El 'top ten' de los hospitales españoles

Por cuarto año consecutivo, la Clínica Universidad de Navarra se ha situado a la cabeza de todos los hospitales privados españoles en reputación sanitaria, según el ranking del Monitor de Reputación Sanitaria. En cuanto a hospitales públicos, el Hospital Universitario La Paz de Madrid ha sido el más valorado. El Monitor de Reputación Sanitaria ha hecho públicos los datos del último ranking que desde hace cuatro años evalúa la reputación de los centros hospitalarios españoles, tanto públicos como privados. En esta ocasión, la Clínica repite el puesto que ha venido ocupando en todas las ediciones con un primer lugar calificado con 10.000 puntos, la máxima puntuación posible, seguida del Hospital Quiron Madrid (6.879 puntos), el Hospital HM Sanchinarro (6.574) y el Hospital Sanitas La Zarzuela (6.456). Los tres primeros clasificados en la evaluación de hospitales públicos corresponden, en este orden y al igual que el año pasado, al Hospital Universitario La Paz de Madrid (10.000 puntos), el Hospital Clínic i Provincial de Barcelona (8.785) y el Hospital General Universitario Gregorio Marañón (8.678). Especialidades médicas La Clínica figura entre los diez centros mejor situados en atención al paciente en un total de 12 especialidades médicas. Estas son Oncología Médica, Hematología, Pediatría, Otorrinolaringología, Obstetricia y Ginecología, Radiodiagnóstico, Medicina Interna, Dermatología, Aparato Digestivo, Cardiología, Psquiatría y Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital La PazSegún los indicadores evaluados, la Clínica Universidad de Navarra destaca también por ser el segundo hospital con el mejor departamento de Comunicación del país y como el tercer centro sanitario con el mejor equipo de gestión. Entre las novedades de esta edición de 2017, el MRS incluye 4 nuevas especialidades: hematología, radiodiagnóstico, cirugía oral y maxilofacial y farmacia hospitalaria. En total, se han elaborado 75 clasificaciones distintas. El Monitor de Reputación Sanitaria es el único estudio independiente que analiza la reputación de toda la Sanidad española. En esta ocasión, este estudio ha valorado a los actores del sistema sanitario español a partir de tres evaluaciones valorativas y cuantitativas. El índice de reputación sanitaria tiene el aval de Merco –el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa— referencia en España y en otros diez países de Latinoamérica La primera, la valoración realizada por 5.240 profesionales médicos, enfermeros, miembros de la administración pública sanitaria a nivel provincial/autonómico, responsables de farmacia hospitalaria, asociaciones de pacientes y periodistas basadas en 13 variables de reputación para los servicios hospitalarios, 14 variables para los laboratorios farmacéuticos, 8 para los mejores medicamentos/fármacos, y 11 para las compañías de seguros de salud. La segunda, el análisis de cerca de 1.000 indicadores de calidad y rendimiento asistencial para los hospitales y servicios clínicos. Y la tercera, una evaluación de méritos reputacionales realizada por los técnicos del instituto Análisis e Investigación, responsable del trabajo de campo de MRS. Este índice de reputación sanitaria tiene el aval de Merco –el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa— referencia en España y en otros diez países de Latinoamérica. La elaboración del estudio ha sido realizada por Análisis e Investigación, primer instituto español de investigación de mercados, y la metodología y resultados han sido sometidos a una revisión independiente por KMPG de acuerdo con la norma ISAE 3000. Además los criterios de evaluación de MRS y sus criterios de ponderación serán públicos y estarán publicados en www.merco.info.

¿Adiós al dolor crónico? la clave está en el gen ZFHX2

El dolor es una sensación que, aun ciertamente desagradable, resulta totalmente necesaria. Y es que el dolor es la señal de alarma que indica al organismo que algo ‘no va bien’, como sería que nos hemos hecho una herida o que nos estamos quemando. El problema tiene lugar cuando este dolor deja de ser un mecanismo de alarma y no desaparece. O lo que es lo mismo, cuando se cronifica. Una situación que, si bien con distinta intensidad, padece hasta un 10% de toda la población mundial. Pero, ¿no hay nada que se pueda hacer? Pues sí. A día de hoy ya hay disponibles distintos tipos de fármacos eficaces frente al dolor crónico. Unos fármacos que, sin embargo, no solo se asocian a unos efectos secundarios muy ‘notables’, sino que pueden resultar muy adictivos. Por tanto, su uso a largo plazo parece más que desaconsejable. Hay que buscar otra solución. Y según muestra un estudio dirigido por investigadores del Colegio Universitario de Londres (Reino Unido), esta podría encontrarse en una familia italiana. Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Brain», describe una mutación genética rara descubierta en seis miembros de una familia italiana y que hace que sus portadores presenten una sensibilidad inusualmente baja al dolor. Una mutación en el gen ‘ZFHX2’ que, en opinión de los autores, abre la puerta al desarrollo de nuevos fármacos más eficaces para el alivio del dolor agudo y, sobre todo, crónico. Como explica James Cox, director de la investigación, «los miembros de esta familia se pueden quemar o experimentar fracturas óseas sin sufrir ningún dolor. Sin embargo, todos tienen una densidad de fibra nerviosa intraepidérmica totalmente normal, lo que indica que todos sus nervios están ahí, pero que no están trabajando como deberían. Así, estamos analizando la razón exacta por la que no sienten demasiado dolor para ver si podría ayudarnos en el diseño de nuevos tratamientos analgésicos». Mutación ‘indolora’ La ‘analgesia congénita’ se define como todo trastorno hereditario que provoque que una persona muestre ya desde su nacimiento una capacidad reducida para sentir dolor físico. Un concepto que no resulta, ni mucho menos, novedoso. De hecho, esta analgesia congénita se presenta como una de las principales áreas de investigación para el desarrollo de nuevos tratamientos para el dolor. Sin demasiado éxito. Y es que si bien ya se conocían dos mutaciones causantes de analgesia congénita, no se ha logrado ‘traducirlas’ en fármacos para el alivio del dolor. En el nuevo estudio, los autores analizaron la secuencia genética de los seis miembros de la familia italiana con el bautizado como ‘síndrome de Marsili’ –el apellido familiar es, obviamente, Marsili–, caracterizado por, entre otros signos, las fracturas óseas indoloras y la hiposensibilidad a la capsaicina –el ingrediente picante de las guindillas– y al calor nocivo. Y lo que vieron es que los seis miembros portaban una mutación hasta ahora nunca vista en el gen ‘ZFHX2’. Los seis miembros de la familia portadores de la mutación se pueden quemar o sufrir fracturas óseas sin experimentar ningún dolor El siguiente paso fue evaluar cómo la mutación afectaba a la sensación del dolor. Y para ello, utilizaron un modelo animal –ratones– al que habían eliminado el gen ‘ZFHX2’ ya en el momento de su gestación. ¿Y qué pasó? Pues que la ausencia del gen provocó que los ratones presentaran distintos umbrales de dolor, lo que demuestra que ‘ZFHX2’ se encuentra implicado, de una u otra manera, en la percepción del dolor. Finalmente, los autores emplearon un segundo modelo animal –ratones– al que manipularon genéticamente para que portaran la mutación causante del ‘síndrome de Marsili’. Y en este caso, lo que vieron es que todos los ratones presentaban una insensibilidad notablemente elevada a las altas temperaturas –pudiendo llegar a sufrir quemaduras sin inmutarse. Es más; los resultados llevados a cabo con los ratones también revelaron que el gen ‘ZFHX2’ regula la expresión de otros muchos genes bien conocidos por su papel en las vías de señalización del dolor. Posible terapia génica En definitiva, como indica Anna Maria Aloisi, «al identificar esta mutación y demostrar que contribuye a la insensibilidad al dolor en los miembros de esta familia hemos abierto la puerta a una nueva vía de desarrollo farmacológico para el alivio del dolor. Necesitamos más estudios para entender cómo afecta exactamente esta mutación a la sensibilidad al dolor y para ver qué otros genes podrían estar implicados, lo que nos permitirá la identificación de novedosas dianas para el desarrollo de fármacos». Sin embargo, es posible que la clave una analgesia eficaz no se encuentre en el botiquín. Como refiere John Wood, co-autor de la investigación, «un posible tratamiento sería la terapia génica. Para ello debemos encontrar la manera de imitar el ‘fenotipo Marsili’ mediante la sobreexpresión del factor de transcripción mutado». Sea como fuere, concluye Abdella Habib, co-autor del estudio, «esperamos que nuestros hallazgos y los proyectos de investigación subsecuentes ayuden a desarrollar mejores tratamientos para los millones de personas que, en todo el mundo, experimentan un dolor crónico y no logran alivio con los fármacos disponibles».

El golf puede cambiar la vida

Los beneficios del golf para la salud están fuera de toda duda. Además de los estudios científicos que lo avalan, como el último trabajo de la uni-versidad de Edimburgo, cada vez son más los médicos que lo practican y que al final se convierten en sus mejores prescriptores. Es el caso del doctor José Antonio Páramo, jefe de hematología del Hospital de Navarra, que es un convencido de la importancia de realizar esta actividad. «Yo creo que el golf tiene una cosa muy importante y es que es cardiosaludable. Es un deporte que se puede hacer al aire libre y que permite dos tipos de ejercicios: aeróbico, que gasta calorías, y anaeróbico, que hace ejercicio muscular. Tiene una duración aproximada de entre siete y diez kilómetros y la ventaja es que se realiza a temperatura ambiente y fomenta todos los aspectos de la salud cardio-vascular. También previene la obesidad, ayuda a reducir el peso, la hipertensión arterial, el consumo de glucosa y, por tanto, la diabetes. Y también puede prevenir el colesterol». También previene la obesidad, ayuda a reducir el peso, la hipertensión arterial, el consumo de glucosa y, por tanto, la diabetes. Y también puede prevenir el colesterol El facultativo navarro también incide ante un asunto más intangible, como es «el aspecto psico-emocional. El golf previene el ansiedad y te puede ayudar a prevenir la depresión. Al estar en contacto con la naturaleza y hablar con tus compañeros y amigos, eso facilita mucho el contacto y fomenta el estar a gusto. Además, es un deporte que puedes practicar desde los cinco años de edad hasta que tú quieras, por lo que es adecuado para todas las personas». Bajo riesgo de lesión «La práctica del deporte del golf provoca diez veces menos lesiones que la de otros deportes tradicionales, como por ejemplo el tenis -indica el doctor Páramo-. Es un deporte sumamente recomendable que a mí me ha cambiado la vida, en el sentido de que me ha proporcionado un bienestar físico y psicológico que antes no tenía». Más información: www.fedgolfmadrid.com

THOR, el gen de la ‘materia oscura’ a derrotar para vencer a muchos tipos de cáncer

El genoma humano, esto es, la cadena de ADN en la que se ‘codifica’ lo que somos, es largo, muy largo. No en vano, nuestro ADN contiene unos 3.200 millones de pares de bases que si se estiraran formando una línea alcanzarían los dos metros de longitud. Es más; sumando el ADN que se encuentra en todas las células del organismo, la hebra formada, aun muy delgada –su grosor es hasta 40.000 veces inferior al de un cabello–, bastaría para cubrir unas 7.000 veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Sin embargo, los aproximadamente 20.000 genes que codifican las proteínas solo suponen el 1,5% de la longitud del ADN. El resto corresponde a genes no codificantes que conforman la ‘materia oscura’ del ADN. Pero estos genes que no expresan proteínas, ¿no sirven para nada? Pues parece que sí, si bien su labor aún está por descubrir. De hecho, investigadores del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Michigan en Ann Arbor (EE.UU.) han identificado un gen en esta materia oscura que juega un papel muy importante en el desarrollo de diversos tipos de cáncer, especialmente el de pulmón y el melanoma. ¿Su nombre? ‘THOR’. Concretamente, el nuevo gen descubierto es una secuencia larga de ARN no codificante que se expresa tanto en los seres humanos como en los ratones y los peces cebra. Es decir, un gen que dado que ha sido conservado a lo largo de la evolución, debe ser realmente importante. Y para que sea fácilmente recordado, ha sido bautizado como ‘THOR’, nombre del dios del trueno de la mitología escandinava que, a día de hoy, es más conocido como superhéroe. Pero parece que este ‘THOR’, que no es sino el acrónimo de ‘secuencia larga de ARN no codificante oncogénico altamente conservada asociada al testículo’ en lengua inglesa, también tiene superpoderes en lo que respecta al cáncer. Como explica Arul Chinnaiyan, director de esta investigación publicada en la revista «Cell», «los genes evolutivamente conservados son, muy probablemente, importantes para los procesos biológicos. El hecho de que ‘THOR’ sea una secuencia larga de ARN no codificante altamente conservada es ciertamente interesante. Así, nos hemos centrado en este gen con la idea de que ha sido seleccionado por la evolución por jugar una función importante». Gen ‘supervillano’ En el año 2015, los autores publicaron un artículo en el que analizaban miles de secuencias largas de ARN no codificante (lncRNA), consideradas por lo general como la ‘materia oscura’ del genoma humano al no saberse prácticamente nada sobre las mismas. Y entre todos estos genes o lncRNA, destacaba ‘THOR’ al haber sido seleccionado para su conservación por la evolución. En el nuevo estudio, los autores han observado que el gen ‘THOR’ se expresa en grandes cantidades en las células de los testículos de los adultos. Un gen cuya expresión es mínima, cuando no nula, en el resto de los tejidos. Pero aún hay más. Este ‘THOR’ también se expresa en grandes cantidades en algunos tipos de cáncer, sobre todo en el de pulmón y en el melanoma. La supresión de la expresión del gen ‘THOR’ disminuye la capacidad de estabilización del ARN y, por tanto, inhibe la proliferación celular La pregunta que entonces se plantea es: este gen ‘THOR’, ¿contribuye de alguna manera al desarrollo de estos tumores? Pues sí. Los autores llevaron a cabo distintos experimentos con cultivos de células cancerígenas, y lo que vieron es que cuando se disminuía la expresión de ‘THOR’, el crecimiento tumoral se ralentizaba. Por el contrario, la sobreexpresión de este gen conllevó que el crecimiento celular se disparara. Como indica Arul Chinnaiyan, «hemos analizado un gran número de lncRNA para llegar a estos resultados. Y la mayoría de los genes que hemos evaluado no tenían una función tan clara como la de ‘THOR’». Pero, ¿a qué obedece que ‘THOR’ tenga este impacto sobre la proliferación tumoral? Pues según muestran los resultados, porque su expresión altera la función de las proteínas de unión al factor de crecimiento parecido a la insulina (IGFBP), bien conocidas por su implicación en la estabilización del ARN. Así, y en ausencia del gen ‘THOR’, la actividad de las IGFBP se ve totalmente inhibida. Como refiere el director de la investigación, «si alteramos la función de ‘THOR’, disminuimos la capacidad para estabilizar el ARN, lo que inhibe la proliferación celular». Menos efectos secundarios Finalmente, los autores repitieron el experimento con un cultivo de células sanas. Y lo que observaron es que a pesar de que la expresión del gen ‘THOR’ se vio totalmente suprimida, las células siguieron creciendo de forma completamente normal. Por tanto, parece que el impacto del gen se ve limitado a las células cancerígenas. En definitiva, y en opinión de los autores, el gen ‘THOR’ se presenta como una buena diana para el desarrollo de fármacos frente al cáncer. No en vano, su bloqueo no tiene ningún impacto sobre las células sanas, por lo que debe esperarse que los efectos secundarios asociados a su inhibición sean mínimos. Como concluye Arul Chinnaiyan, «el siguiente paso será crear un compuesto que se una a ‘THOR’ en una secuencia complementaria diseñada para suprimir su expresión. Esta estrategia, conocida como ‘oligonucleótidos antisentido’, ya ha sido utilizada con éxito en otros contextos».

Beber té caliente todos los días reduce el riesgo de glaucoma

Beber una taza de té caliente, al menos una vez al día, puede estar relacionado con un riesgo significativamente menor de desarrollar glaucoma, una enfermedad ocular grave, sugiere un estudio que se publica en «British Journal of Ophthalmology» y realizado, lógicamente, en la Universidad de California (EE.UU.). El informe añade que, desafortunadamente, el café, descafeinado y con cafeína, té descafeinado, té helado y refrescos no parecen tener ningún efecto. Cerca de un millón de españoles padece glaucoma, conjunto de hasta 60 enfermedades oculares que conllevan a la ceguera por una degeneración progresiva del nervio óptico. De hecho, el glaucoma constituye a día de hoy la primera causa de ceguera irreversible en todo el mundo. El glaucoma provoca la acumulación de presión dentro del ojo (presión intraocular) y daña el nervio óptico. Actualmente afecta a 57,5 millones de personas y se espera que aumente a 65,5 millones para 2020. Investigaciones previas había sugerido que la cafeína puede alterar la presión intraocular, pero ningún estudio hasta ahora había comparado el impacto potencial de las bebidas descafeinadas y con cafeína sobre el riesgo de glaucoma. Los investigadores de la Universidad de California analizaron los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2005-2006 (NHANES) en EE.UU., una encuesta anual representativa a nivel nacional de alrededor de 10.000 personas que incluye entrevistas, exámenes físicos y muestras de sangre, diseñados para valorar la salud y el estado nutricional de adultos y niños estadounidenses. En este año en particular, también incluyó exámenes oculares para glaucoma. De los 1.678 participantes de los que se obtuvieron los resultados completos de la prueba ocular, incluidas fotos, el 84 (5%) desarrolló glaucoma. Cerca de un millón de españoles padece glaucoma A todos los participantes se les preguntó con qué frecuencia y qué cantidad de bebidas con cafeína y descafeinadas habían consumido, incluidos refrescos y té helado, durante los últimos 12 meses. Y los resultados mostraron que en comparación con aquellos que no bebían té caliente todos los días, los que sí lo hicieron tenían un menor riesgo de glaucoma. Después de tener en cuenta los factores potencialmente influyentes, como la diabetes y el tabaquismo, los bebedores de té caliente tenían un 74% menos de probabilidades de padecer glaucoma. Los investigadores advierten que se trata de un estudio observacional y no se pueden sacar conclusiones firmes sobre causa y efecto Sin embargo los investigadores advierten que se trata de un estudio observacional y no se pueden sacar conclusiones firmes sobre causa y efecto, y que además las cifras absolutas de aquellos con glaucoma fueron pequeñas. La encuesta tampoco preguntó sobre factores como el tamaño de la taza, el tipo de té o la duración del tiempo de elaboración de la té, todos los cuales pudieron haber sido influido en los resultados. El té contiene antioxidantes y químicos antiinflamatorios y neuroprotectores que se han asociado con un menor riesgo de afecciones graves, como enfermedades del corazón, cáncer y diabetes.

Hallada una proteína clave para prevenir las infecciones respiratorias en la fibrosis quística

La fibrosis quística es una enfermedad crónica y degenerativa que padece uno de cada 5.000 españoles. Una patología hereditaria que afecta principalmente a los sistemas respiratorio y digestivo y que, dado que se asocia a la presencia de infecciones persistentes en los pulmones, limita de forma muy significativa la capacidad respiratoria de los afectados. Y una enfermedad para la que, aún a día de hoy, no existe cura. De ahí la importancia de un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Columbia en Nueva York (EE.UU.), en el que se muestra una nueva causa que explica que los pacientes con fibrosis quística sean más proclives a padecer infecciones respiratorias y, lo que es más importante, se sugiere una nueva vía para evitarlas. Como explica Alice Prince, co-directora de esta investigación publicada en la revista «Immunity», «desconocíamos que la proteína PTEN estuviera implicada en la fibrosis quística. Estábamos trabajando con ratones en los que habíamos suprimido una forma de PTEN y vimos que tenían una respuesta inflamatoria grave a ‘Pseudomonas’ y un aclarado o ‘depurado’ disminuido muy similares a los que se observan en los pacientes con fibrosis quística». La unión hace la fuerza Hace ya casi 25 años que se descubrió que la fibrosis quística está causada por la presencia de mutaciones en el gen ‘CFTR’, responsable de la expresión de una proteína –la CFTR– que transporta iones cloruro dentro y fuera de las células. En consecuencia, y dado que el transporte de estos iones no se lleva a cabo, el moco de los pulmones se vuelve más grueso y pegajoso, atrapando a las bacterias –muy especialmente del género ‘Pseudomonas’– en los pulmones. El resultado es que las bacterias disparan la respuesta inflamatoria del organismo, lo que da lugar al desarrollo de infecciones persistentes y muy, muy debilitantes. Sin embargo, parece que las mutaciones en el gen ‘CFTR’ también promueven las infecciones de una forma totalmente diferente. Como indica Sebastián A. Riquelme, co-director de la investigación, «hallazgos recientes han sugerido que las células con mutaciones en ‘CFTR’ tienen una respuesta más débil frente a las bacterias, lo que reduce su capacidad para eliminar las infecciones y aumentar la inflamación. Unos resultados interesantes porque apuntaban a la existencia de un mecanismo inmune paralelo desregulado que, independiente del efecto de ‘CFTR’ sobre el moco, también contribuye a la destrucción de las vías aéreas». Aunque CFTR sea anómala, su unión a PTEN activa a esta última y hace que sea capaz de combatir las infecciones Así, el objetivo del nuevo estudio fue identificar este mecanismo ‘paralelo’. Y de acuerdo con los resultados, se trata de una vía en la que se encuentra implicada la proteína PTEN, bien conocida por prevenir que las células crezcan de forma incontrolada y se conviertan en cancerígenas. Es decir, PTEN es un supresor de tumores. Pero parece que los beneficios de la actividad de esta proteína no acaban aquí. PTEN también mantiene el tejido pulmonar limpio de patógenos potencialmente peligrosos. Y para ello, trabaja codo con codo con la proteína CFTR. Concretamente, los autores observaron que cuando PTEN se encuentra en la superficie de las células inmunes y pulmonares, contribuye a la eliminación de las bacterias del género ‘Pseudomonas’ y mantiene una respuesta inmune adecuada. Pero para ello es totalmente necesario que PTEN se haya unido a CFTR. Una unión que no resulta viable en muchos casos de fibrosis quística, en la que la cantidad de proteína CFTR que alcanza la superficie celular es mínima. El resultado es que las pseudomonas pueden crecer a sus anchas. En este contexto, los fármacos de última generación para la fibrosis quística ‘empujan’ a CFTR, aun mutada, a la superficie celular para mejorar la funcionalidad de los canales de iones cloruro y, así, reducir la síntesis de moco. Un efecto farmacológico que, a tener de las nuevas evidencias, resulta doblemente importante. Y es que al empujar esta CFTR a la superficie, también facilita su unión a PTEN. Pero, ¿esta CFTR no está mutada? Pues sí, pero da igual: incluso aunque CFTR sea anómala, su unión a PTEN activa a esta última y hace que sea capaz de combatir las infecciones. Como apunta Sebastián Riquelme, «una segunda posibilidad es encontrar fármacos que mejoren directamente la actividad antiinflamatoria de PTEN en las membranas. A este respecto, ya hay varios promotores de PTEN en investigación para el tratamiento del cáncer que también podrían resultar muy útiles en la fibrosis quística». Cáncer gastrointestinal Pero aún hay más. El nuevo estudio también podría explicar la razón por la que los pacientes con fibrosis quística tienen un mayor riesgo de desarrollo de cáncer gastrointestinal. Como concluye Alice Prince, «gracias a los avances, los pacientes con fibrosis quística viven mucho más tiempo. Pero estamos viendo un aumento de casos de cáncer gastrointestinal. Algunos estudios han sugerido que CFTR podría ser un supresor de tumores, y ahora nuestro estudio ofrece una hipótesis alternativa: las mutaciones en CFTR y la ausencia de su compañero PTEN podrían estar desencadenando este tipo de cáncer en esta población de pacientes».

Demostrada la eficacia de la radioterapia para el tratamiento de la arritmia más letal

La taquicardia ventricular es un tipo de arritmia caracterizada por un incremento de las contracciones en los ventrículos del corazón. arritmia que, si bien significativamente menos frecuente que la fibrilación auricular –esto es, el tipo de arritmia más común, en este caso producida por unos latidos irregulares en las aurículas–, resulta mucho más peligrosa. Y es que, de dispararse, esta taquicardia puede derivar en una fibrilación ventricular, en la que corazón late de una manera muy rápida –más de 250 latidos por minuto– y totalmente descontrolada hasta que, finalmente, pierde la capacidad de contraerse y se detiene, lo que supone la muerte del paciente. De hecho, la fibrilación ventricular es la principal causa de los episodios de parada cardiorrespiratoria o ‘muerte súbita’. Tal es así que los afectados se ven obligados a llevar un desfibrilador automático implantable (DAI) para prevenir que esto ocurra. O así ha sido hasta ahora, dado que investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis (EE.UU.) han hallado una manera eficaz y mucho menos invasiva de tratar esta taquicardia ventricular: la administración directa sobre el corazón de la radioterapia normalmente utilizada frente al cáncer. Como explica Phillip S. Cuculich, director de esta investigación publicada en la revista «The New England Journal of Medicine», «los pacientes con taquicardia ventricular llevan desfibriladores implantables para salvar sus vidas en caso de que se produzca una arritmia ‘mala’. El dispositivo reconoce una arritmia peligrosa y libera una descarga eléctrica que acaba salvando la vida del afectado. Y si bien es maravilloso que podamos evitar que la gente fallezca en esta situación, la descarga puede resultar muy traumática. Y es que los pacientes comprenden que acaban de evitar su muerte, y cuando esto pasa repetidamente, por lo general sin avisar, suele ser devastador para los afectados». Irradiar el corazón La taquicardia ventricular tiene por lo general su origen en una lesión en el corazón, caso principalmente de las causadas por un infarto. Así, y mientras en músculo coronario o miocardio intenta repararse, se generan unas cicatrices que interrumpen el flujo adecuado de los impulsos eléctricos. Pero, ¿no hay nada que se pueda hacer? Pues sí. Lo más habitual es recurrir a la ablación por catéter para eliminar el tejido coronario dañado que interfiere con este flujo, pero se trata de un procedimiento muy invasivo y no exento de riesgos muy graves para muchos pacientes. Y además, tampoco es una intervención definitiva, pues la arritmia suele reaparecer al cabo de un tiempo. El resultado es que los pacientes siguen viéndose abocados a portar un DAI para ‘corregir’ sus taquicardias. En el nuevo estudio, los autores contaron con la participación de cinco pacientes –cuatro en la séptima década de sus vidas y uno mayor de 80 años– que durante los tres meses previos habían sufrido un promedio de 1.315 taquicardias ventriculares –y hasta un total de 4.312 en uno de los casos–. Todos los participantes habían sido sometidos a una ablación por catéter en el pasado, pero las taquicardias habían reaparecido y, dado su estado general, no eran candidatos a ser nuevamente sometidos a la intervención. De hecho, uno de los pacientes se encontraba en lista de espera para un trasplante de corazón. Es impresionante ver a un paciente someterse a una terapia ablativa durante unos minutos y, acto seguido, ver cómo se levanta y se va caminando Los cinco pacientes se sometieron a una única sesión de radioterapia para, de manera similar a como se logra con la ablación, eliminar el tejido dañado del corazón. ¿Y qué pasó? Pues que si bien los efectos no fueron inmediatos, la frecuencia de episodios de taquicardia ventricular, tal y como registraron sus DAI, se redujo de forma muy, pero que muy significativa. Concretamente, y durante las primeras seis semanas que siguieron a la radioterapia, esto es, el tiempo necesario para que se recuperaran del tratamiento, la cifra total de episodios de taquicardia experimentados por cuatro de los pacientes –el participante mayor falleció a los 30 días, si bien por causas que nada tuvieron que ver con la intervención– fue de 680. Y a partir de ahí, y hasta cumplir el año tras el tratamiento, de únicamente cuatro. Además, dos de los participantes no volvieron a sufrir ningún episodio. Pero, ¿cuánto dura la intervención? Pues entre 10 y 15 minutos. Un tiempo significativamente menor al que requiere la ablación con catéter, que puede prolongarse hasta seis horas y, además, siempre debe ser llevado a cabo con anestesia general. Como indica Clifford G. Robinson, co-autor de la investigación, «es simplemente impresionante ver a un paciente con taquicardia ventricular someterse a una terapia ablativa durante unos minutos y, acto seguido, ver cómo se levanta de la camilla y se va caminando». ¿Para todos los pacientes? Llegados a este punto, la radioterapia, o lo que es lo mismo, el uso de radiación, ¿no es peligrosa para el corazón? Pues si bien el seguimiento de los pacientes todavía continúa para detectar cualquier posible efecto adverso asociado al procedimiento, parece que no. Debe tenerse en cuenta que la dosis utilizada es la que normalmente se emplea en el tratamiento del cáncer de pulmón en fase temprana. Y asimismo, que los pacientes con este tipo de tumor pueden recibir dosis más grandes en hasta cuatro o cinco sesiones. Como indica Clifford Robinson, «como oncólogo radioterápico especializado en el tratamiento del cáncer de pulmón, he pasado la mayor parte de mi carrera tratando de evitar la radiación sobre el corazón. Pero también he explorado posibles nuevos usos para la radioterapia estereotáxica extracraneal que utilizamos casi exclusivamente para el tratamiento del cáncer. Así, gran parte de mi trabajo se ha centrado en el uso de las más modernas tecnologías para reducir la toxicidad asociada a la radioterapia. Y en este caso, los pacientes no presentaron complicaciones en los primeros 12 meses tras el tratamiento, lo que supone un tiempo suficiente para ver las toxicidades tempranas. Sea como fuere, todavía monitorizamos a los pacientes para evaluar posibles efectos adversos a largo plazo». En definitiva, el uso de radioterapia para trata la taquicardia ventricular parece ser tanto eficaz como seguro. Sin embargo, los autores solicitan cautela en espera de que se confirme la ausencia de efectos secundarios a largo plazo. Además, el procedimiento no está en principio ideado para todos los pacientes, sino solo para aquellos en fases muy avanzadas de la enfermedad y para los que no existan otras opciones. Como concluyen los autores, «se requieren más estudios antes de que los médicos puedan considerar este procedimiento en pacientes más ‘sanos’ y jóvenes o como posible complemento de los tratamientos tradicionales».

Confirmado: la lluvia no empeora el dolor en las articulaciones o en la espalda

El pasado 1 de octubre arrancó un nuevo ‘año hidrológico’, esto es, un nuevo periodo de 12 meses en el que se registrarán todas las precipitaciones sobre las cuencas hidrográficas de nuestro país –y del resto de países del hemisferio norte–. Y más allá de las lluvias puntuales de la borrasca ‘Ana’ y de su ciclogénesis explosiva, este inicio de año hidrológico está resultando demasiado seco. Una situación que, dado el estado de nuestros pantanos, estamos lamentando todos los españoles. En mayor o menor medida. Y es hay una parte de la población que si bien ansía la lluvia, también la siente literalmente en sus ‘huesos’. Se trata de los pacientes cuyos dolores articulares y de espalda se agudizan con las precipitaciones y la humedad atmosférica. Pero, ¿esto es realmente así? Pues como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard en Cambridge (EE.UU.), no. Ni mucho menos. Como explica Anupam Jena, director de esta investigación publicada en la revista «The BMJ», «da igual cómo miremos los datos, no hemos visto ninguna correlación entre la lluvia y las visitas al médico por un dolor articular o de espalda. Así que la conclusión es la siguiente: las articulaciones dolorosas y los dolores de espalda son muy poco fidedignos a la hora de pronosticar el tiempo». Más de 2.500 años La creencia de que la lluvia tiene un impacto negativo sobre los huesos no es para nada novedosa. De hecho, Hipócrates, el considerado ‘padre de la Medicina’, ya estableció en su tratado ‘Sobre Aires, Aguas y Lugares’ hace cerca de 2.500 años que para comprender la Medicina hay que mirar a los cambios de estaciones y analizar los vientos predominantes para constatar cómo la climatología arrastrada por estos vientos afecta a la salud. Una hipótesis que con el paso de los siglos ha sido alimentada por el folklore y los estudios ‘científicos’ y que a día de hoy constituye, más que una teoría, un axioma. Lo cual no quiere decir que pueda estar equivocado. Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron los datos de más de 11 millones de consultas médicas solicitadas por más de 1,5 millones de personas mayores entre los años 2008 y 2011 y acudieron a los registros de la Agencia Nacional Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) con objeto de establecer la meteorología predominante en cada una de las visitas. Las articulaciones dolorosas y los dolores de espalda son muy poco fidedignos como pronosticadores del tiempo Concretamente, el objetivo de su trabajo era evaluar, entre otras cuestiones, si los pacientes con dolor articular o de espalda acuden más al médico durante los períodos de lluvia o cuando el tiempo ya ha amainado; si los pacientes que van a las consultas por otros motivos se quejan más de sus articulaciones y espalda cuando el clima está revuelto; qué es lo que pasa cuando la lluvia persiste durante varios días seguidos; y si en ausencia de lluvia los pacientes diagnosticados de artritis reumatoide aseguran experimentar un mayor o menor dolor. Y, exactamente, ¿qué mostraron los resultados? Pues que hasta un 6,35% de las consultas por dolor en las articulaciones o en la espalda se registraron en días en los que llovía. Un dato ciertamente interesante que, sin embargo, pierde todo su valor como posible ‘pronosticador del tiempo’ cuando se observa qué sucedió en los días secos. Y es que hasta un 6,39% de las visitas al médico por estos motivos tuvieron lugar cuando no llovía. Ya llueva o haga sol En definitiva, y dado que las consultas registradas durante los días de lluvia son prácticamente las mismas que las datadas en los días secos, puede confirmarse sin ninguna duda que la climatología no afecta de ninguna manera al dolor articular y de espalda. Entonces, ¿por qué hay tantos pacientes que aseguran sufrir más dolor cuando el cielo se cubre de lluvia? Pues porque como refiere Anupam Jena, «el cerebro humano es bueno encontrando patrones y esta creencia se autoalimenta constantemente. Si uno espera que su rodilla duela cuando llueve y no lo hace, se olvidará de su dolor. Pero si le duele, entonces le echará la culpa a la lluvia y registrará la relación en su mente». Sea como fuere, lo que realmente importa no es el tiempo atmosférico, sino el dolor. Como concluye el director de la investigación, «como médicos, debemos ser sensibles a los que nos cuentan los pacientes. El dolor es dolor, con o sin lluvia. Pero es importante saber que, a nivel clínico, el dolor articular no parece ir y venir con el clima».

Inhibir la síntesis de lípidos, clave para prevenir o frenar la progresión del cáncer hepático

En el año 2015 se diagnosticaron en nuestro país 5.862 nuevos casos de cáncer de hígado, muy especialmente en varones –suponen cerca del 75% de todos los casos– y personas mayores de 50 años. Un tipo de tumor en el que destaca el carcinoma hepatocelular –representa en torno al 90% de todos los casos de cáncer de hígado– y que, si bien sexto en frecuencia, se corresponde con la segunda enfermedad oncológica más letal en todo el mundo. La razón para esta elevada mortalidad se explica, por una parte, por los retrasos en el diagnóstico de la enfermedad –en sus fases iniciales no presenta síntomas específicos– y, por otra, por la falta de tratamientos eficaces una vez el tumor ha progresado. De ahí la importancia de un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Basilea (Suiza), en el que se identifica una vía para prevenir o detener la evolución de este tipo de cáncer: la inhibición de la proteína mTOR, responsable de ‘conseguir’ al tumor la energía que necesita para su desarrollo. Como explica Yakir Guri, co-autor de esta investigación publicada en la revista «Cancer Cell», «el hígado es, de alguna manera, la cocina de nuestro organismo. Almacena y recicla los nutrientes, produce los precursores hormonales y desintoxica el organismo al eliminar las sustancias nocivas, como los fármacos y el alcohol». Fuentes de energía Es bien sabido que el consumo excesivo de alcohol acaba dañando el hígado. Un perjuicio que, asimismo, puede ser igualmente inducido por la obesidad, la diabetes o la falta de ejercicio. El resultado es que, en un primer lugar, el afectado desarrolla el denominado ‘hígado graso’, que si bien asintomático se acompaña de una inflamación que puede progresar hasta un carcinoma hepatocelular. Y una vez aparece el tumor, las células cancerígenas se encargan de ‘devorar’ todo el tejido hepático sano, lo que conlleva inevitablemente a un fallo hepático –y al deceso del paciente. Pero, ¿de dónde obtienen las células la energía para reproducirse de forma incontrolada? O lo que es lo mismo, ¿para convertirse en cancerígenas? Pues, simple y llanamente, de los lípidos –las consabidas ‘grasas’–. Sin embargo, los tumores requieren una cantidad de energía descomunal, por lo que la cantidad de lípidos necesarios para suplir sus necesidades resulta desorbitada. Entonces, ¿de dónde salen tantos lípidos? Una pregunta crucial dado que la acumulación de ácidos grasos y lípidos en el hígado es una de las principales causas del carcinoma hepatocelular. El complejo proteico mTORC2 juega un papel crítico en la progresión del ‘hígado graso’ benigno al carcinoma hepatocelular Para responder a esta pregunta, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– al que manipularon para que sus células hepáticas tuvieran continuamente activada una proteína denominada ‘diana de rapamicina en células de mamífero’ (mTOR). Como indica Yakir Guri, «ya sabíamos que MTOR está implicada en el desarrollo tumoral al controla el crecimiento celular. Sin embargo, desconocemos que vías metabólicas y de señalización se encuentran afectadas en el caso específico del carcinoma hepatocelular». Los resultados mostraron que mTOR, o más bien el complejo mTORC2 de la proteína, promueve la síntesis de ácidos grasos y de ciertos tipos de lípidos. Como apunta Yakir Guri, «la mayoría de la gente desconoce que nuestro organismo contiene más especies de lípidos que genes. Y ahora, en nuestro trabajo hemos sido capaces de analizar un amplio espectro de estos lípidos». Concretamente, el trabajo muestra que mTORC2 estimula la producción de dos tipos de lípidos fundamentales para el crecimiento celular: los esfingolípidos, tipo de lípidos que forman parte las membranas celulares y que tienen que ser continuamente sustituidos en las células en ‘rápida’ proliferación; y las cardiolipinas, localizadas en las mitocondrias e implicadas en la producción de energía. Así, y al potenciar la síntesis de cardiolipinas, las ‘hambrientas’ células tumorales aseguran su fuente de energía. Pero como refiere Yakir Guri, «dado que las células cancerígenas dependen de la síntesis de novo de ácidos grasos y lípidos, si cierras el gripo detienes el desarrollo del tumor». Cerrar el grifo En último término, los autores analizaron muestras de carcinoma hepatocelular tomadas de pacientes humanos para ver si, tal y como sucedía en los modelos animales, mTORC2 y sus vías de señalización se encuentran igualmente activadas y, por tanto, promueven la síntesis de ácidos grasos y lípidos. Y de acuerdo con los resultados, sí. Como concluye Michael N. Hall, «nuestro trabajo muestra cómo este complejo proteico juega un papel crítico en la progresión del ‘hígado graso’ benigno al carcinoma hepatocelular. Y asimismo, demuestra que los inhibidores específicos de la lipogénesis tienen el potencial de prevenir el desarrollo tumoral, abriendo así la puerta al desarrollo de terapias potenciales frente a este tipo de cáncer».
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