Diseñado un test ocular muy sencillo para detectar precozmente el glaucoma

A día de hoy conviven en el planeta cerca de 80 millones de personas –y en torno a un millón de españoles– con glaucoma, conjunto de 60 enfermedades oculares que conllevan una pérdida gradual de la visión –y en último término, a la ceguera– por una degeneración progresiva del nervio óptico. De hecho, el glaucoma se corresponde con la primera causa de ceguera irreversible en todo el mundo. Tal es así que, dada la ausencia de una cura, debe requerirse un diagnóstico precoz de la enfermedad para poder administrar tratamientos que prevengan la pérdida de visión. El problema es que los signos iniciales del glaucoma son inespecíficos, razón por lo que en la mayoría de los casos solo es diagnosticado cuando el paciente ya ha perdido parte de su capacidad visual. De ahí la importancia de un nuevo estudio dirigido por investigadores del Colegio Universitario de Londres (Reino Unido), en el que se describe un test ocular muy sencillo que posibilita la detección del glaucoma ya en sus fases iniciales. Como explica Francesca Cordeiro, directora de esta investigación publicada en la revista «Brain», «dado que los síntomas no son siempre aparentes, la detección precoz del glaucoma tiene una importancia vital. Y si bien la detección de esta enfermedad ha mejorado en los últimos años, la mayoría de pacientes ya ha perdido una tercera parte de su visión en el momento en el que son diagnosticados. En nuestro trabajo hemos sido capaces de mostrar, por primera vez, la muerte de células individuales y, así, detectar los primeros signos del glaucoma. Por tanto, y dado que aún no podemos curar esta enfermedad, nuestro test posibilita que los tratamientos puedan ser administrados antes de que aparezcan los síntomas. Además, también esperamos que nuestra prueba pueda ser empleada en el futuro en el diagnóstico de otras enfermedades neurodegenerativas». Antes de la pérdida de visión Básicamente, el glaucoma es causado por un exceso de la presión intraocular, exceso que a la larga acaba provocando la degeneración y muerte de las células ganglionares de la retina (CGR), esto es, las neuronas que forman el nervio óptico y transmiten la información visual desde la retina hasta el cerebro. Así, y de manera similar a como sucede en otras patologías neurodegenerativas, el número de CGR perdidas por este exceso de presión intraocular es mayor según progresa la enfermedad. El resultado es una pérdida gradual de la visión. Entonces, ¿qué se puede hacer para detectar la enfermedad en sus fases iniciales y, así, prevenir esta pérdida de visión? Pues ‘tan solo’ habría que mirar en la retina de los pacientes y constatar la degeneración y muerte de cada CGR individual. Una posibilidad que, por primera vez, ofrece el nuevo test descrito en este estudio. Nuestro test posibilita que los tratamientos puedan ser administrados antes de que aparezcan los síntomasFrancesca Cordeiro Como refiere Philip Bloom, co-autor de la investigación, «el tratamiento es mucho más eficaz cuando se lleva a cabo ya desde las primeras fases de la enfermedad y la pérdida de visión es aún mínima. Y en este contexto, nuestro test posibilita el diagnóstico de los pacientes hasta 10 años antes de lo que se logra con los métodos actuales». Concretamente, el nuevo test se basa en una técnica denominada ‘DARC’ que emplea un marcador fluorescente específico que, una vez inyectado en el paciente, se une a las proteínas de las CGR. Así, lo único que hay que hacer es un estudio del fondo de ojo –esto es, una observación de la parte posterior del globo ocular, más específicamente de la retina– y observar estas CGR. Y aquellas que se encuentren deterioradas o hayan muerto se verán como ‘puntos blancos’ fluorescentes durante este examen ocular, lo que revelará la presencia del glaucoma. Y este test, ¿es realmente eficaz y, sobre todo, seguro? Pues según los resultados de los ensayos clínicos llevados hasta ahora, en los que se ha probado la nueva técnica tanto en pacientes con glaucoma como en voluntarios ‘sanos’, sí. Además, puede llevarse a cabo utilizando el equipamiento para los exámenes oculares rutinarios que ya se encuentra disponible en cualquier hospital. Más allá del glaucoma En definitiva, el nuevo test permite diagnosticar el glaucoma en sus fases iniciales y, por ende, la prescripción por los oculistas de tratamientos antes de que se produzca una pérdida de visión. Es más; según destacan los propios autores, esta t écnica también tiene el potencial para el diagnóstico temprano de otras enfermedades neurodegenerativas, caso de la enfermedad de Alzheimer, el párkinson o la esclerosis múltiple. Como concluye Bethan Hughes, del equipo de investigación de Wellcome Trust, organismo responsable de la financiación del estudio, «esta innovación tiene el potencial para transformar las vidas de las personas que sufren una pérdida de visión por el glaucoma y ofrece esperanza para un avance en el diagnóstico temprano de otras enfermedades neurodegenerativas. La pérdida de visión asociada a la edad es ciertamente discapacitante y tiene un gran impacto sobre la calidad de vida y la independencia de los afectados».

Las embarazadas que fuman aumentan el riesgo de autismo de sus futuras nietas

Cada vez hay más evidencias de que nuestros hábitos de vida, muy especialmente de aquellos nocivos, tienen efectos que pueden trascender nuestra propia salud. Es el caso, por ejemplo y sobre todo, de las mujeres embarazadas, que en caso de fumar condicionan, y mucho, la salud de su futuro hijo. Pero aún hay más. Este perjuicio del tabaco durante la gestación puede incluso llegar hasta los nietos. Y es que como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Bristol (Reino Unido), las niñas nacidas de madres cuyas progenitoras –o lo que es lo mismo, las abuelas– fumaron durante su gestación tienen un riesgo muy, pero que muy superior de padecer un trastorno del espectro autista (TEA). Como explica Jean Golding, directora de esta investigación publicada en la revista «Scientific Reports», «es bien sabido que proteger a un bebé del humo del tabaco es una de las mejores cosas que puede hacer una mujer para ofrecer a su hijo un buen estado de salud en el comienzo de su vida. Y ahora, nuestros resultados muestran que el no fumar durante el embarazo también ofrece a sus futuros nietos un mejor comienzo». Más allá de los hijos Los TEA, caso entre otros del autismo y del síndrome de Asperger, son un conjunto de trastornos del neurodesarrollo que aparecen en la infancia y se caracterizan, entre otros síntomas y signos, por un déficit en la comunicación, dificultades para la correcta integración social, una dependencia exagerada de las rutinas, y una gran intolerancia ante los cambios o a la frustración. Unos trastornos cuya incidencia, estimada a día de hoy en un caso por cada 100 nacimientos, ha aumentado significativamente en los últimos años. Pero este incremento, ¿no se explicaría por las mejoras alcanzadas en el diagnóstico de estos trastornos? Pues, en parte, sí. Pero en opinión de los expertos, deben haberse producido algunos cambios en los estilos de vida que, igualmente, justifiquen este mayor número de casos de TEA. En este contexto, en los últimos años se han desarrollado distintos estudios para evaluar una posible asociación entre el tabaquismo durante el embarazo y un mayor riesgo de TEA de los hijos. Unas investigaciones que, sin embargo, han arrojado resultados poco concluyentes. Es decir, no puede aseverarse que las gestantes fumadoras condenen a sus futuros hijos a un mayor riesgo de autismo. Entonces, ¿no hay relación entre la exposición fetal al tabaco y estos trastornos? Pues para responder a esta pregunta, los autores del nuevo estudio se han fijado en la generación anterior –o lo que es lo mismo, en las abuelas. Proteger a un bebé del humo del tabaco es una de las mejores cosas que puede hacer una madre para ofrecer a su hijo una buena salud desde el comienzo de su vidaJean Golding Los autores analizaron los historiales médicos de 14.500 niños británicos y se fijaron expresamente en la ausencia o presencia de tabaquismo durante la gestación de sus progenitores, tanto padres como madres. Y de acuerdo con los resultados, las niñas cuyas abuelas maternas fumaron en el embarazo tenían un riesgo hasta un 67% mayor de desarrollar algunas características típicas del autismo, caso de déficits en la comunicación y una dependencia exagerada de las rutinas. Es más; las hijas de madres expuestas al tabaco durante su desarrollo fetal también tuvieron una probabilidad un 53% superior de ser diagnosticadas de un TEA. Una herencia que, sin embargo, no se observó en el caso de los nietos varones. Pero, este perjuicio del hábito tabáquico de las abuelas sobre sus nietas, ¿cómo se explica? Pues según indica Marcus Pembrey, co-autor de la investigación, «por lo que respecta al mecanismo, existen dos posibilidades: la transmisión de un daño en el ADN hasta la segunda generación o una respuesta adaptativa al humo del tabaco que provoca que las nietas sean más vulnerables a los TEA. La verdad es que no tenemos una explicación para esta diferencia de sexo entre las nietas y los nietos. Pero nuestros estudios previos ya habían mostrado que el tabaquismo de las abuelas se asocia con diferentes patrones de crecimiento en las nietas y nietos». Y a ello se aúna, como continúa Marcus Pembrey, «de forma más específica, sabemos que el tabaco daña el ADN mitocondrial, y que las mitocondrias se transmiten a la siguiente generación únicamente a través del óvulo de la madre. Así, las mutaciones iniciales en las mitocondrias podrían no tener un efecto sobre las propias madres, pero su impacto podría ser mayor cuando fueran finalmente transmitidas a las nietas». Óvulos alterados En definitiva, los nuevos hallazgos sugieren que cuando una mujer es expuesta al humo del cigarrillo cuando todavía se encuentra en el útero, esta exposición podría afectar a sus óvulos en desarrollo –provocando cambios que, a la larga, podrían afectar al desarrollo de sus propios hijos. Como concluye Dheeraj Rai, co-autor de la investigación, «todavía desconocemos por qué un gran número de niños desarrollan autismo y sus comportamientos asociados. Las asociaciones observadas en nuestro trabajo plantean problemas intrigantes sobre posibles influencias transgeneracionales en el autismo. Necesitamos más estudios para ayudarnos a comprender los significados y mecanismos que se encuentran detrás de estos resultados».

La enfermedad de Parkinson podría iniciarse en el intestino

La enfermedad de Parkinson puede comenzar en el intestino y extenderse al cerebro a través del nervio vago, según un estudio publicado llevado a cabo por investigadores del Instituto Karolinska en Estocolmo (Suecia) y publicado en la revista «Neurology». El nervio vago se extiende desde el tronco encefálico hasta el abdomen y controla los procesos inconscientes del cuerpo como la frecuencia cardiaca y la digestión de los alimentos. Como explica Bojing Liu, director de la investigación, «nuestros resultados proporcionan una evidencia preliminar de que la enfermedad de Parkinson puede comenzar en el intestino. Otras pruebas de esta hipótesis es que las personas con párkinson a menudo tienen problemas gastrointestinales como estreñimiento, que puede comenzar décadas antes de que desarrollen la enfermedad. Además, algunos estudios han demostrado que las personas que más tarde desarrollarán el párkinson tienen una proteína en sus intestinos que se cree que juegan un papel clave en la enfermedad». Vagotomía o no vagotomía El estudio preliminar examinó a las personas que una ‘vagotomía’, cirugía de resección en la que se elimina el tronco principal o las ramas del nervio vago y que se emplea en pacientes con úlceras. Los autores utilizaron registros nacionales en Suecia para comparar a 9.430 personas que se habían sometido a una vagotomía durante un periodo de 40 años con 377.200 personas de la población general. Durante este periodo, un total de 101 personas que se habían sometido a una vagotomía desarrollaron la enfermedad de Parkinson, lo que supone una incidencia de un 1,07%, en comparación con 4.829 personas en el grupo de control –un 1,28%–. Una diferencia que, al menos en inicio, no resulto estadísticamente significativa. Nuestros resultados proporcionan una evidencia preliminar de que la enfermedad de Parkinson puede comenzar en el intestinoBojing Liu Posteriormente, los investigadores analizaron los resultados de los dos tipos diferentes de cirugía de vagotomía, encontrando que las personas que tenían una vagotomía troncular al menos cinco años antes eran menos propensas a desarrollar la enfermedad de Parkinson que aquellas que no se habían sometido a esta intervención y habían sido seguidas durante menos de cinco años. Concretamente, en la vagotomía troncular se elimina por completo el tronco nervioso, mientras que en la vagotomía selectiva solo se resecan algunas ramas del nervio. Un total de 19 personas que habían sido sometidas a vagotomía troncular al menos cinco años antes desarrollaron la enfermedad –0,78%–, en comparación con 3.932 personas que no habían sido sometidas a cirugía y habían sido seguidas durante al menos cinco años –1,15%–. Por el contrario, 60 personas que tuvieron vagotomía selectiva cinco años antes desarrollaron la enfermedad de Parkinson –1,08%. Finalmente, y tras ajustar la influencia de otros factores como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la diabetes, la artritis y otras patologías, los investigadores encontraron que las personas que tenían una vagotomía troncular al menos cinco años antes tenían una probabilidad un 40% menor de desarrollar la enfermedad de Parkinson que aquellas no sometidas a esta intervención y que habían sido seguidas durante al menos cinco años. Hacen falta más estudios Si bien la muestra de participantes en el estudio fue considerable, los autores apuntan como limitación el pequeño número en ciertos subgrupos de pacientes. Además, los investigadores no pudieron controlar todos los factores potenciales que podrían afectar al riesgo de la enfermedad de Parkinson, como el tabaquismo, el consumo de café o la genética. Como concluye Bojing Liu, «se necesitan más investigaciones para evaluar esta hipótesis y ayudar a entender el papel que esto puede jugar en el desarrollo del Parkinson».

Identificada una molécula que podría mejorar la inmunoterapia frente a los tumores sólidos

El sistema inmune es el arma más poderosa que posee cualquier organismo para luchar contra las enfermedades. Tal es así que la potenciación de este sistema inmunitario, o lo que es lo mismo, el desarrollo de inmunoterapias, se presenta como una de las alternativas a día de hoy más prometedoras para combatir el cáncer. El problema es que estas inmunoterapias, en su mayoría basadas en la potenciación de la actividad de unas células inmunes denominadas ‘linfocitos T’, son solo eficaces a la hora de hacer frente a los cánceres de la sangre –caso, por ejemplo, de las leucemias–. No así en el caso de los tumores sólidos, esto es, que afectan a un órgano. De ahí la importancia de un nuevo estudio dirigido por investigadores Centro de Medicina Molecular Max Delbrück en Berlín (Alemania), en el que identifica una molécula de señalización que podría mejorar, por fin, la eficacia de las inmunoterapias frente a los tumores sólidos. Como explica Thomas Blankenstein, director de esta investigación publicada en la revista «Nature», «lo que queremos en conocer cómo los linfocitos T actúan exactamente sobre el tumor. Y es que destruir la infraestructura de los tumores es, probablemente, mucho más efectivo que matar a cada célula cancerígena individual». Cortar los suministros Los linfocitos T son las células inmunes encargadas de ‘patrullar’ el organismo en busca de ‘cuerpos extraños’, caso de los virus y las células tumorales. Y una vez lo encuentran, se encargan de coordinar la respuesta inmune para destruirlos. Sin embargo, y por lo que respecta a las enfermedades hematológicas, no parecen ser tan eficaces cuando estas células cancerígenas no flotan en la sangre y, por el contrario, se agrupan formando tumores compactos –o ‘sólidos’–. La razón es que los tumores son capaces de liberar señales de inhibición que debilitan la actividad de estos linfocitos T. Pero, ¿los linfocitos T no hacen nada para contrarrestar las defensas del tumor? Para responder a esta pregunta, los autores analizaron cómo las moléculas de señalización liberadas por los propios linfocitos T afectan al entorno tumoral, ya sea al tejido conjuntivo que rodea al tumor o a los vasos sanguíneos con los que logra los nutrientes necesarios para crecer y expandirse por el organismo. Y lo que vieron es que los linfocitos T no solo liberan el factor de necrosis tumoral (TNF) que induce la muerte de las células tumorales, sino también una segunda molécula denominada ‘interferón gamma’ (IFN-γ) cuya actividad es prácticamente desconocida. El TNF hace estallar los vasos sanguíneos tumorales, y el IFN-γ corta el suministro de sangre y mantiene el tumor a raya a largo plazoThomas Blankenstein Como indica Thomas Kammertöns, co-autor de la investigación, «ya sabemos que el IFN-γ ataca a las células cancerígenas a través del microambiente tumoral. Pero lo que queríamos ver era exactamente qué células son alcanzadas por estas señales moleculares». El siguiente paso fue utilizar un modelo animal –ratones– genéticamente modificado para que el IFN-γ solo pudiera actuar sobre los vasos sanguíneos. Y, de acuerdo con los resultados, este interferón gamma provocó una regresión de los vasos sanguíneos formados por el tumor, por lo que, al carecer del oxígeno y los nutrientes necesarios para su crecimiento, las células tumorales no tuvieron otra opción que activar sus programas de ‘muerte programada’ –o ‘apoptosis’–. El resultado es que el tumor, lejos de aumentar de tamaño, ‘encogió’. Finalmente, los autores utilizaron otros modelos animales igualmente modificados para que otros tejidos, pero no así los vasos sanguíneos, fueran susceptibles a la acción del interferón gamma. Y en todos estos casos, dado que la molécula no tuvo ninguna actividad sobre estos vasos, los tumores continuaron creciendo. Como refiere Thomas Blankenstein, «el IFN-γ es una de las armas más importantes del arsenal de los linfocitos T. Cuando actúan juntos, el IFN-γ y el TNF forma un equipo muy poderoso. El TNF hace estallar los vasos sanguíneos tumorales, abriendo así el tejido, y el IFN-γ corta el suministro de sangre y mantiene el tumor a raya a largo plazo». Más allá del cáncer En definitiva, como destacan los propios autores, los resultados abren la puerta al desarrollo de inmunoterapias basadas en los linfocitos T mucho más eficaces a la hora de combatir los tumores sólidos. Pero aún hay más: también podrían emplearse para optimizar el tratamiento de algunos episodios cardio y cerebrovasculares. Como concluye Thomas Kammertöns, «nuestros resultados son significativos más allá de los tratamientos frente al cáncer. Los mecanismos que utiliza el IFN-γ para eliminar los tumores sólidos recuerdan a la regresión fisiológica de los vasos sanguíneos durante el desarrollo. Y asimismo, también interrumpen la curación de las lesiones. Por tanto, el IFN-γ podría también afectar a la formación de nuevos vasos sanguíneos tras un ictus o un infarto de miocardio. Es por esto por lo que queremos saber más sobre los procesos moleculares que se encuentran tras la actividad del interferón gamma».

Golf, ideal para sanar numerosas dolencias

Una de las principales ventajas que presenta el golf es que se puede practicar a todas las edades. Y esto, a su vez, tiene también el atractivo de que cada persona puede utilizar esta actividad en función de sus necesidades: desde las meramente recreativas o competitivas a las dedicadas a la recuperación de enfermedades. En este sentido, los campos están recibiendo cada vez más personas que vienen con la prescripción medica de jugar al golf. Así lo asegura Abel Jimenez, gerente de Golf Negralejo, que indica que “por nuestra idiosincrasia de ‘pitch & putt’ recibimos a muchos novatos que quieren cursos de iniciación y es habitual que nos digan que se lo ha prescrito un doctor. Hay que tener en cuenta que con el binomio de deporte y caminar se logra mejorar en cuestiones relativas al colesterol, la tensión arterial o el riesgo de accidente cardiovascular”. Esta opinión la refrenda uno de los médicos deportivos mas prestigiosos de España, el doctor Alfonso del Corral. “No hay nada más sano que caminar, y esa es la clave del golf. Según van pasando los años el cuerpo lo va necesitando más y, como no es nada agresivo, es ideal para ello. Salir a jugar al golf supone evitar que nos quedemos en casa y estaremos consiguiendo mantener el tono muscular, la resistencia aeróbica y la desconexión mental”. Además, desde una perspectiva clínica “ayuda a mantener a raya los niveles de azúcar y favorece enorme- mente el tránsito intestinal”. El hábito de caminar El doctor Alfonso del Corral es un convencido de las bondades del golf, que comienzan por caminar. “Es una necesidad vital del ser humano y si se consigue realizar a diario, es lo más recomendable. No se trata de jugar hasta fatigarse, sino de ir ganando fondo poco a poco para disfrutar del paisaje y del juego y, de paso, conseguir un gran beneficio para la salud”. Más información: www.fedgolfmadrid.com

Una enzima intestinal puede ayudar a reducir el daño hepático provocado por el alcohol

Investigadores del Hospital General de Massachusetts en Boston (EE.UU.) han descubierto que una enzima intestinal que previamente había demostrado su capacidad para retener el paso de toxinas bacterianas al torrente sanguíneo puede servir también para reducir el daño hepático causado por el consumo excesivo de alcohol. Concretamente, el estudio, llevado a cabo con un modelo animal –ratones– y publicado en la revista «Digestive Diseases and Sciences», muestra que el uso oral de la enzima ‘fosfatasa alcalina intestinal’ (IAP) impide el desarrollo de hígado graso asociado al consumo de alcohol. Como explica Richard Hodin, director de la investigación, «el daño sobre el hígado es uno de los efectos más devastadores del consumo excesivo de alcohol y, por lo tanto, el bloqueo de este proceso podría salvar millones de vidas en riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas vinculadas con el consumo de alcohol, caso de la cirrosis o del cáncer de hígado». Proteger el hígado Investigaciones previas de los mismos autores revelaron que la toxina IAP ayuda a mantener una población microbiana intestinal sana bloqueando los efectos dañinos del lipopolisacárido (LPS), una molécula responsable de los efectos tóxicos de varias bacterias. Y que los efectos anti-LPS de la IAP podrían prevenir el desarrollo del síndrome metabólico, un conjunto de síntomas entre los que se encuentran la obesidad, las anomalías en el metabolismo de la glucosa y los lípidos y el hígado graso, que se ve favorecido también por una dieta rica en grasa. Así, y ante esta situación, los autores evaluaron si la suplementación oral con IAP podría prevenir la enfermedad hepática asociada al consumo de alcohol, tanto desintoxicando el LPS liberado por las bacterias intestinales como previniendo su paso desde el intestino hacia el torrente sanguíneo que llega hasta el hígado. El equipo llevó a cabo estudios con dos modelos de ratones en los que se evaluó tanto el consumo excesivo de alcohol episódico –bien con una única dosis elevada o con tres dosis administradas en intervalos de 12 horas– como el consumo crónico –representado con un consumo continuado a lo largo de 10 días. El daño sobre el hígado es uno de los efectos más devastadores del consumo excesivo de alcoholRichard Hodin Los resultados indicaron que administrar la IAP antes o al mismo tiempo que una dosis de alcohol redujo los niveles de la enzima ALT, un signo común de daño hepático; disminuyó la acumulación de grasa en el hígado, el primer signo de enfermedad hepática alcohólica; y redujo la producción de factores inflamatorios. Por el contrario, los animales que no recibieron la enzima antes o durante la dosis de alcohol se encontraron con elevaciones en el LPS circulante, una disminución de la expresión de las proteínas que mantienen la función de barrera del revestimiento intestinal, y un aumento de la inflamación intestinal. Asimismo, la administración de la enzima después del consumo de alcohol no tuvo ningún efecto protector.

Las temperaturas cálidas y estables de nuestros hogares no son tan buenas para nuestra salud

‘Mi casa es mi castillo’. Una frase lanzada por el jurista sir Edward Coke al Parlamento inglés en 1628 para defender la inviolabilidad de los domicilios particulares ante los otrora caprichosos allanamientos de las fuerzas reales y que hoy en día se emplea, por lo general, para destacar la singularidad de cada hogar y la protección que nos confiere. Muy especialmente contra el clima. Y es que nuestro hogar nos defiende contra las inclemencias del tiempo y las variaciones de temperatura de los ‘impredecibles’ espacios abiertos. Pero es posible que esta ‘comodidad climática’, con temperaturas tan cálidas y estables como confortables, no sean del todo buenas para nuestra salud. Y es que un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Maastricht (Países Bajos) muestra que esta invariabilidad y calidez de las temperaturas ‘indoor’ podría promover el desarrollo y progresión de algunas enfermedades metabólicas prevenibles, caso de la obesidad o de la diabetes tipo 2. Como explica Wouter van Marken Lichtenbelt, director de esta investigación publicada en la revista «Building Research & Information», «de manera tradicional se ha asumido que una temperatura fija y estable en los hogares y lugares cerrados satisface el confort y la salud de la mayoría de la población. Sin embargo, nuestro trabajo indica que un frío moderado y una temperatura variable pueden tener un efecto positivo sobre nuestra salud y, al mismo tiempo, resultar más que aceptables, cuando no placenteros». Toquetear el termostato Por lo general, la temperatura en la mayoría de hogares y espacios cerrados –como serían las oficinas los lugares de trabajo– oscila en torno a los 21ºC y los 22ºC. Una temperatura que, ya sea invierno o verano, nos hace sentir cómodos y seguros. Pero, esta comodidad de la que también disfruta nuestro sistema inmune y nuestro metabolismo, ¿es realmente beneficiosa para nuestra salud? Pues de acuerdo con el nuevo estudio, no. Concretamente, los resultados revelan que la exposición a un frío moderado o a ambientes más cálidos, tal y como nos sucede cuando salimos de nuestros hogares y oficinas, podría ayudarnos a combatir algunas de las principales enfermedades metabólicas. Por ejemplo, las temperaturas mayores o menores al rango de los 21-22ºC incrementan el metabolismo y el gasto energético, lo que ayuda a prevenir la obesidad. Las condiciones de vida en los edificios modernos deberían ser dinámicas para ofrecer ambientes saludables Wouter van Marken Lichtenbelt Por su parte, y por lo que respecta a los pacientes con diabetes tipo 2, la exposición a un frío moderado influye sobre el metabolismo de la glucosa. De hecho, el estudio muestra que, tan solo tras 10 días de exposición a un frío intermitente, los pacientes experimentan un incremento superior al 40% en su sensibilidad a la insulina. Un beneficio comparable al que se obtiene con los mejores tratamientos farmacológicos actualmente disponibles. Tal es así que, como destacan los autores, «dados su beneficios, las condiciones de vida en los edificios modernos, caso de los hogares y las oficinas, deberían ser dinámicas y contemplar variaciones de temperatura para ofrecer ambientes saludables para los humanos. Unas medidas que, lógicamente, deberían ir de la mano con los factores clásicos de estilo de vida como la dieta y el ejercicio físico». También para la salud del planeta En definitiva, y con objeto de proteger nuestra salud, parece que deberíamos jugar un poco más con los termostatos de nuestros domicilios y lugares de trabajo. Como refiere Richard Lorch, editor jefe de la revista, «esta investigación innovadora ofrece un nuevo enfoque sobre lo que creemos acerca de la manera de calentar y refrigerar nuestros edificios. Los beneficios para la salud de una corta exposición a unos rangos de temperaturas más variados redefinen nuestras expectativas sobre nuestra comodidad». Pero aún hay más. Además de mejorar nuestra salud, esta nueva estrategia también podría colaborar en la protección de la salud del planeta. Como concluyen los autores, «en los países desarrollados, los edificios suponen más del 40% de la demanda energética y son responsables de una proporción significativa de las emisiones de CO2. Así, una reducción en el calentamiento y refrigeración de nuestros edificios tendrá un efecto positivo sobre la salud de sus ocupantes y, a la vez, reducirá la emisión de gases de efecto invernadero».

Reducir la sal en las comidas no ayuda a reducir las cifras de presión arterial

La hipertensión arterial es una enfermedad definida por unas cifras de presión sanguínea superiores a 140/90 mmHg y que, según alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS), supone la primera causa de mortalidad en todo el mundo. No en vano, hasta tres cuartas partes de las personas con hipertensión –en torno a 1.800 millones en todo el mundo y más de 14 millones en nuestro país– presenta un riesgo nada desdeñable de sufrir un ictus, un infarto de miocardio o de desarrollar enfermedad renal. Entonces, ¿qué se puede hacer para bajar las cifras de presión sanguínea? Pues la primera medida recomendada por todas las sociedades médicas es bajar la cantidad de sal –o lo que es lo mismo, de sodio– en las comidas. Sin embargo, y según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (EE.UU.), es posible que esta limitación de la ingesta de sodio no sirva para mucho. Como explica Lynn L. Moore, directora de esta investigación presentada en el marco de las Sesiones Científicas 2017 de la Sociedad Americana de Nutrición (ASN) que se están celebrando en Chicago (EE.UU.), «en nuestro estudio no hemos visto ninguna evidencia de que una dieta baja en sodio tenga ningún efecto beneficioso a largo plazo sobre la presión arterial. Así, nuestros resultados refuerzan las evidencias crecientes de que las actuales recomendaciones sobre la ingesta de sodio podrían ser erróneas». No es el sodio De acuerdo con las actuales recomendaciones de las sociedades médicas, la ingesta de sodio por las personas sanas no debería exceder de los 2.300 miligramos diarios. Una recomendación que, según la OMS y ‘traducida’ a cantidades de sal, limitaría la cantidad diaria de sal a 5 gramos diarios. Pero, esta limitación, ¿tiene algún efecto real sobre las cifras de presión arterial y, por tanto, sobre el riesgo de hipertensión? Hay que tener en cuenta que, de media, los españoles tomamos a diario el doble de la cantidad de sal recomendada –es decir, 10 gramos. Para responder a esta pregunta, los autores siguieron durante 16 años la evolución de las cifras de presión sanguínea de 2.632 mujeres y varones que, con edades comprendidas entre los 30 y los 64 años, no padecían hipertensión arterial en el momento de su inclusión en el estudio. Nuestro estudio refuerza las evidencias crecientes de que las actuales recomendaciones sobre la ingesta de sodio podrían ser erróneasLynn Moore Concluidos los 16 años de seguimiento, los resultados mostraron que los participantes que tomaron menos de 2.500 miligramos diarios de sodio acabaron con unas cifras de presión sanguínea superiores a las de aquellos que consumieron cantidades mayores –incluso más de 4 gramos diarios de sodio–. En este contexto, es cierto que las personas que tomaron menos de 2.500 miligramos diarios de sodio partieron con unas cifras de presión arterial más elevada que el resto de participantes –125 mmHg de presión arterial sistólica frente a 122 mmHg–. Pero lo realmente importante es que la limitación de la ingesta de sodio ingerida no pareció tener ningún efecto positivo sobre la evolución de estas cifras. Sin embargo, las nuevas evidencias no son tan ‘transgresoras’ como se podría suponer. Algunos estudios previos publicados en los últimos años ya habían mostrado una relación ‘en forma de J’ entre el consumo de sodio y el riesgo cardiovascular. Es decir, las personas con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular no son solo las que abusan del sodio, sino también aquellas con un bajo consumo de este componente de la sal –tal y como recomiendan las sociedades médicas–. Así, el menor riesgo cardiovascular lo presentarían las personas con un consumo medio, ni muy alto ni muy bajo. Como refiere Lynn Moore, «los nuevos resultados apoyan los alcanzados en todos estos estudios en los que se cuestiona la validez de las bajas ingestas dietéticas de sodio en la población general». Es más; como refiere la directora de la investigación, «es cierto que hay un subgrupo de población sensible a la sal que se beneficiaría de una reducción de su ingesta de sodio, pero necesitamos más estudios para desarrollar métodos más fáciles con los que monitorizar la sensibilidad a la sal». Potasio, calcio y magnesio Entonces, y si la clave no se encuentra en el sodio, ¿qué se puede hacer para evitar la hipertensión arterial? Pues según el estudio, aumentar las ingestas de potasio, calcio y magnesio. Y es que de acuerdo con los resultados, los participantes con mayores consumos de potasio, calcio y magnesio presentaron las menores cifras de presión sanguínea al cabo de los 16 años. Como concluye Lynn Moore, «nuestros hallazgos, así como otros alcanzados previamente en otros trabajos, llaman la atención sobre la importancia de la ingesta elevada de potasio sobre la presión arterial y, muy probablemente, sobre el pronóstico cardiovascular. Esperamos que nuestro estudio ayude a centrar las actuales recomendaciones dietéticas en la importancia de aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio, calcio y magnesio con el objetivo de mantener unas cifras de presión arterial saludables».

«La actitud es, probablemente, el principal pilar de un envejecimiento saludable»

El doctor Ángel Durántez, experto en medicina antienvejecimiento y director de la Clínica Neolife, ha compartido su experiencia con los lectores de Abc.es. Durante la charla ha definido con exactitud el peso fundamental que tiene la actitud a la hora de cimentar un envejecimiento saludable. Además de hacer ejercicio regularmente, «evitar los hábitos tóxicos» o «controlar nuestro nivel de ansiedad». En esta linea, Durántez añade que «en temas neurocognitivos el mantener una vida intelectual activa es clave». Todo ello, para evitar enfermedades neurodegenerativas. Para conseguirlo propone buscar entrenamiento cerebral, o «bran training». De estos y otros muchos temas han hablado los lectores de Abc.es en el chat: ¿Qué significa envejecer con salud? Pese a que me cuido mucho, al levantarme por la mañana me duele todo el cuerpo. ¿Por qué? Envejecer con salud es hacerlo con la mejor calidad de vida, ausencia de dolor físico o psíquico y funcionalidad posible. Hay muchas causas que pueden ser las desencadenantes de este dolor que refieres, habría que verlo. ¿Qué influencia tiene la actitud en el proceso de envejecimiento? ¿Resulta factible cuidar la salud sin tener en cuenta la actitud? La actitud es probablemente, el principal pilar de un envejecimiento saludable. Conocí al doctor Leonard Hayflick, el descubridor de la esperanza máxima de vida del ser humano conocida como «Límite de Hayflick», que es de 120 /130 años, y en su opinión, había que hacer tres cosas: Actitud, actitud, actitud positiva ante la vida. Me gustaría que me aconsejara los hábitos para envejecer más tarde. Y si las depresiones por problemas y atención a familiares dependientes pasan factura. Efectivamente un interesantísimo estudio publicado por la doctora Blackburn (Premio Nobel de Medicina 2009) y la doctora Eppel demuestra que el estrés al que están sometidos las personas que cuidan a familiares enfermos tienen los telómeros más cortos. La misma respuesta que la preguntas anteriores: hábitos saludables de vida. Otro estudio ha demostrado que tras un periodo de tiempo en el que no se está sometido a este estímulo estresante, los telómeros vuelven a su longitud normal. [Lea la entrevista completa en el chat de Abc.es]

Afectados por la fibrosis quística en Baleares piden que se autorice el medicamento Orkambi en España

La enfermedad genética grave más frecuente en la población caucásica y se estima una incidencia en el país entorno a uno de cada 5.000 nacimientos
Sin comentariosComentar

La AECC fomentará la 'Cultura contra el cáncer' en el día de Sant Jordi

http://img.europapress.net/fotoweb/fotonoticia_20170420135044_1920.jpg
Se podrán adquirir libros solidarios a cambio de un donativo, también solidario, que se destinará íntegramente a la lucha contra el cáncer
Sin comentariosComentar
Ahora en portada
carlinbeepfondaloteria

VEA MÁS NOTICIAS

Noticias Mallorca Contador Gratis