Comer chocolate reduce el riesgo de arritmias

La fibrilación auricular es una enfermedad caracterizada por unos latidos descoordinados de las aurículas del corazón, lo que provoca un ritmo cardiaco rápido e irregular. Una enfermedad que se corresponde con la arritmia cardiaca más frecuente –afecta a un 4,3% de los españoles mayores de 40 años– y que, lejos de resultar inocua, conlleva un riesgo mucho mayor de padecer insuficiencia cardiaca, un infarto o un ictus. Entonces, y dada la gravedad de este tipo de arritmia, ¿qué se puede hacer para evitarla? Pues, entre otras medidas, comer chocolate. Y es que según un estudio dirigido por investigadores de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard en Boston (EE.UU.), las personas que consumen entre dos y seis porciones semanales de chocolate tienen un riesgo hasta un 20% inferior de desarrollar fibrilación auricular. Como explica Elizabeth Mostofsky, directora de esta investigación publicada en la revista «Heart», «nuestro trabajo se suma a las evidencias previas sobre los beneficios para la salud del consumo moderado de chocolate y destaca la importancia de los factores asociados al comportamiento para reducir, cuando menos potencialmente, el riesgo de arritmias». Cacao cardioprotector Numerosos estudios han sugerido que tanto el cacao como los productos que contienen cacao –muy especialmente el chocolate negro, pues es mucho más rico en cacao que el chocolate con leche– son beneficiosos para la salud cardiovascular. Un beneficio que parece derivarse de su elevado contenido en flavanoles, derivados de los flavonoides que protegen la función de los vasos sanguíneos –o lo que es lo mismo, mejoran la circulación sanguínea–. Entonces, el consumo de cacao, o más concretamente, de chocolate, ¿puede reducir el riesgo de fibrilación auricular? Para responder a esta pregunta, los autores siguieron durante un periodo promedio de 13,5 años la evolución de 55.502 mujeres y varones que, con motivo de su participación en el Estudio Danés sobre la Dieta, el Cáncer y la Salud, habían respondido a distintos cuestionarios sobre sus hábitos alimentarios. Incluso las pequeñas cantidades de cacao pueden tener un efecto positivo sobre la saludElizabeth Mostofsky Durante el seguimiento se diagnosticaron 3.346 nuevos casos de fibrilación auricular. Y de acuerdo con los resultados, y comparados frente a aquellos que consumieron menos de una porción mensual de chocolate, los participantes que comieron entre una y tres porciones mensuales tuvieron una incidencia un 10% inferior de fibrilación auricular; los que tomaron una porción semanal mostraron una tasa un 17% menor de la enfermedad; y los consumieron de dos a seis porciones semanales de chocolate tuvieron una incidencia hasta un 20% inferior de este tipo de arritmia. Como indica Elizabeth Mostofsky, «a pesar de que la mayoría del chocolate consumido por los participantes de nuestro estudio tenía concentraciones relativamente bajas de ingredientes potencialmente protectores, aun así observamos una asociación significativa entre comer chocolate y un menor riesgo de fibrilación auricular. Un hallazgo que sugiere que incluso las pequeñas cantidades de cacao pueden tener un impacto positivo sobre la salud». Consumir con moderación En definitiva, parece que cuanto mayor es el consumo de chocolate, menor es el riesgo de padecer fibrilación auricular. Un beneficio directamente asociado al cacao que, además, no entiende de géneros y es similar para mujeres y varones. Pero cuidado: el chocolate debe tomarse con moderación. Y es que como casi todo en esta vida, el exceso acaba teniendo un efecto perjudicial. Como concluye Elizabeth Mostofsky, «el consumo de cantidades excesivas de chocolate no se encuentra en ningún caso recomendado dado que la mayoría de los productos con chocolate tienen una elevada cantidad de calorías procedentes del azúcar y las grasas, lo que puede conllevar el desarrollo de exceso de peso y de otros problemas metabólicos. Pero el consumo moderado de chocolate con alto contenido en cacao puede ser una opción ciertamente saludable».

El uso de esteroides para aumentar la masa muscular puede dañar el corazón y las arterias

El uso prolongado de esteroides anabólicos-androgénicos, comúnmente empleados para aumentar la masa muscular, puede reducir la capacidad del corazón para bombear sangre por todo el cuerpo. De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital General de Massachusetts en Boston (EE.UU.) y publicado en la revista «Circulation» alerta que el consumo a largo plazo de estos compuestos daña la capacidad del músculo cardiaco para relajarse y puede causar aterosclerosis en las arterias coronarias. Los esteroides anabólicos-androgénicos imitan la acción de la testosterona, hormona natural que promueve las características sexuales masculinas. Y como su uso ilícito se generalizó en la población general estadounidense en la década de 1980, los usuarios están alcanzando ahora la mediana edad y los efectos adversos a largo plazo de su consumo son cada vez más evidentes. Menor bombeo de sangre Para llevar a cabo el estudio, los autores contaron con la participación de 140 practicantes de halterofilia –o ‘levantamiento de peso’–, 86 de los cuales habían utilizado esteroides anabólicos-androgénicos durante al menos 15 meses –y 58 los seguían utilizando–. Unos participantes que, tal y como cabía esperar, mostraron un menor índice de masa magra corporal –esto es, carente de grasa– que sus homónimos que no recurrieron a estos productos. Usando imágenes de ultrasonido bidimensional, los científicos encontraron que el ventrículo izquierdo, la principal cámara de bombeo del corazón, era significativamente más débil durante la contracción –función sistólica– en los participantes que tomaban los esteroides anabólicos que en los que no los consumían. Los usuarios de esteroides anabólicos mostraron una mayor presión arterial sistólica y diastólica y mayores niveles elevados de colesterol maloAaron Baggish Además, el 71% de los usuarios de esteroides anabólicos que los seguían consumiendo en el momento de la evaluación presentaban una capacidad baja de bombeo –inferior al 52%–. Por el contrario, únicamente dos de los no usuarios tenían reducida esta capacidad de bombeo. La función diastólica, que es cuando el ventrículo izquierdo se relaja y se llena de sangre, se vio afectada tanto en los participantes que seguían consumiendo los esteroides como en los que ya no lo tomaban. Los investigadores consideran que esto sugiere un problema cardiaco más permanente. Como explica Aaron Baggish, director de la investigación, «en comparación con los no usuarios, los que tomaban esteroides anabólicos mostraron una mayor presión arterial sistólica y diastólica y una mayor prevalencia de niveles elevados de colesterol malo, o LDL, en sangre». En su mayoría varones Además de documentar las deficiencias en la función cardiaca, los investigadores utilizaron tomografías computarizadas coronarias para examinar el posible vínculo entre el uso de esteroides anabólicos y la enfermedad coronaria. Esta parte del estudio reveló fuertes asociaciones entre la duración a lo largo de la vida del uso de esteroides anabólicos y la cantidad de acumulación de placa en las arterias coronarias. Como concluye Aaron Baggish, «este hallazgo pone el uso ilícito de esteroides anabólicos en la lista de factores que los médicos deben considerar al cuidar a los hombres con enfermedad prematura de las arterias coronarias». De acuerdo con las estimaciones de los autores, entre 2,9 millones y cuatro millones de estadounidenses han empleado esteroides anabólicos. Y en torno a un millón de los mismos, en su inmensa mayoría varones, han desarrollado dependencia a estos productos.

Hacer ejercicio, evitar el sobrepeso y limitar el alcohol, claves para prevenir el cáncer de mama

Cada año se diagnostican en nuestro país más de 27.000 nuevos casos de cáncer de mama, el tipo de tumor más común en la población femenina de todo el mundo. Un cáncer cuyo riesgo de aparición, además de por factores meramente genéticos –caso de la presencia de mutaciones en el gen ‘BRCA1’–, se encuentra directamente ligado al estilo de vida. De hecho, los resultados de un nuevo estudio dirigido por investigadores del Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson en Seattle (EE.UU.) constatan que las mujeres que consumen alcohol, aun de forma moderada, tienen una mayor probabilidad de sufrir el tumor, así como que la práctica de ejercicio físico, ya sea de intensidad moderada o alta, reduce, y mucho, su riesgo de aparición. Como explica Anne McTiernan, directora de esta investigación publicada en la base de datos del Proyecto de Actualización Continua (CUP) del Instituto Americano para la Investigación del Cáncer (AICR), «los estudios individuales pueden generar confusión cuando ofrecen resultados contradictorios. Sin embargo, nuestro trabajo integral y actualizado muestra una evidencia clara. Así, los pasos que deben dar las mujeres para reducir su riesgo de cáncer de mama son: adoptar un estilo de vida físicamente activo, mantener un peso saludable a lo largo de toda la vida y limitar el consumo de alcohol». Hay que hacer ejercicio Para llevar a cabo la revisión o metanálisis, los autores analizaron los resultados de 119 ensayos clínicos llevados a cabo con más de 12 millones de mujeres, de las que más de 260.000 habían sido diagnosticadas de cáncer de mama. Y lo que observaron es que el consumo diario de un vaso de vino o cerveza –o lo que es lo mismo, en torno a 10 gramos de alcohol– se asocia con un incremento del riesgo de desarrollo de cáncer de mama de un 5% en la premenopausia y de un 9% durante la postmenopausia. Por su parte, y por lo que se refiere a la práctica de ejercicio vigoroso –caso, por ejemplo, del ‘footing’– los resultados muestran que las mujeres que, no habiendo aún alcanzado la menopausia, se mantienen más activas tienen un riesgo hasta un 17% inferior de padecer cáncer de mama que aquellas más sedentarias. Una disminución de la probabilidad de desarrollar un tumor en la mama que, asociada al ejercicio y una vez superada la menopausia, se establece en el 10%. Si bien hay muchos factores que no se pueden controlar, todas las mujeres pueden tomar medidas para reducir su riesgo de cáncer de mamaAlice Bender Sin embargo, no es necesario realizar ejercicio de alta intensidad para reducir este riesgo. Y es que según las nuevas evidencias, la jardinería o el simple hecho de pasear también conllevan una disminución de un 13% en la probabilidad de padecer este tipo de tumor. Es más; de acuerdo con los resultados, el riesgo de cáncer de mama es menor en las mujeres que dieron el pecho a sus retoños y, asimismo, significativamente mayor en caso de sobrepeso u obesidad tras la menopausia. Finalmente, los autores evaluaron la posible relación entre la dieta y el cáncer de mama. Y lo que observaron es que el consumo de vegetales sin almidón parece reducir el riesgo de desarrollo de tumores negativos para receptores de estrógenos –tumores que, si bien infrecuentes, se asocian a un peor pronóstico–. Y asimismo, que las dietas ricas en calcio y alimentos ricos en carotenoides –como las zanahorias y las espinacas– también parecen disminuir la probabilidad de desarrollo de varios subtipos de cáncer de mama. Como refiere Anne McTiernan, «nuestros hallazgos indican que las mujeres pueden obtener algún beneficio con la inclusión en la dieta de verduras sin almidón, incluidas aquellas con un alto contenido en carotenoides. Una medida que también puede ayudar a evitar la ganancia del típico kilo o medio kilo que las mujeres cogen cada año, lo que resulta clave para reducir su riesgo de cáncer». Prevenir un tercio de los tumores El AICR estima que la evitación de todo consumo de alcohol, la práctica de ejercicio y el mantenimiento de un peso saludable podrían prevenir hasta una tercera parte de todos los casos de cáncer de mama que se diagnostican cada año en Estados Unidos. Pero, ¿qué pasa con los dos tercios restantes? Pues que se asocian a factores de riesgo sobre los que no se puede hacer nada, caso de la edad, la menarquia –o primera menstruación– temprana o un historial familiar de cáncer de mama. Sea como fuere, concluye Alice Bender, co-autora de la investigación, «si bien hay muchos factores que las mujeres no pueden controlar, la buena noticia es que todas las mujeres pueden adoptar medidas para reducir su riesgo de cáncer de mama. Así, y con independencia de su nivel de actividad física, las mujeres deberían tratar de incrementarlo, ya sea aumentado mínimamente el tiempo que dedican al mismo o su intensidad. Y de la misma manera, deberían llevar a cabo cambios sencillos en la dieta, como sería sustituir las patatas fritas por las zanahorias o los pimientos y, en caso de tomar alcohol, consumir una única bebida, o incluso menos, al día. La verdad es que no hay ninguna garantía cuando se trata del cáncer, pero saber que podemos hacer algo para bajar nuestro riesgo aumenta realmente nuestro empoderamiento».

Las estatinas no previenen el infarto o el ictus en mayores con un colesterol ‘ligeramente’ alto

Las estatinas son un grupo de fármacos indicados para reducir los niveles de colesterol y, por ende, disminuir el riesgo de sufrir un episodio cardiovascular como un ictus o un infarto de miocardio. Tal es así que, dada la actual pandemia de hipercolesterolemia –o lo que es lo mismo, unas cifras elevadas de colesterol en sangre– que asola al mundo occidental, las estatinas son uno de los medicamentos más utilizados en todo el mundo, muy especialmente por la población de mayor edad. Y es que según envejecemos, la probabilidad de que el colesterol se deposite en los vasos sanguíneos y forme placas de ateroma –lo que da lugar al desarrollo de la consabida ‘aterosclerosis– que pueden romperse y causar un trombo –y el consecuente infarto o ictus– es cada vez mayor. Entonces, y como sugieren distintos estudios, ¿hay que dar estatinas a todas las personas mayores que tengan unos niveles elevados, aun mínimamente, de colesterol? Pues según una investigación llevada a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York (EE.UU.), no. Concretamente, el estudio, publicado en la revista «JAMA Internal Medicine», muestra que el tratamiento con estatinas no reduce la mortalidad por cualquier causa ni la incidencia de episodios coronarios en las personas mayores que, con hipertensión arterial y unos niveles moderadamente elevados de colesterol, no han sufrido ningún episodio previo. Como explica Benjamin H. Han, director de la investigación, «en nuestro trabajo no hemos encontrado ningún beneficio asociado a la administración de estatinas para la prevención primaria en las personas mayores. En consecuencia, las recomendaciones de tratamiento deben ser individualizadas en esta población». ¿Dieta y ejercicio? Cada vez es mayor el número de personas mayores que toman estatinas para evitar sufrir un primer episodio cardiovascular –la denominada ‘prevención primaria cardiovascular’–. Todo ello a pesar de que las evidencias sobre los beneficios y riesgos de las estatinas para la prevención primaria en este grupo poblacional son bastante limitadas. Un aspecto a tener muy en cuenta dado que las estatinas, tal y como sucede con todos los fármacos, no están exentas de efectos secundarios. Y a ello se aúna el enorme coste económico que supone la toma de una medicación de por vida. Entonces, ¿las personas longevas sin diagnóstico de hipercolesterolemia deben o no tomar estas estatinas? Para responder a esta pregunta, los autores analizaron la evolución de las personas mayores participantes en el Ensayo Clínico sobre la Reducción de los Lípidos (LLT), subestudio del Ensayo Clínico de Tratamiento Antihipertensivo e Hipolipemiante para la Prevención del Infarto de Miocardio (ALLHAT-LLT) realizado entre los años 1994 y 2002. En nuestro estudio no hemos encontrado ningún beneficio asociado a las estatinas para la prevención primaria en la población mayorBenjamin Han Concretamente, los autores se centraron en 2.867 mayores que, diagnosticados de hipertensión arterial, no presentaban aterosclerosis en el momento de su inclusión en el estudio. Y de los mismos, 1.467 tomaban una dosis de 40 mg diarios de una estatina –el fármaco ‘pravastatina’–, mientras que los 1.400 restantes seguían las indicaciones de sus médicos de cabecera para reducir sus cifras de colesterol –caso, por ejemplo, de hacer ejercicio o seguir una dieta específica. De acuerdo con los resultados, el número de decesos fue mayor en el grupo de participantes tratadas con pravastatina –141 personas con edades comprendidas entre los 65 y los 74 años, así como 92 mayores de 74 años– que entre aquellos que no recibieron la estatina –130 y 65–. Y asimismo, la cifra de episodios cardiovasculares fue muy similar para ambos grupos: 76 personas con edades entre los 65 y los 74 años y 31 mayores de 74 años en la rama de tratamiento con pravastatina, y 89 y 39 entre los participantes sin estatina. Sin beneficios En definitiva, parece que las estatinas no reducen el riesgo de fallecer por cualquier causa, cardiovascular o no, ni de padecer un infarto o un ictus en los mayores que no tienen un colesterol ‘significativamente’ alto. De hecho, como concluyen los autores, «las tasas de ictus, insuficiencia cardiaca y cáncer fue similar en las dos ramas de tratamiento para ambos grupos de edad».

Los farmacéuticos reclaman su puesto como parte de la atención primaria

«La farmacia debe formar parte de la atención primaria, para la dispensación de los medicamentos de diagnóstico hospitalario o biológicos para tratamiento de cáncer o diabetes». Así lo ha explicado ABC Luis de Palacio, secretario general de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles, quien con motivo del XIV congreso Nacional de Farmacéuticos celebrado en Gijón, ha explicado cómo deben ser las Farmacias españolas del futuro para que sean eficientes y viables, y, por tanto, garantía de salud. Si la farmacia parte de la atención primaria, «se evitaría que el paciente realice largos recorridos hasta su hospital y pueda acceder a su tratamiento en la farmacia más cercana». En su opinión, hay un «copago encubierto al paciente» por los desplazamientos y esperas y ello a veces dificulta que cumpla con su tratamiento. «El medicamento debe ser accesible al cliente y las farmacias siempre están cerca en cualquier ciudad o barrio. Hay 20.000 en toda España», señala. Este experto afirma que la farmacia puede ahorrar mucho dinero al sistema nacional de salud y puede contribuir decisivamente a que el paciente cumpla su tratamiento. «La labor del farmacéutico en la vigilancia del cumplimiento terapéutico redunda en la mejora de salud del paciente y se traduce en un ahorro para el sistema nacional de salud. Se calcula que del orden de 10.000 millones de euros al año». La farmacia puede ahorrar mucho dinero al sistema nacional de salud y puede contribuir decisivamente a que el paciente cumpla su tratamiento Otras de las demandas que se han presentado en el congreso de Gijón, donde han intervenido más de 250 farmacéuticos, es conseguir que las presentaciones de los medicamentos sean homogéneas para evitar errores y accidentes. «Los medicamentos genéricos deben homogeneizarse en forma y color». En relación a este tema, apuesta por el autocuidado: «la farmacia es el establecimiento más cualificado para aconsejar en el mantenimiento y prevención de la salud de las personas. En la farmacia se encuentran todos los remedios tradicionales junto con los productos innovadores de autocuidado desarrollados por laboratorios más avanzados». Por último han solicitado la «restricción de licencias de apertura de farmacias para asegurar su viabilidad -en la actualidad de las 22.000 farmacias que hay en España, más de un millar están en precario-, y el destierro de la subasta de medicamentos porque provocan inseguridad en el paciente por su falta de eficacia y le privan de libertad para elegir medicamentos».

Los cigarrillos ‘light’ son los responsables del aumento de la incidencia de cáncer de pulmón

Fumar es malo, muy malo, para la salud. No en vano, el consumo de tabaco es el principal factor de riesgo para sufrir una muerte prematura. Un dato que si bien parecen querer ‘ignorar’ los fumadores, es bien conocido por las compañías tabaqueras. Tal es así que, con objeto de ampliar sus beneficios, disfrazan el tabaco para que parezca más ‘apetecible’ y ‘seguro’. Es el caso de los cigarrillos con sabores –como vainilla y chocolate, prohibidos desde el pasado año– y mentolados y, sobre todo, de los cigarrillos denominados ‘light’, publicitados como un tipo de tabaco mucho menos dañino. Pero, ¿realmente es así? Pues no. De hecho, un nuevo estudio dirigido por investigadores del Centro Oncológico Integral de la Universidad Estatal de Ohio en Columbus (EE.UU.) demuestra que estos cigarrillos ‘light’ han contribuido de forma muy significativa al incremento de casos de adenocarcinoma pulmonar, esto es, el tipo más común de cáncer de pulmón. Hace ya más de medio siglo que los cigarrillos ‘light’ o de ‘alta ventilación’ se introdujeron en el mercado para satisfacer la demanda de un tabaco con menor contenido en alquitrán. Una estrategia que, como explica Peter Shields, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of the National Cancer Institute», «tuvo por objeto engañar a los fumadores y a la comunidad de salud pública para que pensaran que eran más seguros. Pero nuestros resultados sugieren una clara relación entre la adición de agujeros de ventilación en los filtros de los cigarrillos y el incremento de las tasas de adenocarcinoma pulmonar observado en los últimos 20 años. Y resulta especialmente preocupante que estos agujeros todavía se sigan añadiendo a prácticamente todos los cigarrillos que se fuman en la actualidad». Menos fumadores, más cáncer Los esfuerzos en materia de salud pública, y muy especialmente las legislaciones para restringir el consumo de tabaco en lugares públicos, han dado como resultado un descenso notable de la tasa de fumadores en la mayoría de países industrializados. Una disminución del tabaquismo en la que también ha jugado un papel importante la mayor información y concienciación de los usuarios y que, entre otras consecuencias, ha posibilitado que la incidencia de muchos de los tipos de cáncer de pulmón haya igualmente caído de forma notable. Sin embargo, hay una excepción: el adenocarcinoma pulmonar es mucho más frecuente a día de hoy que hace 50 años. Pero si cada vez hay menos fumadores, ¿cómo es posible que la incidencia de este tumor pulmonar siga creciendo? Pues según revela la nueva investigación, en la que se han analizado todos los trabajos publicados sobre química y toxicología del tabaco, así como los memorándums internos de las compañías tabacaleras y los ensayos clínicos y estudios epidemiológicos sobre hábito tabáquico y riesgo de cáncer, la razón se encuentra, simple y llanamente, en los cigarrillos ‘light’. Los agujeros de ventilación en el filtro cambian la manera en la que se combustiona el tabaco y producen más carcinógenosPeter Shields La principal particularidad de este tipo de cigarrillos es la presencia de ‘agujeros de ventilación’ cerca del filtro para que el humo del tabaco se diluya con el aire. Unos agujeros que, lejos de ‘beneficiar’ a los fumadores, se asocian a un mayor riesgo de desarrollar un tumor en el pulmón. De hecho, como sugieren los resultados, la mayor incidencia de adenocarcinoma pulmonar debe atribuirse a estos agujeros de ventilación, que hacen que los fumadores inhalen una mayor cantidad de humo que, además, contiene mayores niveles de carcinógenos, mutágenos y otras toxinas. Como alerta Peter Shields, «los agujeros de ventilación en el filtro cambian la manera en la que se combustiona el tabaco y producen más carcinógenos. Y además, permiten que el humo alcance las zonas más profundas del pulmón, en las que por lo general se desarrollan los adenocarcinomas». Acabar con los ‘agujeros’ Hace ya mucho tiempo que se sabe que los cigarrillos ‘light’ no son más ‘saludables’ que los cigarrillos normales. De hecho, y a pesar de los esfuerzos e inmensas inversiones publicitarias de las tabaqueras para camuflar el ‘secreto’, ya se demostró en los años 70. Sin embargo, las agencias sanitarias han tardado mucho en reaccionar. Pero más vale tarde que nunca, y la inclusión del término ‘light’ –y de sus sinónimos, como ‘mild’– en las cajetillas se encuentra a día de hoy totalmente prohibida. Sin embargo, no es suficiente. Como concluyen los autores, «las legislaciones actuales prohíben a las empresas tabacaleras etiquetar sus productos como ‘bajos en nicotina o alquitrán’ o ‘light’. Pero atendiendo a las nuevas evidencias, las agencias reguladoras deberían tomar medidas inmediatas y regular el uso de agujeros de ventilación hasta prohibirlos completamente».

Diseñada una molécula capaz de mejorar la eficacia de la inmunoterapia en el cáncer

Los linfocitos T reguladores son un tipo de leucocito –o glóbulo blanco– especializado en desactivar o ‘suprimir’ la respuesta inmune, lo que resulta muy útil para que el sistema inmunitario, tal y como sucede en las enfermedades autoinmunes como la colitis ulcerosa, el lupus o la esclerosis múltiple, no ataque por error a las propias células del organismo. El problema es que este tipo de linfocitos es muy abundante en los tumores, en los que, traicionando a su propio organismo, ‘desarticulan’ la respuesta inmunitaria frente al cáncer. En consecuencia, la gran mayoría de las inmunoterapias que se están desarrollando contra el cáncer tienen por objetivo contrarrestar esta felonía de los linfocitos T reguladores. Y en este contexto, investigadores del Hospital Brigham and Women’s en Boston (EE.UU.) parecen haber encontrado una molécula que podría mejorar, y mucho, la eficacia de este tipo de tratamientos. Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Science Immunology», muestra cómo una molécula inicialmente diseñada para el tratamiento de la esclerosis múltiple y denominada ‘anticuerpo anti-LAP’ es muy eficaz a la hora de bloquear la actividad de los linfocitos T reguladores y, por tanto, de desencadenar la respuesta inmunitaria, con lo que se evita el crecimiento de distintos tipos de tumores –melanoma, glioblastoma y carcinoma colorrectal–. O así sucede, cuando menos, en modelos animales. Como explica Howard Weiner, director de la investigación, «como neurólogo, nunca pensé que publicaría un artículo sobre la inmunoterapia en el cáncer. Pero dado que mi equipo ha estudiado una subpoblación de linfocitos que, cuando menos teóricamente, previenen las enfermedades autoinmunes, tuvimos una idea: si el cáncer es lo contrario a una enfermedad autoinmune, podríamos dar un giro a nuestro trabajo y tratar de encontrar la manera de restaurar la capacidad del sistema inmune para prevenir el crecimiento de los tumores». Contrarrestar la ‘felonía’ El equipo de investigadores dirigido por Howard Weiner ha dedicado su trabajo de los últimos años al estudio de los linfocitos T reguladores. Pero no exactamente en el cáncer, sino en la esclerosis múltiple. Sin embargo, en sus investigaciones vieron que la actividad que llevan a cabo estos linfocitos promueve el crecimiento de los tumores al evitar que el sistema inmune detecte y ataque a estas células cancerígenas. Así, se plantearon la posibilidad de utilizar un anticuerpo –el ‘anticuerpo anti-LAP’– específicamente diseñado para el estudio de la esclerosis múltiple. ¿Y qué es lo que hace este anticuerpo? Pues unirse a un péptido que, denominado LAP, se encuentra en la superficie de los linfocitos T reguladores. Y como resultado de esta unión, la acción de estos linfocitos queda suprimida. En este contexto, numerosos estudios han demostrado que la cantidad de linfocitos T reguladores con el péptido de superficie LAP –o según la terminología científica, ‘Treg LAP+’– se encuentra incrementada en los tumores y que su presencia se asocia a un peor pronóstico. Tal es así que, en teoría, la acción directa sobre estos linfocitos podría ofrecer una nueva vía para tratar el cáncer. En nuestro trabajo hemos buscado una manera de restaurar la capacidad del sistema inmune para prevenir el crecimiento de los tumoresHoward Weiner Llegados a este punto, el objetivo de la nueva investigación fue evaluar si el anticuerpo anti-LAP son eficaces a la hora de bloquear los mecanismos de los linfocitos T para, así, restaurar la capacidad del sistema inmune para combatir el cáncer. Y para ello, los autores utilizaron modelos animales –ratones– a los que provocaron un melanoma, un glioblastoma –un tipo de cáncer cerebral– o un carcinoma colorrectal. Los resultados mostraron que el anticuerpo anti-LAP actúa sobre múltiples poblaciones celulares para promover la acción del sistema inmunitario frente a los tumores, incluido un incremento de la actividad de ciertos tipos de linfocitos T y una potenciación de la memoria inmune. Asimismo, como explica Galina Gabriely, co-autora de la investigación, «además de evaluar este efecto terapéutico, también quisimos caracterizar el mecanismo por el que el anticuerpo anti-LAP puede activar el sistema inmune. Y lo que observamos es que es capaz de activar múltiples ramas de este sistema inmunitario». Aún habrá que esperar En definitiva, el empleo de este anticuerpo anti-LAP se presenta como una nueva vía para potenciar la eficacia de la inmunoterapia frente al cáncer. Sin embargo, aún habrá que esperar. Y es que si bien se ha constatado su efectividad en modelos animales, primero hay que analizar si también es eficaz, y sobre todo seguro, en humanos. Por ello, el siguiente paso será modificar la estructura del anticuerpo para su uso en seres humanos, para lo cual los autores trabajarán codo con codo con la compañía Tilos Therapeutics. Como concluye Barbara Fox, directora general de Tilos Therapeutics, «este estudio es el ejemplo perfecto de cómo la investigación en todas las ramas de la inmunología para identificar los mecanismos de una enfermedad puede tener un impacto enorme en otras áreas, caso de la oncología».

Las personas delgadas no tienen mayor riesgo de alzhéimer

El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa, es decir, causada por una destrucción progresiva de las neuronas cerebrales. Una enfermedad que se corresponde con el tipo más común de demencia –constituye en torno al 60-70% de todos los casos de demencia, para un total de 30 millones de pacientes en todo el planeta– y para la que aún no hay ningún tratamiento capaz de frenar su progresión, menos aún de curarla. De ahí la importancia de evitar los factores de riesgo ambientales que, según los estudios, favorecen su aparición, caso del tabaquismo, de la deficiencia de vitamina D o de la exposición a la contaminación. Y asimismo, de un índice de masa corporal (IMC) tanto excesivo –o lo que es lo mismo, el sobrepeso y, sobre todo, la obesidad– como bajo. Y es que según las evidencias, las personas con bajo peso también tienen mayor riesgo de alzhéimer. Sin embargo, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital Rigshospitalet en Copenhague (Dinamarca) demuestra que, en realidad, esto no es así. Como explica Ruth Frikke-Schmidt, directora de esta investigación publicada en la revista «The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism», «si bien es cierto que algunos estudios previos habían encontrado una asociación entre la enfermedad de Alzheimer y un bajo IMC, nuestros hallazgos sugieren que esta relación no es causal. Así, esta asociación podría explicarse por el hecho de que los pacientes con alzhéimer son más proclives a presentar un bajo IMC debido a la pérdida de apetito y de peso durante las fases iniciales de la enfermedad». Sin relación causal El objetivo de la nueva investigación fue evaluar la posible relación entre la enfermedad de Alzheimer y un IMC bajo. Y para ello, los autores analizaron las muestras de sangre y de ADN de 95.578 adultos participantes en el ‘Estudio sobre la Población General de Copenhague’, de los que 645 acabaron desarrollando alzhéimer. Concretamente, los autores analizaron el ADN de los participantes para detectar la presencia o ausencia de cinco variantes genéticas fuertemente asociadas con el IMC. Y en función del número de variantes genéticas encontradas –entre cinco y ninguna–, los participantes fueron divididos en cuatro grupos en función de su probabilidad genética de presentar un IMC bajo. Tener un bajo IMC a lo largo de la vida por causas genéticas no conlleva un incremento del riesgo de alzhéimerRuth Frikke-Schmidt Los resultados mostraron que la presencia de variantes genéticas ligadas a un bajo IMC no se asociaron con un mayor riesgo de desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Entonces, estas variantes genéticas que condicionan nuestro IMC, ¿no tienen ninguna influencia sobre nuestra salud? Pues sí, cuando menos en el caso de aquellas que nos predisponen al exceso de peso. Y es que con objeto de comparar los resultados, los autores también evaluaron la posible influencia de las variantes genéticas asociadas a un IMC elevado sobre ciertas enfermedades. Y en este caso, tal y como cabría esperar, observaron una fuerte relación causal entre las variantes genéticas ligadas a un IMC elevado y la diabetes tipo 2. Péptido beta-amiloide En definitiva, parece que convivir a lo largo de toda la vida con un bajo peso corporal –que no así con un peso excesivo– no aumenta la probabilidad de desarrollar alzhéimer. Todo ello a pesar de que un estudio publicado por investigadores del mismo hospital sugiriera el pasado año que los IMC bajos se asocian a una mayor acumulación en el cerebro de péptido beta-amiloide –péptido cuya unión da lugar a la formación de las placas de beta-amiloide características de la enfermedad. Como concluye Ruth Frikke-Schmidt, «en nuestro trabajo hemos encontrado que tener un bajo IMC a lo largo de la vida por causas genéticas no conlleva un incremento del riesgo de alzhéimer. Así, nuestros hallazgos refuerzan la gran importancia de evaluar la causalidad de un factor de riesgo antes de considerar el cambio de las recomendaciones de salud pública en base a simples datos observacionales».

Objetivo: cero hepatitis para 2021

Garantizar la equidad en el acceso al tratamiento antiviral a todos los pacientes con hepatitis C2, promover el seguimiento del Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C (PEAHC) en el Sistema Nacional de Salud, combatir el infradiagnóstico de la hepatitis C, realizar las pruebas de cribado en todos los centros sanitarios, inicio precoz del tratamiento o establecer tiempos de espera máximos para la atención a los pacientes, son algunas de las recomendaciones del documento “21 recomendaciones para eliminar la hepatitis C en España en 2021” para alcanzar el objetivo cero hepatitis establecido por la OMS que ha presentado hoy la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (AEHVE). El documento marca al Gobierno y las comunidades la hoja de ruta para alcanzar en cuatro años el objetivo de Cero Hepatitis C en línea con la Estrategia mundial del sector de la salud contra la hepatitis vírica, 2016-2021 de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tal objetivo y plazo son viables para los integrantes de esta Alianza, «si se dan los pasos correctos y de forma uniforme en todo el territorio nacional», explicó su coordinador, Javier García-Samaniego Rey, del Hospital Universitario La Paz. En su opinión, «España está en condiciones de convertirse en una gran referencia internacional en la eliminación de la hepatitis C, pero para lograrlo debe universalizar el tratamiento antiviral, extendiéndolo a todos los pacientes, independientemente de la gravedad de la enfermedad, así como avanzar en el diagnóstico de las personas que están infectadas y no lo saben». Se estima que todavía hay alrededor de 23.000 pacientes sin tratar y entre 50.000 y 100.000 que ni siquiera han sido diagnosticados. España está en condiciones de convertirse en una gran referencia internacional en la eliminación de la hepatitis CJavier García-Samaniego Rey De hecho, si el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas ponen en marcha estas recomendaciones España lograría acabar con esta enfermedad casi 10 años antes del objetivo marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se ha propuesto que en 2030 al menos el 90 por ciento de los afectados estén diagnosticados y tratados. Gracias al plan que impulsó el Ministerio en 2015, alrededor de 72.000 pacientes de los 95.000 que había oficialmente diagnosticados en España han recibido los nuevos tratamientos orales de última generación, que «en el peor de los casos» han conseguido acabar con el virus en más del 95 por ciento de estos pacientes. En la primera de sus recomendaciones, el documento incida en la necesidad de «garantizar el acceso al tratamiento de todos los pacientes con hepatitis C», y haga asimismo hincapié en la equidad, subrayando que ese acceso debe extenderse, con independencia de la gravedad de la enfermedad y de la comunidad en que resida el paciente. Este aspecto es importante, porque esa equidad ahora mismo está afectada por diferencias en el acceso a los tratamientos según las autonomías. Hepatitis Testing Day En texto, presentado hoy con motivo de la celebración Hepatitis Testing Day, organizado por los CDC estadounidenses, la AEHVE subraya también de forma muy especial la necesidad de articular planes de cribado que cubran a las poblaciones de riesgo y permitan sacar a la luz la infección por VHC no diagnosticada, que se estima que alcanza al 35-50% de los pacientes. Expertos y pacientes consideran además necesario realizar pruebas de cribado en todos los centros sanitarios (AP, hospitales, centros de adicciones…) e implementar el diagnóstico de la infección por VHC en un único paso. Actualmente, los médicos de familia no pueden hacer el diagnóstico, por lo que el paciente debe hacerse más pruebas para, posteriormente, ser remitido a un especialista que confirmará si este tiene hepatitis activa y, en el caso de tenerla, en qué estadio se encuentra y si es apto o no para acceder al tratamiento. Pero dicho diagnóstico único debe vincularse además con el inicio precoz del tratamiento con antivirales de acción directa (cuya efectividad ha demostrado ser superior al 95%). García-Samaniego se ha referido también a la necesidad de «atacar» la infección por el VHC en las principales poblaciones de riesgo, desarrollando un plan de eliminación de la hepatitis C en el ámbito de instituciones penitenciarias y en pacientes con adicciones. 21 recomendaciones 1. Equidad: Garantizar la equidad en el acceso al tratamiento antiviral a todos los pacientes con hepatitis C, con independencia de la gravedad de la enfermedad. 2. Gobernanza: Promover el seguimiento del Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C (PEAHC) en el Sistema Nacional de Salud 3. Epidemiología: Combatir el infradiagnóstico de la hepatitis C a través de un plan dirigido a conocer la prevalencia real de la hepatitis C en el territorio nacional. 4. Cribado: Articular un plan de cribado de la infección por VHC dirigiéndolo de manera especial a las poblaciones de riesgo. 5. Población de riesgo: Desarrollar un plan de eliminación de la hepatitis C en el ámbito de instituciones penitenciarias. 6. Adicciones: Desarrollar por parte del PEAHC un plan de eliminación de la hepatitis C en pacientes con adicciones. 7. Cribado: Realizar las pruebas de cribado en todos los centros sanitarios (AP, hospitales, centros de adicciones). 8. Diagnóstico en un único paso: Implementar el diagnóstico de la infección por VHC en un único paso. 9. Tratamiento Precoz: Vincular el diagnóstico con el inicio precoz del tratamiento con los Antivirales de Acción Directa (AAD). 10. Hepatitis Aguda: Tratar con AAD a los pacientes con hepatitis aguda por VHC. 11. Pautas cortas: Estimular la prescripción de pautas cortas de tratamiento antiviral en todos los pacientes no tratados en estadios F0-F3 de fibrosis. 12. Altas: Estimular las altas de todos los pacientes con curación documentada de la infección y fibrosis < F3 que no tengan riesgo de reinfección. 13. Seguimiento: Continuar en Atención Primaria el seguimiento de los pacientes curados. 14.Reinfección: Reevaluar anualmente el ARN del VHC en pacientes con riesgo de reinfección. 15. Cáncer de hígado: Garantizar el cribado periódico del cáncer de hígado en todos los pacientes cirróticos con eliminación de la infección. 16. Continuidad asistencial en Primaria: Establecer circuitos de coordinación entre Atención Primaria y Atención Especializada para los pacientes con hepatitis virales. 17. Continuidad asistencial en Especializada: Garantizar la derivación a Atención Especializada de cualquier persona con infección crónica por VHC. 18. Servicios: Incluir específicamente el Servicio de Atención al Paciente con Hepatitis Viral en la cartera de servicios comunes en Atención Primaria 19. Tiempos de espera máximos: Establecer tiempos de espera máximos para la atención a los pacientes. 20. Educación sanitaria en grupos de riesgo: Priorizar la información y educación sanitaria a los grupos de población con mayor prevalencia de la infección. 21. Información en población general: Promover campañas de información y educación a la población general y en los grupos de edad más jóvenes.

El payaso 'Aspirino', apadrinado por Endesa, ha realizado 105 actuaciones hospitales de Mallorca

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Endesa es la primera empresa que ya apostó el año 2012 para apadrinar un payaso
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La UIB organiza del 22 al 26 de mayo unas jornadas sobre promoción de la salud

La edición de este año tiene como eje temático central 'La promoción de la salud en todos los entornos: investigación, políticas y educación innovadora'.
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