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Una veintena de personas participan en Formentera en el taller de gestión emocional para personas mayores de 65 años

Una veintena de personas participan en Formentera en el taller de gestión emocional para personas mayores de 65 años

Actualizado el 24/03/2026 17:37                Compartir

Una veintena de personas mayores de 65 años residentes en la isla de Formentera han participado hoy, en el Centro de Día de Formentera, en el taller del grupo de herramientas para la gestión emocional organizado por la Dirección General de Salud Mental en colaboración con el Consell de Formentera.

La directora general de Salud Mental, Carme Bosch, y la consellera de Educación y Bienestar Social del Consell de Formentera, Cristina Costa, han asistido esta mañana al taller acompañadas por la directora de la residencia, María Victoria Cegarra, y la jefa del Servicio de Coordinación y Planificación en Salud Mental, Lola Gabaldón.

El taller ha sido impartido por Mónica Macrescu, licenciada en Psicología y Psicopedagogía, y con más de 35 años de experiencia ayudando a las personas a gestionar sus emociones y a mejorar su bienestar.

El objetivo de los más de 50 talleres de dos horas de duración que se están desarrollando en Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera es ayudar a las personas mayores a vivir de una forma más natural las emociones, enseñándoles a identificarlas, expresarlas y gestionarlas para reforzar su autonomía y bienestar emocional. Estos talleres ayudan a las personas mayores a reconocer sus emociones a través del cuerpo, aceptarlas como una parte natural de la vida y aprender a gestionarlas de forma sana y equilibrada.

Las personas mayores de 65 años forman parte de una generación que, en gran medida, creció en un contexto social y educativo en el que no se fomentaba ni la expresión ni la gestión de las emociones. Durante décadas, el modelo predominante priorizó la contención emocional, el silencio frente al sufrimiento y la resolución individual de los problemas, a menudo sin herramientas ni espacios para compartirlos.

Esta realidad ha tenido consecuencias importantes en cómo muchas personas de esta franja de edad afrontan situaciones de vulnerabilidad emocional, como la soledad, el duelo o los cambios vitales asociados al envejecimiento. La carencia de habilidades adquiridas para identificar, expresar y regular las emociones puede dificultar la búsqueda de ayuda y aumentar el riesgo de aislamiento.

En este sentido, varios estudios y programas de intervención han demostrado que el desarrollo de competencias emocionales —como el reconocimiento de las propias emociones, la comunicación asertiva o la gestión del estrés— es una herramienta clave en la prevención del suicidio. Facilitar estos aprendizajes en etapas avanzadas de la vida no solo es posible, sino también altamente efectivo.

Promover espacios seguros en los que las personas mayores puedan expresarse, compartir experiencias y adquirir recursos emocionales contribuye a mejorar su bienestar psicológico y a reforzar la red de apoyo. Apostar por la educación emocional a lo largo de toda la vida es, por tanto, una estrategia esencial para avanzar hacia una sociedad más saludable, empática y preventiva.

Este programa forma parte del desarrollo del Plan Estratégico para el Bienestar Emocional y la Salud Mental de las Illes Balears.


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