en un laboratorio instalado ex profeso en el propio cementerio de Selva, los análisis antropológicos que permitan confirmar los resultados. No obstante, y a la espera de dichos análisis, la localización exacta de los restos en el lugar señalado, así como sus características, permiten deducir que se trata, casi con total seguridad, de las víctimas buscadas.

Algunas de las evidencias, explican desde Aranzadi, que llevan a pensar en un resultado positivo son:

Respecto al sondeo uno, correspondiente a la fosa de José Luis Toribio del Castillo, que «el enterramiento tiene una orientación sureste-noreste, que es exactamente la contraria a la de los cinco enterramientos previos que han aparecido en el mismo lugar».

Además, el cuerpo, localizado a una cota de 1’40 metros, según lo previsto, aparece boca abajo y no hay restos de ataúd. «Fue enterrado boca abajo, con las piernas estiradas y los brazos estirados junto al cuerpo, y la cara apoyada sobre el lado izquierdo», ha explicado Almudena García-Rubio..

En la misma fosa se han recogido algunos botones y una hebilla metálica en la zona pélvica. Además está calzado «con unos zapatos, que llamaron la atención en la causa por ser, literalmente, "extraordinariamente poco habituales en las islas" y que también nos han llamado la atención a nosotros», destaca García-Rubio, y presenta una línea de fractura de origen peri mortem en la mandíbula.

En el sondeo dos, correspondiente a la fosa de Pedro Morro Payeras, el cuerpo, localizado también según lo previsto a una cota de 1’20 metros, y sin muestras de ataúd, «aparece decúbito supino, es decir, boca arriba, con el brazo derecho estirado y el brazo izquierdo flexionado y apoyado en la pared de la fosa. La pierna derecha también está ligeramente flexionada, una postura que no es la posición ritualizada habitual de los enterramientos ordinarios».

Se trataría, además, de un individuo de sexo masculino y joven «menor de 22 años, en base al estado de maduración activa visible en los huesos».

«La estratigrafía permite identificar que los dos fosas se corresponden con dos eventos coetáneos o prácticamente coetáneos en el tiempo, lo cual concuerda con la información que nos proporciona el registro civil para cada una de las víctimas», concluyen desde Aranzadi.

José Luis Santo Toribio del Castillo

Veinticinco años, estaba casado. Hijo de Joaquín y Natalia, natural de Sevilla y residente en Inca. De profesión feriante. Fue asesinado el 27 de agosto de 1936. Su cadáver fue descubierto en la finca el Olivar de Son Ripoll, en Selva, e inhumado en el cementerio municipal.

Pedro Morro Payeras

Veinte años. Residente en Campanet pero nacido en Sa Pobla. De profesión desconocida. Fue asesinado el 30 de agosto de 1936 e inhumado en la fosa común del cementerio municipal de Selva.

movi

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