El sexo oral y el tabaco, factores de riesgo de cáncer de cabeza y cuello asociado al virus del papiloma

Los varones que fuman y han tenido cinco o más parejas con quienes practican sexo oral tiene el mayor riesgo de desarrollar un tipo de cáncer de cabeza y cuello que se activa por la exposición al virus del papiloma humano, conocido como cáncer orofaríngeo relacionado con el VPH, según una investigación publicada en la revista «Annals of Oncology». Ahora bien, el estudio encontró que solo el 0.7% de los hombres alguna vez desarrollarán cáncer de la orofaringe en sus vidas. Y, el riesgo era mucho menor entre las mujeres, las personas que no fumaban y las que habían tenido menos de cinco parejas sexuales con las que practicaron sexo oral en sus vidas. Existen más de 100 tipos diferentes de VPH, pero únicamente unos pocos provocan cáncer; el más mortal son los subtipos del VPH 16 o 18, que son los que desencadenan la mayoría del cáncer de cuello uterino, y el VPH16 también causa la mayoría del cáncer de orofaringe. Se prevé que la incidencia de este cáncer supere el cáncer de cuello uterino en los EE.UU. en 2020. Por ello, explica Amber D'Souza, del Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health (EE.UU.), «sería útil poder identificar a las personas sanas que están en mayor riesgo de desarrollar este tipo de cáncer». Vacuna VPH La infección persistente por el VPH se asocia, como ya han demostrado infinidad de estudios, con un mayor riesgo de desarrollo de numerosos tipos de cáncer. Es el caso del cáncer de cérvix o cuello uterino, así como de tumores en la vulva o en la vagina. Pero aún hay más: los tumores asociados al VPH no son exclusivos de las mujeres, sino que también hay muchos que afectan a ambos sexos, como son los orofaríngeos –esto es, de la cavidad oral y la faringe– y los de ano, y otros que afectan únicamente a los varones –como el cáncer de pene–. Tal es así que la Sociedad Americana del Cáncer (ACS), atendiendo a los criterios de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos (CDC), establece en sus recomendaciones la vacunación sistemática frente al VPH de todos los niños y niñas a la edad de 11-12 años.La Asociación Americana del Cáncer establece en sus recomendaciones la vacunación sistemática frente al VPH de todos los niños y niñas a la edad de 11-12 años El sexo oral es habitual en las relaciones de pareja, señalan los investigadores. Sin embargo, «la infección oral por VPH que causa cáncer es muy poco frecuente entre las mujeres, independientemente del número de parejas sexuales. Y tampoco lo es en los varones no fumadores y con menos de cinco parejas sexuales orales, aunque las probabilidades de tener una infección por VPH se incrementan a medida que aumenta el número de parejas sexuales orales y con el hábito de fumar», asegura D’Souza. Los datos obtenidos en este estudio provienen de 13.089 personas, entre 20 y 69 años de edad, que participaron en la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES, por sus siglas en inglés) a quienes se les realizó la prueba de infección oral por VPH. Para predecir el riesgo de cáncer por la infección por VPH oral utilizaron el número de casos de cáncer de orofaringe y muertes de los registros de EE.UU. Parejas sexuales Los investigadores encontraron que las mujeres que no había practicado sexo oral con sus parejas durante su vida tenían la prevalencia más baja de infección oral para todos los tipos de VPH que causan cáncer. La prevalencia de infección aumentó levemente al 1.5% entre las mujeres con dos o más parejas sexuales con las que había practicado sexol oral. El tabaco también era un factor determinante. La investigadora, Dra. Carole Fakhry (MD), señala que«actualmente no hay pruebas que se puedan usar para detectar personas con cáncer de orofaringe». La experta señala que se están realizando otras investigaciones sobre diferentes marcadores biológicos y es posible que algunos de ellos puedan ser utilizados en el futuro para el cribado de cáncer de orofaringe en algunas personas.

¿Cuántas mutaciones hacen falta para que se desarrolle un cáncer?

El pasado mes de febrero se publicó un estudio que concluyó que en torno a un 66% de todos los casos de cáncer se producen por la aparición de mutaciones aleatorias, y por tanto totalmente impredecibles, en el ADN de las células. Sin embargo, el desarrollo de un cáncer, o lo que es lo mismo, la aparición de mutaciones que provocan que una célula sana se convierta en cancerígena y se reproduzca de forma incontrolada hasta formar un tumor, no es cuestión de ‘azar’ o de mera ‘mala suerte’. Las conductas poco, o nada, saludables, como sería sobre todo fumar, ayudan, y mucho, a incrementar la probabilidad de que aparezcan estas mutaciones. Pero llegados a este punto, ¿cuántas mutaciones hacen falta para que una célula sana se convierta en tumoral? Pues según los resultados de un estudio dirigido por investigadores del Instituto Wellcome Trust Sanger en Cambridge (Reino Unido), depende del tipo de cáncer. Y es que si bien en algunos tumores se requiere la presencia de hasta 10 mutaciones, en otros es suficiente con que aparezca solo una. Como explica Peter Campbell, director de esta investigación publicada en la revista «Cell», «en nuestro trabajo hemos abordado una cuestión sobre el cáncer que lleva debatiéndose desde los años 50: ¿cuál es el número de mutaciones necesarias para que una célula normal se transforme en una célula maligna? Y la respuesta es: solo unas pocas. Por ejemplo, solo cuatro mutaciones de media por paciente ya dan lugar al cáncer de hígado, mientras que el cáncer colorrectal por lo general requiere 10 de estas mutaciones». Selección natural El cáncer no es ajeno al proceso de selección natural por el que evolucionan las especies. Y es que el cáncer es en sí mismo una consecuencia de la acumulación de mutaciones que tiene lugar en las células del organismo a lo largo del tiempo. Por ello, y para llevar a cabo el nuevo estudio, los autores han recurrido a la ‘perspectiva evolutiva’ con objeto de ‘medir’ el proceso de la selección natural en 7.664 tumores de 29 tipos diferentes de cáncer. Un objetivo que ha requerido el desarrollo de técnicas que han permitido la identificación de los genes implicados en la evolución del cáncer y, sobre todo, establecer cuántas de estas mutaciones son suficientes para el desarrollo de cada tipo de tumor. En primer lugar, los resultados han mostrado que, contrariamente a como sucede con los individuos en su conjunto, las mutaciones son bien toleradas por sus células. Por lo general, las mutaciones que una persona –o un animal– hereda de sus padres son muy mal toleradas, hasta el punto de que la selección natural entra en juego y las mutaciones acaban desapareciendo con el paso de las generaciones. Sin embargo, aquellas mutaciones que aparecen en las células sanas y que promoverán su transformación en ‘malignas’ no parecen tener ningún efecto sobre la supervivencia de la propia célula.Solo cuatro mutaciones de media ya dan lugar al cáncer de hígado, mientras que el cáncer colorrectal requiere 10 de estas mutaciones En segundo lugar, y lo que es más importante, los resultados han posibilitado identificar el número de mutaciones requeridas para 29 tipos de cáncer. Una cifra que oscila en función del tumor pero que se puede contar con los dedos de ambas manos –y en ocasiones, de una sola mano. Pero aún hay más. El trabajo también ha permitido identificar nuevos genes asociados al cáncer que hasta ahora permanecían completamente desconocidos. Y asimismo, ha demostrado que las técnicas empleadas posibilitarán, si bien en el futuro, identificar entre los miles de mutaciones que se encuentran en un tumor a aquellas directamente responsables del desarrollo de la enfermedad en cada paciente específico. Como indica Iñigo Martincorena, co-autor de la investigación, «en nuestro trabajo hemos revelado que cerca de la mitad de las mutaciones que juegan un papel clave en el desarrollo de un tumor se localizan en genes que aún no habían sido identificados como ‘genes oncológicos’ u ‘oncogenes’. Es cierto que ya hemos acumulado un gran conocimiento sobre los genes más importantes implicados en el cáncer, pero también es verdad que aún hay muchos genes más por descubrir». Mucho por hacer En definitiva, parece que una célula no requiere que su ADN se vea ‘demasiado’ alterado para transformarse y tratar de destruir el organismo que lo alberga. Como concluye Mike Stratton, co-autor de la investigación, «ya conocemos centenares de genes que, una vez mutan, desencadenan el cáncer. Nuestro trabajo muestra que solo hace falta un pequeño y consistente número de estos genes mutados para convertir a una célula sana en cancerígena, así como que los genes ‘elegidos’ difieren según el tipo de cáncer. Y también muestra que aún no hemos identificado a muchos de estos genes, por lo que serán el objetivo de ulteriores investigaciones. El conocimiento, creciente y preciso, de los cambios subyacentes que causan el cáncer constituye la base para el descubrimiento y empleo de terapias dirigidas para el tratamiento de la enfermedad».

Un simple electroencefalograma para diagnosticar precozmente el alzhéimer

El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa, es decir, causada por una destrucción progresiva de las neuronas cerebrales. Una enfermedad que constituye el tipo más común de demencia y que, ya en la actualidad, padecen cerca de 30 millones de personas en todo el planeta. Es más; de acuerdo con las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cifra global de afectados ascenderá hasta los 53 millones en poco más de tres décadas. Sin embargo, y a pesar de la infinidad de investigaciones realizadas, aún no se ha descubierto ningún tratamiento que resulte eficaz una vez han aparecido los síntomas de la enfermedad. De ahí la importancia, crucial, del diagnóstico precoz del alzhéimer, lo que posibilitaría una mejor atención y tratamiento de los afectados ya desde las fases iniciales de la patología. Y en este contexto, investigadores de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) parecen haber dado con una de las claves para identificar a aquellas personas con un alto riesgo de desarrollarla: el deterioro en el procesamiento del lenguaje escrito –o lo que es lo mismo, la pérdida de la capacidad para identificar o comprender las palabras escritas. Como explica Ali Mazaheri, director de esta investigación publicada en la revista «NeuroImage: Clinical», «una de las características principales de la enfermedad de Alzheimer es el deterioro progresivo del lenguaje. Sin embargo, hay muy pocos estudios que hayan investigado la capacidad de procesamiento del lenguaje durante el periodo que transcurre entre la aparición de los síntomas iniciales de la enfermedad y su completo desarrollo». Respuestas ‘aberrantes’ Para llevar a cabo el estudio, los autores contaron con la participación de 25 personas mayores que se sometieron a un electroencefalograma –EEG, prueba que analiza la actividad eléctrica del cerebro mediante unos electrodos colocados en la cabeza– para medir el tiempo que tardaban en procesar las palabras que veían en la pantalla de un ordenador. Concretamente, la muestra de participantes en el estudio incluía personas mayores completamente sanas, mayores con deterioro cognitivo leve, y pacientes que habían desarrollado la enfermedad de Alzheimer tras haber sido diagnosticados hacía menos de tres años de deterioro cognitivo leve. Llegados a este punto, ¿qué es el ‘deterioro cognitivo leve’? Pues una ‘condición’ clínica en la que el afectado presenta un ‘deterioro’ de sus funciones ‘cognitivas’ –como sería, por ejemplo, la capacidad de memorización– que, aun mínimo o ‘leve’, va más allá de lo que podría esperarse en una persona de su edad. Una condición que según las estimaciones afecta a hasta un 20% de las personas mayores de 65 años pero que, en sí mismo, no constituye un tipo de demencia –si bien la personas con deterioro cognitivo leve tienen un mayor riesgo de desarrollar demencia.El deterioro progresivo del lenguaje constituye una de las características principales de la enfermedad de Alzheimer Como indica Ali Mazaheri, «el objetivo era detectar la posible existencia de anomalías en la actividad cerebral durante el procesamiento del lenguaje en los pacientes con deterioro cognitivo leve, anomalías que podrían ofrecernos una visión sobre su probabilidad de desarrollar alzhéimer. La razón por la que nos centramos en el lenguaje obedece a que se trata de un aspecto crucial de la cognición que se ve particularmente deteriorado durante la progresión de la enfermedad». En este contexto, las investigaciones previas llevadas a cabo con EEG han mostrado que el tiempo que requiere el cerebro de una persona para procesar una palabra escrita se establece en torno a 250 milisegundos. Y los participantes en este nuevo estudio, ¿cumplieron con estos 250 milisegundos? Pues no. Como apunta Katrien Segaert, co-autora de la investigación, «el resultado más importante de nuestro estudio es que la respuesta cerebral es anómala, cuando no ‘aberrante’, en los individuos que acabarán desarrollando la enfermedad de Alzheimer en el futuro. Una respuesta que, por su parte, se mantiene ‘intacta’ en las pacientes que se mantienen estables». En consecuencia, continúa la investigadora, «nuestros hallazgos fueron totalmente inesperados, pues si bien el lenguaje se ve afectado en el alzhéimer, ocurre en fases mucho más avanzadas de la enfermedad». Diagnóstico precoz En definitiva, parece que la demora en la respuesta neurológica para procesar el lenguaje escrito puede ser un indicador de que un paciente que ya presenta deterioro cognitivo leve tiene una probabilidad mucho mayor de acabar padeciendo el alzhéimer. Como refiere Katrien Segaert, «es posible que esta interrupción en la red neuronal cerebral asociada con el lenguaje en los pacientes con deterioro cognitivo leve pueda usarse como un marcador crucial para identificar el riesgo de una persona de desarrollar alzhéimer. Así, el próximo paso será evaluar este biomarcador en una muestra más amplia de pacientes y ver si es un predictor específico de la enfermedad de Alzheimer o un marcador general de la demencia en la que se encuentra implicada el lóbulo temporal». Por tanto, aún habrá que esperar para ver si la evaluación del procesamiento del lenguaje escrito mediante un EEG tiene una aplicación clínica. Como concluye la investigadora, «la verificación de este marcador podría allanar el camino para una intervención farmacológica más temprana y el desarrollo de una prueba no invasiva y ciertamente barata mediante el uso del EEG como parte de la evaluación médica rutinaria en aquellos pacientes que acudan a la consulta preocupados por su memoria».

«Está en nuestras manos cuidarnos para tener unos huesos fuertes»

Hoy 20 de octubre se celebra el Día Mundial de la Osteoporosis con el lema es “Ama a tus huesos. Protege tu fractura”. En España, tres millones de personas tienen osteoporosis, la mayor parte de las cuales son mujeres: cuatro de cada diez mujeres y uno de cada diez hombres mayores de 70 años. Al ser una enfermedad silenciosa, en muchas ocasiones la osteoporosis no se diagnostica hasta que se produce la primera fractura, para entonces ya es tarde. Además, una de cada seis mujeres y uno de cada diez hombres mayores de 70 años sufrirá una fractura osteoporótica y según datos epidemiológicos, una primera fractura se asocia con un 86 por ciento más de riesgo de sufrir una nueva fractura en cualquier parte del cuerpo. Esta segunda fractura se produce entre los seis y los ocho meses siguientes. Mª Antonia forma parte de esos tres millones de personas con osteoporosis. Pero a diferencia de muchas otras, que no lo saben porque no están diagnosticadas o a pesar de estarlo, no son conscientes de la gravedad de la enfermedad, Mª Antonia sí se cuida. Y lo más importante: trabaja para que los demás se cuiden o sean cuidados. Mª Antonia Robles Palacios es vicepresidenta de la Asociación Española con la Osteoporosis y la Artrosis (Aecosar), y además trabaja en el Hospital Ramón y Cajal como Trabajadora Social ofreciendo soluciones a todos los pacientes que necesitan ayuda. Mª Antonia comenta que, «está en nuestras manos cuidarnos para tener unos huesos fuertes. Debemos conocer las herramientas para prevenir las fracturas por osteoporosis, debemos hablar con nuestro médico para que nos indique qué consejos debemos seguir en nuestra vida diaria y cuál es el tratamiento que mejor se adapta a cada paciente y sobre todo, debemos ser conscientes de la importancia de mantener ese tratamiento». La osteoporosis es una enfermedad crónica y progresiva que supone una pérdida de la masa ósea y hace que los huesos se debiliten, se vuelvan porosos, frágiles y propensos a fracturarse. Se la conoce como la enfermedad silenciosa que generalmente no provoca síntomas hasta que no se produce la primera fractura y para entonces la enfermedad puede estar muy avanzada y tener graves consecuencias. En el caso de las mujeres, la osteoporosis aparece con más frecuencia tras la menopausia, ya que los niveles de estrógenos, que juegan un papel crucial en el mantenimiento de un equilibrio saludable entre la destrucción y la regeneración ósea, caen y los huesos se vuelven más frágiles. En los pacientes con osteoporosis la masa ósea se destruye más rápidamente de lo que se crea hueso nuevo.En los pacientes con osteoporosis la masa ósea se destruye más rápidamente de lo que se crea hueso nuevo Este año, la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM) ha querido llamar la atención sobre una dato: el 20 por ciento de las personas que sufre una fractura de cadera muere un año después de haber sufrido la fractura. Además, de las personas que no fallecen, el 40 por ciento no puede caminar por sí misma y el 59 por ciento todavía requiere de ayuda pasado un año. Las fracturas por osteoporosis, y especialmente las de cadera, constituyen un grave problema de salud pública, ya que suponen un elevado coste socioeconómico, disminuyen considerablemente la calidad de vida de quienes las padecen e incluso aumentan su riesgo de mortalidad. En concreto, la incidencia de las fracturas osteoporóticas es más alta que la suma de casos de infarto, cáncer de mama y embolia y conlleva mayor carga de recursos hospitalarios que el ictus, la diabetes y/o los ataques cardiacos.Las fracturas por osteoporosis, y especialmente las de cadera, constituyen un grave problema de salud pública Para la vicepresidenta de Aecosar, la prevención, tanto de la enfermedad como de sus consecuencias, es una labor del día a día, porque es la única forma de concienciar al máximo posible, lo que esta enfermedad supone para quienes la padecen y para las personas que están a su alrededor.

EE.UU. autoriza la segunda terapia génica contra el cáncer

La Agencia Americana del Medicamento (FDA, en sus siglas en inglés) ha autorizado la comercialización de un nuevo tratamiento desarrollado por Kite Pharma para un subtipo de linfoma no Hodgkin, convirtiéndose en la segunda terapia génica aprobada en Estados Unidos contra el cáncer. El tratamiento tendrá el nombre comercial de 'Yescarta' y está diseñado para tratar el linfoma de células B grandes cuando los pacientes no responden a otros tratamientos. Y aunque se administra en una única dosis, su precio ascenderá a unos 373.000 dólares (unos 315.000 euros) por paciente. Un importe que, no obstante, es inferior al de la primera terapia genética que autorizó la FDA a finales de agosto, desarrollada por Novartis para tratar la leucemia linfoblástica aguda (LLC), cuyo precio es de 475.000 dólares por paciente, unos 399.206 euros. Ambas son terapias de células T con receptor antígeno quimérico, también llamadas CAR-T, que reprograman las propias células inmunes del cuerpo para reconocer y atacar a las células malignas. Innovador Esta terapia se realiza a partir de las propias células que combaten las infecciones del paciente. Se extraen, se diseñan genéticamente para reconocer las células tumorales, y se transfieren nuevamente en el paciente para que forme un ejército con el que atacar y destruir las células malignas, inicialmente durante años. En un ensayo clínico con más de 100 adultos demostró que el 51 por ciento de los pacientes tratados con 'Yescarta' lograron una remisión completa, un índice mucho más alto que el que consigue los tratamientos estándar.El 51 por ciento de los pacientes tratados con 'Yescarta' lograron una remisión completa, un índice mucho más alto que el que consigue los tratamientos estándar Su elevado precio está encendiendo un nuevo debate sobre el coste de los medicamentos innovadores. En ese sentido, Novartis afirmó que sólo cobraría por su fármaco solo si los pacientes respondían durante el primer mes de tratamiento, pero Gilead no dicho nada similar al respecto.

Hallada una razón por la que la obesidad y la diabetes aumentan el riesgo de alzhéimer

Las personas con obesidad y/o diabetes tipo 2 presentan, frente a aquellas con un peso normal, menores niveles de glucosa en sus cerebros. Así lo muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Yale en New Haven (EE.UU.), en el que se sugiere que esta reducción de la concentración de glucosa cerebral podría ser la causa no solo de los trastornos alimenticios característicos de los pacientes obesos y/o diabéticos, sino también de su mayor riesgo de acabar padeciendo la enfermedad de Alzheimer. Como explica Janice Hwang, directora de esta investigación publicada en la revista «JCI Insight», «la glucosa es la señal más primitiva que recibe el cerebro para saber que el individuo ha comido. Entonces, ¿podría ser posible que en los individuos con obesidad la glucosa no esté llegando al cerebro o no sea percibida? De ser así, el bucle de retroalimentación para dejar de comer podría verse alterado». Déficit de azúcar Numerosos estudios han constatado que tanto la obesidad como la diabetes tipo 2 se asocian a un descenso del metabolismo cerebral. Un ‘hipometabolismo’ que puede conllevar que el cerebro no esté logrando el aporte energético necesario para un correcto funcionamiento y que, asimismo, también constituye una característica típica de las personas con alzhéimer. Entonces, ¿es posible que este déficit metabólico sea la causa por la que los pacientes obesos y/o diabéticos presentan una mayor probabilidad de desarrollar alzhéimer? Pues, cuando menos en teoría, sí. Sin embargo, aún no se conocen los mecanismos exactos por los que se explica esta relación. El objetivo del nuevo estudio fue evaluar los niveles de glucosa cerebral en tres grupos diferenciados de adultos: personas sanas y delgadas; individuos obesos; y pacientes con diabetes tipo 2 mal controlada. Y para ello, y tras permanecer toda una noche en ayunas, los participantes recibieron la infusión intravenosa de glucosa durante dos horas y se sometieron a pruebas de imagen cerebral –concretamente, a pruebas de imagen por resonancia magnética con espectroscopia. El transporte de azúcar desde la sangre al cerebro constituye una diana farmacológica potencial para las personas con obesidad y diabetes Los resultados mostraron que los niveles de glucosa en sangre fueron muy similares para los tres grupos de participantes. No así en el caso de los niveles cerebrales, dado que como refieren los autores, «observamos un descenso o ‘entorpecimiento’ en la entrada de glucosa en el cerebro en las personas con obesidad o diabetes». En definitiva, indica Janice Hwang, «este ‘embotamiento’ o ‘entorpecimiento’ podría ser un mecanismo que socave la capacidad del cerebro de detectar la glucosa». El resultado es que dado que la cantidad de glucosa es insuficiente para un metabolismo adecuado, el cerebro seguiría funcionando, aun sin saberlo, a menor rendimiento y sería incapaz de reparar aquellas situaciones que podrían dañarlo a largo plazo. De hecho, se cree que la pérdida de memoria asociada a la enfermedad de Alzheimer podría ser la consecuencia de una disminución de los niveles de glucosa en el hipocampo, esto es, la región del cerebro implicada en el procesamiento y el almacenamiento de la memoria. Saciar el apetito Es más; este déficit de los niveles cerebrales de glucosa también influye, y mucho, en el apetito. Los autores preguntaron a los participantes si se sentían hambrientos o saciados tanto antes como después de recibir las infusiones de glucosa. Y de acuerdo con los resultados, «las personas delgadas –apunta Janice Hwang– con mayores entradas de glucosa en el cerebro se sintieron más saciadas, incluso después de haber estado en ayunas toda una noche». Sea como fuere, concluyen los autores, «nuestro estudio destaca la importancia del transporte de azúcar desde la sangre al cerebro como diana no solo para futuras investigaciones, sino también para posibles intervenciones farmacológicas para las personas con obesidad y diabetes tipo 2».

Confirmado: el yoga es muy eficaz para reducir los factores de riesgo cardiovascular

Cada vez es mayor el número de estudios que confirman que las técnicas tradicionales de meditación llegadas de Oriente, caso del yoga, son beneficiosas para la salud. No en vano, estas técnicas cada vez más populares en el mundo occidental y rebautizadas como ‘intervenciones mente/cuerpo’ ya han demostrado, entre otros efectos positivos, mejorar la salud cardiovascular. Sin embargo, es muy posible que el beneficio de estas ‘intervenciones’ resulte especialmente significativo en las personas que, caso de aquellas que han sufrido un infarto, ya han desarrollado una patología cardiovascular. De hecho, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital HG SMS en Jaipur (India) muestra que los pacientes con enfermedad cardiovascular que combinan el yoga con el ejercicio físico aeróbico experimentan, frente a aquellos que practican únicamente el yoga o ejercicio aeróbico, el doble de reducción en su índice de masa corporal (IMC), sus cifras de presión arterial y sus niveles de colesterol. Como explica Sonal Tanwar, co-directora de esta investigación presentada en el marco de la Conferencia 2017 de la Asociación Americana de Cardiología en Oriente Medio que se está celebrando en Dubái (Emiratos Árabes Unidos), «la combinación de yoga y ejercicio aeróbico reduce el estrés mental, físico y vascular y puede inducir un descenso en la morbilidad y mortalidad cardiovascular». Dos mejor que uno No cabe ninguna duda de que el ejercicio físico es muy, pero que muy beneficioso para la salud. Muy especialmente en aquellas personas que, al haber desarrollado una enfermedad coronaria, presentan un mayor riesgo de sufrir un episodio cardiovascular, como sería una angina de pecho, un infarto agudo de miocardio o un ictus. Sin embargo, tampoco es necesario machacarse en el gimnasio para reducir este riesgo. También hay ejercicios eficaces cuya práctica no requiere de un gran esfuerzo físico. Es el caso del yoga, en el que además del cuerpo también se ejercita la mente, lo que resulta muy útil para reducir el estrés y, por ende, el riesgo cardiovascular. Pero, ¿qué pasa cuando este yoga se combina con una actividad física más exigente, como sería el ejercicio aeróbico o de ‘resistencia’? ¿Se suman sus beneficios para la salud, cuando menos a nivel cardiovascular? Para responder a esta pregunta, los autores contaron con la participación de 750 adultos diagnosticados de cardiopatía isquémica y diabetes tipo 2 que, en función de un criterio totalmente aleatorio, fueron incluidos en tres grupos diferentes de ejercicio: yoga –240 pacientes–; ejercicio aeróbico –225 participantes–; y combinación de yoga y ejercicio aeróbico –285.La combinación de yoga y ejercicio aeróbico reduce el estrés mental, físico y vascular y puede reducir la morbimortalidad cardiovascular Transcurridos seis meses, los autores evaluaron los efectos de los distintos tipos de actividad física sobre la salud cardiovascular de los participantes. Y lo que vieron es que aquellos que practicaron únicamente yoga o ejercicio aeróbico mostraron una reducción media similar en sus cifras de presión sanguínea, niveles de colesterol total, triglicéridos, colesterol LDL –el consabido colesterol ‘malo’–, peso corporal y perímetro de cintura. Y llegados a este punto, ¿qué sucedió en aquellos que combinaron ambos ejercicios? Pues que bajaron hasta dos veces más su IMC, su presión sanguínea y sus niveles de colesterol. Es más; comparados frente a aquellos que practicaron yoga o ejercicio aeróbico, experimentaron una mejoría significativa en su fracción de eyección del ventrículo izquierdo –parámetro que evalúa el porcentaje de sangre expulsada en cada latido–, su función diastólica y su capacidad de ejercicio. Beneficio cardiovascular Hace tan solo unas semanas se publicó un estudio que destacaba que el Tai Chi podría ser muy eficaz en la rehabilitación de los pacientes cardiacos que, por la razón que sea, renuncia a someterse a los métodos de rehabilitación convencionales. Una evidencia que avala el beneficio cardiovascular de las técnicas tradicionales de meditación importadas desde el Lejano Oriente y a la que ahora viene a sumarse la alcanzada con el yoga. Como concluye Naresh Sen, co-director de la investigación, «los pacientes con enfermedad cardiovascular podrían beneficiarse del aprendizaje y práctica del yoga como parte de su rutina diaria».

Un nuevo tratamiento para la obesidad reduce el peso corporal en ratones, ratas y primates

Un grupo de investigadores ha creado proteínas modificadas que reducen el peso corporal, los valores de insulina en sangre y los niveles de colesterol en ratones, ratas y primates obesos. Los resultados obtenidos, que se publican en «Science of Traslational Medicine», podrían sentar las bases para terapias alternativas –muy necesarias, por cierto- a la cirugía bariátrica para el tratamiento de la obesidad en humanos. La obesidad constituye un problema de salud mundial. La cifra de personas, tanto niños como adultos, con exceso de peso se elevó en 2015 hasta los 2.200 millones. O lo que es lo mismo, hasta un 30% de la población global tenía un IMC elevado. Además, 108 millones de niños y hasta 600 millones de adultos presentaban un IMC superior a 30 kg/m2 –es decir, eran obesos. Y según el último informe hecho público con motivo del Día Mundial de la Obesidad, el número de niños obesos ha aumentado en las últimas cuatro décadas desde cinco millones de niñas y seis millones de niños obesos en 1975, a alrededor de cincuenta millones de niñas y setenta y cuatro millones de niños en 2016. Cifras que suponen un incremento durante este período de 11 a 124 millones, indicó el informe. España tenía en 1975 un 2.3% de niñas o adolescentes obesas y un 3.6% de niños. Sin embargo, en 2016 estas cifras aumentaron de manera considerable, unas cuatro veces más, calculándose que había un 8.2% de niñas o adolescentes obesas y un 12.9% de niños. De ahí la urgente necesidad de encontrar alternativas. Lo que ahora han hecho los investigadores de Amgen Inc. en San Francisco (EE.UU.), basándose en la observación de que los ratones, las ratas y los humanos obesos tienen elevadas concentraciones séricas de una proteína llamada «GDF15» en comparación con individuos delgados de control, es desarrollar tratamientos derivados de esta molécula.El número de niños obesos ha aumentado en las últimas 4 décadas desde 5 millones de niñas y seis millones de niños obesos en 1975, a alrededor de 50 millones de niñas y 74 millones de niños en 2016 Utilizando múltiples modelos de ratón de obesidad tanto genética como inducida por la dieta, los investigadores observaron que la administración del gen de la GDF15 redujo el peso corporal, la ingesta de comida y los niveles de insulina sérica de los animales. Debido que la GDF15 tiene una semivida corta en plasma y es difícil de producir en cantidades sustanciales, los científicos generaron dos proteínas de fusión diferentes, más estables en la circulación y que produjeron mejores resultados; ambas disminuyeron de forma eficaz el peso corporal de ratones y macacos cangrejeros obesos. Los expertos también demostraron que el régimen de GDF15 alteraba las preferencias de alimentación en los ratones, de modo que optaban por comer alimentos menos calóricos cuando se les daba a elegir entre el alimento estándar y una dieta a base de leche condensada rica en calorías; por el contrario, los ratones sin tratar se atiborraban de alimentos altos en calorías. Los autores determinaron que la GDF15 activó una población de neuronas llamadas «neuronas con potencial de acción» que forman parte de una porción del eje intestino-cerebro, pero señalan que es necesario realizar más estudios para identificar el receptor celular de la proteína antes de que los eventuales tratamientos lleguen a la consulta médica. Esta proteína se une a otras ya identificadas, como la proteína MKK6, identificada recientemente por un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), como posibles tratamientos futuros de este gigantesco problema epidémico.

La piel genera recuerdos para poder curarse más rápidamente

La piel, como los buenos estudiantes, no olvida. Y es que las células madre que residen en la epidermis albergan recuerdos duraderos de las experiencias negativas vividas en el pasado, caso de una herida, de una infección o de cualquier otra situación que provocara una respuesta inmune inflamatoria. Así, y como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Rockefeller en Nueva York (EE.UU.), toda primera ‘lesión’ conlleva una fase de ‘sensibilización’ o aprendizaje por las células madre que generará un recuerdo al que se recurrirá en caso de un segundo episodio. Y ya sabiendo lo que hay que hacer, la curación será mucho más rápida. Pero cuidado: esta memoria celular puede resultar un arma de doble filo y acabar siendo contraproducente para la propia piel y, por ende, para todo el organismo. Como explica Elaine Fuchs, directora de esta investigación publicada en la revista «Nature», «al mejorar la capacidad de respuesta a la inflamación, estos recuerdos ayudan a la piel a mantener su integridad, lo que resulta beneficioso para curar las heridas tras una lesión. Sin embargo, esta memoria también tiene efectos perjudiciales, como es su contribución a la recurrencia de algunos trastornos inflamatorios específicos, caso de la psoriasis». Recuerdos sanadores Una vez es atacada por una bacteria, cortada por un filo o quemada por el sol, la piel se inflama rápidamente. O lo que es lo mismo, se enrojece, se hincha y duele. Un proceso inflamatorio desencadenado por el sistema inmune para frenar el daño y comenzar su reparación. Además, es bien sabido que ocurrido un primer episodio, la capacidad de sanación es cada vez más veloz. Y es que el sistema inmunitario alberga una memoria inflamatoria para responder de forma más rápida a las subsecuentes agresiones. Pero esta capacidad de generar recuerdos, ¿es exclusiva del sistema inmunitario o, por el contrario, es también común a otras células? Para responder a esta pregunta, los autores han centrado su investigación en el estudio de la piel, tejido que constituye la primera barrera de defensa del organismo y que está habituado a soportar ataques continuos. Sin embargo, y como consecuencia de estas agresiones, las células de la capa más externa –la epidermis– no duran mucho y son continuamente reemplazadas. Por tanto, hay que profundizar más y llegar a las capas interiores, en las que se localizan las células madre responsables de, a través de su división y diferenciación, sustituir a las células perdidas. Entonces, ¿son estas células madre las poseedoras de recuerdos?Esta memoria también tiene efectos perjudiciales, como es su contribución a la recurrencia de algunos trastornos inflamatorios como la psoriasis En el estudio, los autores emplearon modelos animales –ratones– y observaron que aquellos a los que se había sometido a una herida previa –incluso seis meses antes, lo que se equivaldría a cerca de 15 años en el caso de los humanos– tenían una capacidad hasta dos veces más rápida de sanar su piel. Una mayor celeridad que se explicaba porque las células que ya habían ‘vivido’ la inflamación previa tenían una mayor habilidad para acercarse a la lesión y repararla. Pero aún hay más. Los autores observaron que el proceso de inflamación provoca la apertura física de algunos genes de los cromosomas de las células madre, lo que facilita que la activación de estos genes resulta mucho más accesible. De hecho, algunas de estas localizaciones permanecen ‘abiertas’ hasta mucho tiempo después de que la lesión se haya reparado, lo que permite que los genes se expresen mucho más rápido cuando se produce un nuevo episodio inflamatorio. Concretamente, los autores identificaron un gen que, denominado ‘Aim2’, codifica una proteína responsable de la detección del daño y de disparar las alarmas. Un gen que parece jugar un papel crucial en todo este proceso. Y es que en caso de una segunda agresión a la piel, la proteína es rápidamente expresada, y en grandes cantidades, lo que desencadena la liberación de señales inflamatorias que potencian la capacidad de las células madre de migrar hasta la herida. Más allá de la piel Sin embargo, la inflamación, o lo que es lo mismo, la respuesta inflamatoria, puede tener un comportamiento totalmente ‘inadecuado’. Así sucede en las enfermedades autoinmunes, en las que el sistema inmune ataca por error a las propias células del organismo. Y de acuerdo con las nuevas evidencias, la memoria de las células madre es responsable de los sucesivos ataques –o ‘recurrencias’– en muchas enfermedades autoinmunes, caso de las que tienen lugar en la piel –como la psoriasis– o en otras capas celulares como el tracto gastrointestinal –como sucede en las enfermedades inflamatorias intestinales, en las que el epitelio es igualmente regenerado por la acción de las células madre. Como indica Samantha B. Larsen, co-autora de la investigación, «de manera tradicional se ha culpado a las células inmunes que se vuelven contra el organismo como responsables de las enfermedades inflamatorias. Sin embargo, no siempre es así, y las células madre pueden estar contribuyendo de forma significativa al desarrollo de estas patologías». En este contexto, debe tenerse en cuenta que la capacidad de curación de las células madre disminuye con la edad y que se anula completamente en el caso del cáncer, lo que da a entender que la inflamación también juega un papel muy significativo en la aparición y progresión de las enfermedades oncológicas. Como concluye Shruti Naik, co-autora de la investigación, «un mejor conocimiento de cómo la inflamación afecta a las células madre y a otros componentes tisulares revolucionará nuestra comprensión sobre muchas enfermedades, caso del cáncer, y potencialmente abrirá la puerta al desarrollo de terapias innovadoras».
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